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M. GARCÍA FERRANDO

P. MARAGALL
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Ouesnay y la economía polílica clásica
Dans la recherche de la verité par le calcul, toute la certitude est dans l'evidence des
donnés.
F. Quesnay (1888, p. 511 n.)

I NTRODUCCIÓN

Este artículo da por sentado que el lector tiene alguna familiaridad con
las doctrinas de los primeros en llamarse «economistas», los fisiócratas franceses. Tres recientes ediciones en castellano (Quesnay, 1974a, editado por Valentín Andrés Alvarez; Que snay, 1974b y Meek, 1975 ) y el artículo de S. Roldán testimonian un interés creciente por estas doctrinas, a la vez que permiten
un acceso fácil a la mecánica del Tableau Économique y hacen menos imperdonable el que no se inicie este artículo con una pres entación sucinta del
mismo.
Mucho puede decirse en favor del estudio del modelo de Quesnay para la
economía capitalista como primer paso en el desarrollo de un análisis completo
de esa economía." Quesnay fue el primero en tratar el capitalismo como una
estructura en continua auto-reproducción; el primero, como dijo Marx, en
reintegrar consistentemente la aparición del valor y el plusvalor en la esfer a
de la producción y en negar , por tanto, el carácter mercantil del fenómeno.
Este tr abajo trata de contribuir al objetivo teórico apuntado en varios sentidos .
Primero, se defiende aquí que , efectivamente , Que snay toma la economía
como economía capitalista naciente, defensa que vale ,l a pena hacer en relación con su tratamiento, aparentemente pre -capitalista, de cuestiones tales
1. Ésta es la direcció n adaptada ya en algunos cursos que presentan una secuencia de
modelos estruc tura les de la economía desde Quesnay a Leont ief, Sraffa y Van Neumann ,
tales como el curso de «Análisis Económico» de T . VIETORISZ en la New School for Social Research,
Nueva York, donde se originó este artículo y el de L. PASINETTI, «Tapies in Ec. Ana]ysis»,
Colum bia, 1971.

�42

P. MARAGALL

corno la productividad del trabajo agrícola,

el concepto de valor neto, el con-

tenido de los servicios ofrecidos por los propietarios de tierra y la naturaleza
del interés.
Segundo, se argumenta que d T ableau Économique tiene mucho más
que decir acerca de los aspectos formales de la producción capitalista (como
proceso de extracción de plusvalía y de reproducción sostenida sobre bases
económicas) que acerca de las categorías históricas del capitalismo tal como
las desarrollaron más tarde los economistas clásicos ingleses. Éste es precisamente el quid de la conexión entre Quesnay y Marx; es decir, la «transformación» del sistema teórico que va del primero al segundo es una transformación de las categorías históricas implicadas, dejando en principio la
estructura formal intacta. En esta sección se discuten algunos detalles tradicionalmente abordados en las interpretaciones clásicas del T ableau (Meek,
1%3 y Tsuru, 1964).
Tercero, se sugiere que no sería inútil una reconsíderación del papel
de Quesnay en el desarrollo de la Economía Política, no sólo en el sentido
antes indicado de constituir el punto de partida de lo que podría llamarse
la Teoría Económica de la Reproducción, sino también en el campo del
comercio internacional, en el cual Quesnay representa una especie de paradigma anti-nicardiano que merece cierta atención, creo, en vista de los
más recientes desarrollos de la economía mundial.
En el apéndice se presenta una breve discusión formalizada de los datos
del T ableau y su influencia sobre la determinación del tipo de beneficio o excedente. También se compara tal determinación con la de Ricardo en el Essay
on the ejiects 01 a Low Price 01 Corno

I.

CAPITALISMO y

FEUDALISMO EN QUESNAY

Es bien sabido que todo el modelo económico de Quesnay reposa sobre
la productividad de la agricultura, es decir, sobre la capacidad de ésta para
producir más de 10 que absorbe como gasto material.
No es tan corriente, sin embargo, la observación de que en la teoría de
Quesnay se comparan dos modelos socio-tecnológicos, el primero correspondiente a un universo feudal y el segundo a un universo capitalista. Por supuesto, el sistema capitalista aparece en la alternativa no como un capitalismo plenamente desarrollado sino como una criatura frágil, incapaz aún de
sostenerse sobre sus dos piernas, agricultura e industria. Pero aún si la tierra
se concibe como materialmente productiva per se, 10 que la hace capaz de
producir valor neto es la agricultura capitalista en gran escala. Las siguientes
citas destacan claramente este punto.
En el artículo Fermiers de la Enciclopedia Francesa, Quesnay establece
una neta distinción entre campesinos ricos que trabajan con caballos y campesinos pobres que trabajan con bueyes. La distinción se repite en la forma

QUESNAY y LA ECONOMÍA POLÍTICA CLÁSICA

43

de tenencia de la tierra: en el primer caso la tierra es arrendada contra el
pago de una renta en dinero (renta que es fija por la duración del contrato); en el segundo caso la cosecha se divide¡ entre aparcero y propietario
según una proporción fija.
Lo q ue es más impor tante : los campesinos ricos se supone que adelantan
el capital circulante y la mayor parte del fijo que se requiere para trabajar
la tierra. Los aparceros en cambio tra bajan con pe queños capitales, concretamente los bueyes, cuyo valor es adelantado por el propietario.
El arrendatario (fermier) que monta su explotación con cuatro caballos tiene
que gastar una cantidad considerable antes de obtener la primera cosecha... tiene que gastar en caballos y resto del ganado... aportar el grano... proveer de comida a los trabajadores.
En las regiones en las que no hay arrendatarios capaces de sufragar estos gastos iniciales, el propietario tiene que conformarse con el cultivo a base de bueyes
por labradores que le entregan la mitad de la cosecha. Este tipo de labor de la
tierra requiere muy pocos gastos por parte del aparcero: el propietario pone los
bueyes y las semillas; los gastos del aparcero se limitan a los útiles de trabajo y su
propio sustento hasta la primera cosecha, y aun muchas veces el propietario tiene
que correr con todo esto.
(Quesnay, 1888, p. 160. Las traducciones de esta
edición son mías.)
La aparcería era el modo de producción que prevalecía en tiempos de
Quesnay en Francia. Los oampesinos ricos cultivaban sólo 1/8 del total
de las tierras trabajadas. El resultado de esta situación era «una enorme degradación de la agricultura en Francia, debido a h falta de arrendatarios».
Otras clases poblaban, además, la campiña francesa. Ayudantes, carreteros
y payeses son los que más a menudo se citan. Todos parecen corresponder
a trabajadores sin tierras, aunque los payeses podrían poseer pequeñas parcelas de tierra para subvenir a parte de las necesidades familiares (pero no
plantar trigo). En esta imagen de la agricultura francesa los señores de la
tierra tenían también un importante papel económico: ellos finanoieban, al
margen de los gastos mínimos de la aparcería, las infraestructuras rurales,
tales como caminos, canales y riegos.
Sin embargo, el Tableau es un modelo en el que todas estas complicaciones han desaparecido para dejar paso a una situación hipotética en la que
los campesinos ricos (los arrendatarios) constituirían el grueso de los cultivadores de tierras. Los payeses serían plenamente empleados por los arrendatarios, y el resto de los trabajadores rurales obtendrían también salarios
de subsistencia. Se supone que los propietarios habrían realizado todos los
gastos precisos para el acondicionamiento productivo de 'la tierra y que, por
tanto, estarían dispuestos 'a dirigir todo su ingreso hacia el consumo mitad en
productos del campo, mitad en manufacturas.

�P. MARAGALL

44

QUESNAY y

El Tableau se basa, en la mayoría de sus versiones, en un output valorado
en 5.000 millones de Iibras." La cifra real de producción era de 2.000 millones (Q uesnay, 1888 , p. 2 16). La diferencia entre una y otra cantidad debía
explicarse po r una serie de transformaciones cuyo eslabón principal era el
e rablecimienro de una agricultura capitalista en Francia. Dos equilibrios entr an , pu es J en juego
t:J • Las condiciones de e.xistencia v est abilidad del «modo de
producción óptimo» constituyen la preocupación teórica fundament al de Quesnay.
Las cond iciones del equilibrio ópti mo tienen que entenderse en el sentido de pau tas de comport amiento y relaciones de precios necesarias para
la reproducción de la distribución inicial de recu rsos al final del pe ríodo de
producción, concre tamente: a) Abolición de imp uestos indirectos y establecimiento del impuesto único sobre la ren ta de la tier ra. b ) Lib re comercio
del trigo , que comp ortaría un alto preci o del mismo en términos de manufacturas. e) Una determinada proporción (50-50) en las propensiones a consumir alimentos y manufacturas por parte de los propietarios , considerándose
equivalente a acumulación cualquier desvío en favor del consumo de alimentos y equivalente a degradación hacia un equilibrio subóptimo cualquier desvío
en sentido contrario.
¿Hasta qué punto la transición hacia este equilib rio óptimo se basaba en
la ex istencia previa de una clase de campesinos ricos? ¿Cómo se justificaba
la optimalidad de tal equ ilibrio? ¿Cómo había de aparecer aquella clase de
campesinos ricos , o cuál sería , en términos de .Marx, el proceso de acumulación primitiva? El artículo Trigo tGrains¡ de la Encicloped ia Francesa muestra más clara ment e aú n que el anterior men te citado cuál era la posición de
Q uesnay en torno a las dos primeras cues tiones, y dej a la tercera en la
oscu ridad que caracteriza a toda la obra de Quesnay en este punt o .
~

No consideramos al campesino rico aquí como un trabajador que cultiva por sí
mismo la tierra , sino como un empresario que gestiona y mejora el valor de su
empresa gracias a sus conocimientos y a su fortuna... (Los arrendatarios) son hombres libres que están en condiciones de sufragar los considerables adelantos que
requiere el cultivo de la tierra y que emplean payeses a cambio de la seguridad de
unos ingresos decentes.
(Quesnay, 1888 , p. 219)
El estadio de prosperidad... es menos el producto del trabajo del cultivador
que el producto de la riqueza que éste sea capaz de emplear en el cultivo de la
tierra. El abono produce ricas cosechas; el ganado produce abono; pero sólo el dinero compra ganado y paga a los hombres que han de manejarlo.
(Ibid em, p. 243)
2.

Para és te y otros aspectos del Tableau en detalle, lo mejor es ir a

MEEK

(1963) .

LA ECONOMÍA POLÍTICA CLÁSICA

45

Los ingresos son producto de la tierra y de los hombres. Sin el trabajo del hombre, l as tierras carecen por completo de valor. Los bienes originarios de un gran
Estado son los hombres, las tierras y el ganado.
(Quesn ay, 1974a, p. 177)
Los que no emplean más que un arado (tienen) gastos en los diferentes elementos de su explotación (... ) proporcionalmente mayores. ( ... ) Tanto una pequeña
explotación como una explotación importante exigen, en muchos aspectos, gastos
que no se encuentran en la misma proporci ón que sus respectivas ganancias. Por
tanto , los agricultores ricos que emplean varios arados cultivan mucho más rentablemente para ellos mismos y para el Estado que los que se limitan a un solo
arado...
(Ib idem, p. 174)
Todo esto basta para zanjar el simpli smo de las habituales interpretaciones de la Fisiocracia en términos de pura def ensa de la productividad material de la tierra. El tr abajo es cruoial en esa productividad, y no cualquier
trabajo sino el que es movido por el capital, opera en gran escala y con
economías de gran tamaño, y, en último término, proporciona al Estado ingresos suficiente s.
«Valor neto », parece entreverseen estas líneas , sobre todo si aceptamos la
interpretación ya clásica (Meek, 1963, 1974) de qu e los beneficios de que
se habla son a cort o plazo (o por la dura ción del arriendo ),es el excedente que
la nación y el rey se apropian. Y ese excedente no debe consistir en metales,
como los merc antilistas pretendían, sino en producto agrario sobrante. Tales
excedentes (un «saldo act ivo en productos primario s» acompañado de un
«saldo pasivo en manufacturas») no harían a la nación «tri butaria de ot ras
naciones» (Mee k, 1963, p. 247 ), aunq ue ciertamen te impli carían un coste.
Al contrario , permitirían a la nación dispon er de los medios preci sos para
disputar batallas victoriosas."
El valor total tien e aquí , pues, al parecer dos aspectos: el valor to tal
bruto incluye el tr igo necesario par a alimentar a la to talidad de la población
tomando a sus miembros uno por uno; el valor neto tiene que ver no con
esta subsist encia de los indi viduos uno por uno , sino con 'la subsistencia de la
nación en conjunto en su lucha constante con otras naciones. Un excedente
de trigo equivale a un buen ejército: éste no se crea sólo sobre la base de
la abundancia de hombres, como erróneamente piensan los militares, Es necesario contar con una población abundante en un país rico en tierra, pero
no se gana nad a sobrepasando un óptimo de población determinable (Quesnay, 1974a, pp. 176-177). La gente en armas es una pérdida para la nación ;
lo importante es el trigo (1os salarios) para emplearla improductivamente si
3. «Las batallas ganadas simplemente matando hombres, sin causar otros daños, hacen
poco por deb ilitar ,,1 enemigo si éste d ispone aún de los salarios de los hombres que ha perdido
y si esos salarios son lo bastante altos para atraer a otros hombre s. .. La riqueza sostiene el
honor de las tropa s» (en MEEK, 1963, p . 261).

�P. MARAGALL

QUESNAY y LA E CO NO MÍA POLÍTICA CLÁSICA

la guerra es precisa. La reproducci ón de la sociedad incluye este tipo de cálculos. Y esto es lo que cuenta prob ablement e para hacer de la agricultura la
única producci án en el sentido fuen e de la palabra : el hecho de que su
producto es esencial, básico, en la competen cia política con otra s naciones: '
A esta justificación de la optim alidad del modo de producción y dis tribución propuesto por Quesnay cabe hacer varios y serios reparos . Marx, por
ejemplo, como veremos luego, no aceptaba las palabras de Quesna y tal como
suenan; creía más bien, probablemente, que ese homenaje al Estado y a sus
necesidades bélicas era un expediente utilizado por los capitalis tas agrarios
para legitimarse como clase necesaria -lo que conllevaría la implicación
de que los beneficios- de los arrendatarios eran tan sólidos en la mente de
Quesnay como ·10 fueron después los beneficios capitalistas en general para
los economistas clásicos británicos, y el hecho de que a largo plazo la competencia entre arrendatarios por mejores tierras permitira absorber esos beneficios a los propietarios en forma de rentas no privaría entonces a esta
situación de sus rasgos b ásicamente capitalistas . Es ésta una objeción hasta
cierro punto admisible aquí.
Un segundo tipo de reservas a la esbozada interpretación del concepto
de «valor neto » en Quesnay provendría del hecho de que no sólo el trigo
que el rey podía apropiarse por vía fiscal era produit neto También los propietarios vivían en definitiva, del excedente. Pero las restricciones que las condiciones de esta bilidad del equilibrio imponían sobre el comportamiento de
los propietarios conllevan en el modelo la cuasi-integración de éstos en una
amplia categoría de empresarios agrícolas. Cuando se interpreta el T ableau
como un modelo inpur-output cabe sugerir, como se ha hecho ya, que los
«servicios» ofrecidos por la clase propietaria -y que tienen que aparecer en
la adecuada fila y columna para que la tabla cuadre- podrían denominarse
«protección» o algo así."
Tal denominación es correcta para el componente estatal y eclesiástico 6
de la clase prop ietaria. Pero no cuadra su apariencia de transacción feu-

dal, en el caso de ,los terratenientes, con las tareas de valoración de la tierra
par a su cultivo con métodos capit alistas ni con las nuevas relaciones propietario-arrendatario que Quesnay defiende.
&lt;:?u~snay piensa que los propietarios de tierra tienen que comportarse
economicamente con respecto a la tierra y su explotación. Las rentas serían
~ás altas .si los terratenientes favorecieran los método s capit alistas de cultrvo, Los impuestos, en consecuencia, serfan también más altos.
En varios pasajes (ver, por ejemplo, Que snay, 1888, p. 208 ), Quesnay
aboga por la conversión de [os aristócratasen arr endatarios. Algunos nobles
feudales no tienen tierras suficientes para establecer una explotación moderna'
debería entonces permitírseles que arrendaran tierras para incrementar la
escala de sus operaciones, y pagar, por tanto , rentas y también impuestos (que
de otro modo n~ pagarían). Después de todo los aristócratas alquilan apartamentos en las ciudades, ¿Por qué no habrían de alquilar tierras?
Quizá todo esto nos dé una clave del proceso de acumulación primitiva
que Quesnay tenía en 'l a cabeza y que podría consistir en ,l a conversi ón "eo
neralizada de los ricos en capitalis tas y de su riqueza en capital.
Quesnay habla aoerca del «imbécil burgués» (&lt;&lt;que cree que basta con
trabajar y torturar la tierra p~ra obtener de ella buenas cosechas», Quesnay,
1888, p. 243). Combate tambi én la «ignorante avaricia de los terratenient es»
que presionan al Estado para que ponga impuestos a los cultivadores y braceros en vez de tasar las rentas de la tierra , olvidando que &lt;dos hombres
cuya const~tuc~ón física muestra sólo necesidades, no son capaces de paga;
nada por S1 mismos », de modo que en último término el impuesto cae sobre
la ren ta de los propietarios, esta vez por la vía de la degradación de la escala
de todo. el pro~so y por tanto del producto neto (Quesnay, 1888, p. 704).
.La 19no~anc1a del burgués parece ser invencible; la del terrateniente, rebatihle y sujeta a una convincente controversia.
Puede admitirse que Quesnay estuviera en línea con el movimiento de «reto:no a la naturaleza» de la .p:-imera parte del siglo XVIII. Lo que ya cuesta
mas de tragar es que &lt;da Fisíocracía es en realidad una racionalización de
l~ vida ~conómica medieval» (Heer, 1939 , p. 110 ) y aún más que «el Tableau
Bconomique es una representación gráfica de esta vida y no, en modo alguno , la de la Francia del XVIII» (i bidem). Ni una cosa ni o tra sino todo
loc~ntrar~o. El Tableau es una negación de la Francia del XVII; basada en
la hipótesis de la general.ización de los métodos capitalistas de culti vo que
empezaban entonces a abrirse paso en Gran Bretaña.
Una últim a prueba de lo infundado de la atribución a Qu esnay de intenciones medievalista s (como en Beer, 1939, p. 116) est á en su tratamiento.
del inter~~. En un artículo sobre .el tema -parece que discutido incluso por
otros fislOcratas- Quesnay admit e la existencia del interés sobre la base
de la ganancia que la riqueza tomada a préstamo puede generar . Es precisament e esta ~r~porció~ entre ganancia y riqueza, en la agricultura, la que establece un Iímite al npo de interés justo.

46

4. «La base de la sociedad son los medios d e subs istencia y la r iquez a necesari a para el
poder que tien e que defend erlos» ( Q UES.'1AY, ci tado por M . KUCZYNSKI, 1972. p . XXXIII ).
5. Más comúo es la den ominación «servicios de arriendo», como en A. P HILIPS (1955). No sé
si es ~mplet~m ente Jegl ti rna esta asimilación del correspondiente pago a los propietarios a una
renta d iferencial (ver ibidem , p . 143). En Qa Francia de Quesnav no hay escasa de tierras sino
nI contrario, escasez de pob lación agraria y d e capitales. Si bien en la Francia del T ableau se ha
remediado ya al escasez relativa, nlIl no hay ya crecimient o y la renta debe ent enderse pro( bablemente aún como renta absolut a, no como rent a diferencial.
6. La posición de la Iglesia raramente se tra ta en sí, Q ui2.i sea significativo qu e el diezmo
ob tenido por el clero apa rezcn en un caso (Q UESNAY. 188S, p. 207) no como parte del excedente
sino como un coste , aunque los -párIllfos inicia les del Tableau incluyen a lo s diezm adores o
diezmeros (cl clero) en la clase prop iet aria. En este caso la clase propietaria ob tendría pu es
el excedente más el diez mo. }!s IC es tamb ién el contexto que Meek considera como único ejem plo
de obtención de un benej icio (Cantillonian o, es decir, comercial más que capit alista ) por parte
de los arrendatarios:

f

+

+

Producto Neto = Renta
Impuestos
Beneficio.
Gastos de Producción diezmo.
Coste

=

+

47

�48

QUESNAY y LA ECONOMÍA POLÍTICA CLÁSICA

P . MARAGALL

Nada parece más lógico que esa justificación del int erés, dada la insistencia de Q uesnay en el papel del capital moneta rio en la ob tención del
modo de producción óptimo en la agricultura. Sin embargo, los efectos de
un tipo de interés demasiado alto se consideran nefastos ; Q uesnay ponía
esos efectos al mismo nivel que el daño causado por las exacciones establecidas sob re las cosechas en vez de ser impuestas sobre el ingreso o producto neto;
Si los impuestos recayeran sobre el arrendatario mismo, si se llevaran sus beneficios la agricultura languideceda... los ingresos de los propietarios descendedan ... est o les llevaría a prescindir de gastos en manufacturas y servicio... y todo
el proceso económico resultaría degradado.. . (Lo mismo ocurriría) si los arrendatarios [ueran arruinados por el [inanciero.i,
(Quesnay, 1888, p. 244)
Una hipótesis interpretativa de lo dicho hasta aquí acerca de la posición de Q uesnay con respecto al capi talismo podría ser la siguiente:
Dada la importanci a de establecer una agricultu ra capitalista en gran escala para maximiza r el valor neto (el exceden te de trigo disp onible para
la defensa de la nación ), puede pensarse que Qu esnay estaba constru yendo
una argumentación en favor del capitalismo agrario como el modo de producción idó neo para servir a las necesidades de la nación en conjunto . Este
tipo de razon amiento fue invertido más tarde, cuando se juzgó la bondad del
Estado por la medida en que éste servía al capitalismo (aunque esto no era
aún to talmen te así e n Adam Smith , contra lo que ordinariamente se cree,
puesto que para Smith «la defe nsa era más importante que la opule ncia»).
¿ En qué medida esa primada de los intereses del Estado en Q uesnay
implica que de bía conservarse el Anclen Régime? La cuestión es comple ja . U1
nobleza feudal se ve progresivament e disolviéndose en una nueva clase agrícola capi talismo Si bien se admite que Ia aris tocracia disfrute de un consumo
diferencial, el modelo lo predetermina y circunscribe severament e. Pero
Q uesnay ignoraba con toda segur idad el grado de interdependencia entre las
relaciones socioeconómicas y la política en cuanto tal, es decir, no poseía una
-concepci ón completa del modo de producción tal como más tard e In desarrolló Marx o como implícitamente la percibió la Economía Política de Ricardo.
El modelo de Q uesnay puede tomarse como un modelo doble de equili brio
general, en el que las condicione s de estabilidad , dada la simplicidad de los
supuestos, se formulan e n términos de medidas de polí tica y pautas de
comportamiento cIaras y significativ as. La simplificación crucial, desde luego,
consiste en la restrictiva concepción de la producción en el sent ido fuerte de
¡la palabra como equivalente a pr oducción p rimaria, ·10 que permitía una
agregación directa y sin problemas, o mejor, evi taba que el problema de
la agregación se planteara siqu iera (este punto se discutirá de nuevo más
,adelam e).

49

El signo de interrogación queda abierto en cuanto al origen de la capitalización primitiva (o «adelantos pr imitivos», en términos de Quesnay),"
¿Es esta indeterminación puramente una consecuencia del débil tratamiento
del interés del capital, que hacía que los arrendatarios, desasistidos por el capital financiero, tuviesen que ser ricos «de por sí» ? Ésta es la otra cara del
problema de la falta de ideas acerca de la transición de un modo de producción a otro, la cara lógica del problema. Nunca está del todo cIaro cómo
aquella riqueza necesaria de los campesinos arrendatarios llegaría a producirse
(a no ser por conversión de los aristócratas a la «nueva fe »). Desde el punto
de vista lógico o formal (que inquietó constantemente a Marx a 10 largo del
volumen II del Capital, cuando se preguntaba ¿de dónde proviene el dinero
inicialmente?) es claro que si el crédito jugaba un papel importante, los financieros dudarían entre colocar sus fondos en la industria o en Ia agricultura
-o incluso directamente en títulos estatales, como ocurrió antes en Españay que Ia igualación de los tipos de interés, a poco que los rendimientos decrecientes entraran en juego, debía producirse inexorablemente entre aquellos
dos sectores, Quizás esta posibilidad asustaba a Quesnay, obsesionado por }
la necesidad de alejar capitales de la manufactura de lujo para instaurar una
agricultura progresiva; quizá no le preocupaba en absoluto en la medida en
que confiase en que no aparecerían rendimientos decrecientes en la agricultura hasta muy adelantado el proceso de modernización y expansión, cuando
ya el libre comercio del trigo hubiera elevado los costes de la manufactura y
comprimido sus tipos de beneficio."
En todo caso el capitalismo limpio y rural de Quesnay nunca llegó a
establecerse como modo de producción dominante. Lógicamente se le pueden
encontrar fallos; históricamente carecía de raíces en una cIase sólidamente establecida, en contraposición con la economía política de Ricardo; ideológicamente, el modelo fisiocrático tenía seguramente algo que ver con el conjunto
de circunstancias de todo tipo (expulsión de los protestantes pro-industriales
-hugonotes-, colapso del experimento monetario de john Law, e tcétera),
que llevaron a Rousseau en 1753 a oponerse a los primeros cerr amientos
de tierras comunes y escribir:
Dieu tout-puissant... delivre-nous des Iumieres et des funestes arts, et rend-nous
l'ignorance, !'innocence et la pauvrété, les seuls biens qui puissent faire notre bonheur.
Pero la Fisiocracia tenía tan poco que ver con la defensa del orden medieval,
a mi entender, como Rousseau con la Escolástica.

7. De aquí, supongo, Marx sacó el término «arum ulación pnmrtrva»,
8. La segunda conjetura es Ia más consistente con la idea (expuesta antes, n. 5) de que
la renta no es aún diferencial sino absoluta. Recuérdese que la primera formulación de [a ley de
rendimientos decrecientes es posterior (TURGOT , 1767).
4.

�P. MARAGALL

50

II.

LA VALIDEZ FORMAL DEL MODELO DE QUESNAY

Hay una chocante similitud entre e! mecanismo formal establecido en los

Tableaux y Formules de Qu esnay y la descrip?ón P?~ Marx d~ proceso de
producción de plusvalía (vol. 1 de! Capital) y circulaci ón del. capital (vol. lI).
E! modelo de Q uesnay, más simple, no distingue clases sociales de sectores:
existe un solo sector-clase productivo, un solo producto en el sentido fuerte
de la palabra, y ese mismo producto es la medida de valor. Marx incorpora. ~
distinción introducida por Smith y Ricardo entre sectores d~ produ:clOn
y clases sociales, con un solo factor o clase producti.va, el u:abaJo asalanad?
Pero la relación (en el vol. 1 del Capital) entre trabajo y capital es en esencia
un intercambio desigual como la relación entre el sector agrario o productivo
y la clase de los propietarios en Quesnay.
Es importante tener en cuenta , además, como ya se ha dicho, q~e para
Quesnay el valor neto (una disponibilidad de trigo por parte de. ,algwe~ que
110 es su productor) sólo puede maximizarse si una o,erta re!aClo~ de mtercambio prevalece entre trigo y manufactura . Esta relaci ón (un ,p rec~o alto del
trigo en términos de manufacturas) implica que el tipo de beneficio (o plus.
valía, para los fines aquí perseguidos) tiende a cero en la manufactura. ~6lo
el trabajo productivo, en el lenguaje de Marx (la clase o sector produc~lVO,
en el de Quesnay ) produce valor excedente. Tra taremos de ver por que los
fisiócratas razonaban de este modo.
La producción y consumo de manufac turas comunes no estaba ~ene­
ralizada en la Francia del Antiguo Régimen; el objetivo central del penado
Colbertíano había sido la producción de manufacturas de lujo con el fin de
obtener un saldo sustancial de metales preciosos en el comercio internacional. Para los :6.siócratas dada la composición del output de la manufactura,
un flujo interno de compras y ventas en este último sector o bien car~cía
de sentido o bien expresaba una adicional diversión de recursos productivos
hacia empleos que no 10 eran -a costa de una disminuci6n del consumo
necesario medio--.
Quesnay tuvo seguramente problemas para reconciliar la necesidad de
una clara denuncia de este peligro con los requisitos de coherencia del modo
de producción Óptimo descrito en el Tableau, situaci ón en la que ciertamente
las manufactur as no habían de ser sólo bienes de lujo y entrarían con toda
probabilidad en el vector de bienes de subsistencia consumidos tanto por los
productores urb anos como por los rural es.9
•
.
'
El primer párra fo del art iculo sobre el tng o en la Enciclopedia resulta
muy útil para comprender esta característica del problema teórico planteado:
9. Quizá podría decirse que Quesnsy confundió los requisitos genéticos del sistema con
las exigencias de su reprod ucción. Los requisitos de coherencia dominaron finalmente en ~
últimas versiones del Tableau, en las que las compras de manufacturas ¡por paree de los agncultores se consideran claramente como gnstos de consumo, a cambio de desiodustrializar el contenido de los flujos de amortización.

QUESNAY y LA ECONOMÍA POLÍTICA CLÁSICA

5f

La manufactura de textiles y productos corrientes puede incrementar grandemente el valor del lino y la lana, y ofrecer sustento a mucha gente empleada en
tales menesteres productivos. Pero hoy vemos cómo la producción y el comercio'
de la mayoría de estos bienes ha sido casi abolida en Francia. Hace ya mucho
tiempo que las manufacturas de lujo han seducido a la nación: no tenemos ni la
seda ni la lana que se necesita para producir textiles y confecciones de alta calidad;
nos hemos dedicado a una industria que nos era extraña; hemos empleado en ella,
una gran cantidad de gente en tanto que el reino se despoblaba y la tierra quedaba:
desierta.
(Quesnay, 1888, p. 193)

Pero cuando los productores de bienes necesarios consumen bienes en'
principio no-necesarios, como ocurre en e! T ableau, hay que escoger una de
estas dos alternativas : o bien aquellos productores disponen de una parte
del excedente, o los bienes en principio no-necesarios (manufacturas) devienen necesarios y sus productores generan valor neto como en e! prime.
párrafo del pasaje citado.
Quesnay nunca desarrolló implicaciones de alguno de sus supuestos -pre·'
cisamente los supuestos más «realistas» a la luz de la historia posterior-o Si
lo hubiera hecho, hubiese tenido que desembocar en un modelo más complejo, como el de los ingleses y Marx, en el que el trabajo manufacturero sería'
también productivo y en el que, por tanto, sólo e! tiempo de trabajo (no la'
cantidad de trigo) podía servir de medida del valor, y sólo la capacidad del trabajo productivo para producir más de 10 necesario para auto-generarse podía'
poner límites a la escala del sistema.
No habiendo dado este paso --que posiblemente Quesnay no se atrevióa dar en vista de las complicaciones que introducía en e! modelo, si es que
llegó a entrever que tal paso era lógicamente necesario-- los límites existentes a la escala de la reproducción tenían que venir dados por la disponibilidad
de bienes necesarios o de subsistencia, es decir, de trigo en sentido amplio.
Todos los flujos del Tableau están directa o indirectamente relacionados
con la producción de trigo y su realización. Aquellos que no producen trigo
pueden sólo incrementar la escala de sus operaciones en la medida en que
los productores de trigo (o los receptores de! excedente) incrementen su demanda de bienes no necesarios. Los productores de trigo sólo podrían incrementar su demanda de estos bienes si encontrasen útil introducir nuevos bienes manufacturados en sus procesos productivos; pero esto no es así cuando
tanto el capital fijo como el circulante provienen del propio proceso agrícola
(semillas,estiércol, alimentos, pienso para el ganado, el ganado mismo). Los
receptores del excedente sólo podrían expansionar su demanda de manufacturas sacrificando parte de su demanda de productos agrarios (no estrictamente
«necesarios», sino inclusivos de alimentos caros y refinados); sin embargo,
si llevaran a términos esta sustitución dañarían la escala de todo el sistema
puesto que la clase productiva no podría recuperar los adelantos anuales, en
tanto que los enriquecidos manufactureros dispondrían de una parte del ex-

�52

P.

MARAGALL

cedente de trigo superior a la necesaria para reproducir sus operaciones y probablemente expandirían sus operaciones antes que lanzarse al consumo de
alimentos de lujo.
Los productores de manufacturas existirían sólo en la medida en que
alguien les transfiriese un derecho sobre la producción de bienes necesarios,
con los que tanto ellos como sus operarios subsistirían. Si los productores de
manufacturas tuviesen que comerciar entre sí, es decir, vender manufacturas
a otros artesanos o trabajadores de la ciudad , tal expansión tendría que ser
financiada por una correlativa expansión de la producción de bienes necesarios o trigo; y esta última era poco verosímil en las condiciones originadas
paralelamente en el resto del sistema.
¿Hasta qué puntO puede hablarse entonces de una teoría de los precios
y del valor en el T ableau? Sabemos que existen unos 'límites tanto a la relación de inte rcambio como a la tasa de reproducción o de generación de valor
neto , límites que el sistema no puede vulnerar. Pero no hay manera de derivar precios directamen te del Tablean, que viene presentado en términos monetarios y sin información alguna acerca de los flujos físicos correspondientes.
Sin embargo, los datos adicionales en las «explicaciones» o comentarios de los cuadros numéricos dicen bastante acerca de las escalas de los sectores, es decir, acerca de la población que vive y está empleada en cada uno
d~ ellos. En consecuencia, si se suponen ciertos coeficientes o propensiones
lijas en el consumo -como Quesnay mismo supone- ha de ser posible
hallar una relación de intercambio (trigo por manufacturas ) que sea consistente
al mismo tiempo con los flujos monetarios y con las escalas relativas del
consumo físico de las tres clases.
Meek (1963) avanzó medio camino en esta dirección y llegó a una solución para los :flujos monetarios contabilizados en el Tableau y sus contrapartidas reales. Los problemas principales que se plantea Meek son a) la ausencia
de intercambios interiores en el sector manufacturero, y b) la compaginación
de esta cuestión con el enojoso hecho de que la población agrícola se supone
doblemente numerosa que la urbana, mientras que su consumo de alimentos
parece a primera vista similar. Como veremos, no hay ninguna manera totalmente satisfactoria de resolver esta discrepancia en el Tableau mismo y aquí
tenemos quizás otro ejemplo de la confusión de Quesnay entre los requisitos
genéticos o de transición entre los dos equilibrios (concretamente la necesidad
de detener el abandono de la tierra por los hijos de los campesinos) y los requisitos de estabilidad o reproducción del modo de producción óptimo.
Pero ya es hora de que conozcamos las cifras en juego. Un producto
agrícola anual total por valor de 5.000 millones de libras se distribuye entre la clase de los propietarios ( 1.000 millones ), la clase estéril o manufacturera (1.000 millones en alimentos y otros 1.000 en materias primas) y
el propio sector agrícola o productivo (1.000 millones en alimentos y otros
1.000 en materia prima, especialmente semillas). La población se distribuye
en la proporción 1/4, 1/4, 1/2 entre las tres clases citadas , en el mismo orden.

QUESNAY y LA ECONOMÍA POLÍTICA CLÁSICA

5}

El hecho de que los propietarios obtengan 1.000 millones en alimentos (es
decir, 1/3 de los alimentos totales) para el consumo de un millón de familias
sobre un total de 4 millones, se explica en términos de la mayor calidad del
consumo de esta clase. Ello parece dejar fuera de combate la hipótesis de que
los 2.000 millones consumidos en el sector productivo fuesen sólo alimentosy las semillas, al ser utilizadas en especie y no compradas, quedasen fuera de la
contabilidad del Tableau.
La ingeniosa solución de Meek 0963, p. 279) consiste en considerar la mitad de! trigo disponible en elsector manufacturero y comercial como trigo para
exportación y no para consumo, lo cual reduce este último a 500 millones,
cifra consistente con las escalas de población. La auténtica producción de las
ciudades es de 1.500 millones de libras, a lo que hay que añadir 500 millones
en productos importados; e! total se distribuiría entonces por mitad entre
propietarios y arrendatarios (1.000 millones a cada clase). Ello es también
consistente con varios pasajes en los que Quesnay supone que 1/10 de la producción anual agraria sería exportada. Al mismo tiempo este arreglo permite
pensar en que las ciudades obtendrían un beneficio mercantil indeterminado sin
dañar la escala de la reproducción puesto que se obtendría a costa de! extranjero y no a costa de los arrendatarios.l"
Esta hipótesis reduce (pero no elimina) e! problema del consumo de
manufacturas por la clase estéril, que en repetidas ocasiones se considera
equivalente al consumo de alimentos, es decir, no a 1.000 millones de libras
pero sí a 500 millones tanto en manufacturas como en alimentos, aun en este
supuesto.
La solución de Marx al problema, siguiendo a Badeau (en una mención
muy breve de la cuestión, Marx, 1969, p. 379) es la de suponer que en realidad las manufacturas se venden a precios superiores a su valor.l! esto es,
más altos que los precios (interpreto yo) determinados por e! contenido-trigo
de sus productos. Los manufactureros obtendrían así una especie de «beneficio
sobre la venta» -de nuevo mercantilista en esencia- que les permitiría gastar
en su propio sector. En otras palabras, si la descripción inicial sugería un
precio de las manufacturas igual a su valor (siendo 2.000 millones de
libras el valor de aquella cantidad de mercancías que contuviese trigo por
valor de 2.000 millones de libras, tanto en calidad de alimento de los manufactureros como en calidad de materias primas), ahora olas manufacturas
distribuidas en el Tableau a propietarios y arrendatarios tendrían un contenido
directo de trigo (o «valor añadido») de, supongamos, 1.333 millones de libras,
mientras que los restantes 666 millones serían gastados en e! sector manufacturero para alimentar a trabajadores y contar con materias primas a la pro10. A esto Mane lo llamó la «recaída de los Fisiócratas en el Mercantilismo». El beneficio
mercantil vendría determinado por el exceso de valor de las importaciones sobre las exportaciones
en términos de trigo.
11. En ENGELS (1959, cap. X, p. 258), Marx dice que el Tableau está formulado en términos
de valor. Pero ahí no le preocupa la cuestión de si esos valores son precios de mercado o valores
objetivos .

�54

P. MARAGALL

ducción de bienes para consumo interno del sector. Pero esta solución no
es consistente con la del problema de las escalas de poblaci ón."
Meek (1963, p. 282 ) rechaza Ja explicación de Marx como contraria a la
noción fisiocr ática de que los beneficios de los manufactureros serían borrados por la competencia siendo la clase estéril, precisamente , improductiva,
.es decir, sin beneficios propios en el equilibrio. Sin embargo, la ingeniosa
solución de Meek podría muy bien ser reducida a un parecido intercambio
.de menos trigo (exportaciones) por más trigo (importaciones).
Siguiendo en la interpretación esbozada acerca de la magnitud y valor de
la prod ucción de manufacturas , puede verse que esa producción, o mejor la
parte de la misma que es neta y se distribuye a propietarios y arrendatarios,
vale en realidad 2.000 millones de libras si consideramos los requisitos
directos e indirectos de trigo, es decir, el trigo que ent ra directamente en forma de salario y materia prima en la producción de las unidades físicas que
salen del sector y el trigo incorporado en las unidades consumidas dent ro
del sector. Esto es probablemente, lo que Marx implicaba. No es que el
precio de las manufacturas tuviese que ser más alto que su valor si se
quería tener en cuenta el hecho de que la clase estéril también consumía
manufacturas. Se trata s610 de notar que los costes directos (el «valor añadido ») son inferiores a los costes totales, y de ello no se deriva la existencia
de beneficios.
Dos consecuencias pueden extraerse en este punto:
1. El estándar de valor en el Tableau es el trigo y, por tanto, es el predo del trigo -no el de las manufacturas- el que puede interpretarse en un
sentido como necesariamente más alto que su valor.
2. El modelo que examinamos no trata a! capital como una mercancía
plenamente desarrollada. El capital es producido dentro de cada sector
y no ent ra en la circulación, que se define como circulación entre clases.
De ahí en parte que Quesnay se despreocupara de los flujos internos siempre
que se supusiera que la reproducción anual regeneraría sin costes estos flujos.
En cuanto al primer punto , la base de la «teoría del valor» fisiocrática es
el contenido-trigo de las mercancías, entendiendo por mercancías los productos que circulan entre clases. El trigo es aquí la sustancia del valor. Así el valor de las manufactu ras, como vimos, es igual al trigo que entra en su producción. Pero del mismo modo que en la teoría clásica del valor sólo el trabajo
movido por capital es trabajo productivo (puesto que precisamente produce
plusvalía, que es lo único que los capitalistas en conjunto entienden por «producir»), en este modelo sólo es trigo productivo el que se combina con la tie12. En esta perspectiva la incon sistencia algebraica de Qu esnay pod ría interpretarse como
un error concep tualmente significativo: Qu esnay habría prescindi do, en sus datos de pobl aci6n,
de los artesanos o manufactureros empleados en la prod ucción de herram ientas artesanales. Pero
aun en este supuesto hab ría que arreglar las proporciones de trigo u tilizado por cada una de las
dos ramas del sector manufacturero como salario y materia prima para que la dualidad valorespobl ación fun cionase coherentemente.

QUESNAY y

LA ECONOMÍA POLÍTICA CL ÁSICA

55

n a para producir alimentos y materias primas. Y no utilizándose «trigo productivo» en la manufactura, la tasa de plusvalía es cero en este sector.
El trigo aparece aquí, por tanto, en dos conceptos: como sustancia del
valor, y caren te, por tanto , de valor él mismo, y como mercancía, cuyo valor
es igual a la cantidad de trigo incorporada en su producción.
El esquema es paralelo al tratamien to que Marx hace de la fuerza de
trabajo, cuyo valor de uso, que el capitalista se apropia en la producción,
excede a su propio valor de cambio." De modo semejante, los arrendatari os
no devuelven a la tierra y a! trabajo agrícola en forma de semillas y salarios
la totalidad de su valor de uso. El suelo y el trabajo agrícola aparecen aquí
como contened ores de trigo productivo, como trigo transformado, del mismo
modo que el trabajador contiene fuerza de trabajo en la teoría marxista del
valor y obtiene una mera restitución del mismo tras ejercitarlo en forma de
trabajo vivo o actividad laboral.
En cuanto al segundo punto mencionado, además de los 5.000 millones de libras de trigo que se producen anualmente en la agricultura, este sector
produce 1.000 millones adicionales, que en el Tableau aparecen a veces como
correspondiendo a la producción de piensos." Esta par tida puede interpretarse, a [os efectos de la comparación con la economía políti ca clásica, como representativa del capital fijo amortizado anualmente; el ganado sería aquí el
capital fijo y el pienso aparecería como representación de los flujos de depreciación y costes de mantenimiento asociados con este tipo de capital.
El punto de vista de Quesnay es que este capital constante, como no circula entre clases, puede obviarse en la contabilidad, con tal de que su disponibilida d año tras año esté asegurada. Ocurre aquí algo parecido al tratamiento
de la maquinaria en el sector manufacturero, cuya no aparición en los esquemas contables ha hecho suponer a menudo que era ignorada totalmente por
Q uesnay. Sin embargo, a la luz de lo dicho antes queda claro que tal ignorancia no está necesariamente implicada en el modelo, sino sólo el supuesto de
que la maquinaria no es producida fuera del taller donde se producen manufacturas de consumo, y aún podría hacerse menos restrictivo el supuesto para
abarcar también en el modelo la utilización de instrumentos productivos producidos dentro del sector manufacturero, con las dificultades ya vistas para
compatibilizar todo esto con las escalas de población.
La posición de Quesnay podría ser resumida en los términos de Marx como
correspondiente a una situación en la que los bienes de capital fijo, existentes
o no, no se han convertido todavía en mercancías, circulan escasamente dentro de cada clase o sector y no circulan en absoluto entre-clases."
13. J. M . Vegara ha desarrollado ese p araleli smo formal en su articul o de 1973.
14. MEEK (1963, pp. 283 Y ss.), construyó el sistem a cont able apropiado a la correspondiente
reproducción de 6.000 mill ones .
15. Los pasa jes en qu e lo s flujos de amort ización en la agricult ur a tienen una contrapartida
real en manufacturas (utillaje, etcétera), deben despreciarse en el contexto del modelo (MEEK,
1963, p. 279, n , 5) . (Véase supra, n. 8.)

�56

P. MARAGALL

QUESNAY y LA ECONOMÍA POLÍTICA CLÁSICA

5T

Así, en la transición entre los dos equilibrios, el comercio exterior juega
un papel primordial (ver el Premier Probleme Économ ique, Quesnay, 1888).
La [ibre exportación de grano empuja sus precios al alza de modo que el
nuevo capitalista agrícola es capaz de recuperar rápidamente los adelantos precisos para poner en marcha el nuevo modo de producción con caballos y explotaciones en gran escala. Al mismo tiempo, la libre importación de manufacturas anula por competencia los beneficios de los manufactureros, de forma
que estos últimos no están ya en condiciones de dañar la cómoda reproducción de los enormes desembolsos de capital obligados por el nuevo modo de
producción en tal campo.
Una vez el nuevo modo de producción se establece firmemente, en cambio,
el libre cambio significa tan sólo que los propietarios-capitalistas no tienen
que preocuparse por la posibilidad de una drástica caída de los precios en
caso de que se obtengan grandes excedentes.F Quesnay había observado que
después de los años de abundancia invariablemente aparecía el hambre. Porque la abundancia llevaría a olas arrendatarios a cortar la producción hasta
niveles en que sólo su estricta subsistencia quedara asegurada, y la escasez aparecería.

Esta situación al menos a primera vista, contrasta grandemente con la
doctrina de los costes comparativos de Ricardo. La intensidad de población
de Gran Bretaña colocó allí a los propietarios en las mejores condiciones para
embolsarse los beneficios del crecimiento, y en último término ello suponía un
limite al crecimiento mismo. En condiciones de rendimientos decrecientes a
las adiciones de capital y trabajo, debido al crecimiento de la población y el.
agotamiento de la tierra de buena calidad, la única salida para las clases dominantes en Gran Bretaña era confiar en la expansión de la manufactura en- o
frentándose a los intereses de la propiedad, es decir, aboliendo las leyes del
trigo para obtener trigo barato del extranjero.
El «mensaje» de Quesnay es válido aún en estas condiciones, pues nosiendo el trigo extranjero «trigo seguro» en caso de guerra, la guerra tenía
que preceder a su obtención. l a
Así pues, incluso si la fórmula fisiocrática puede parecer un complemento,
de la doctrina de Ricardo vist a desde el otro lado del comercio , la reversibilidad no es totalmente legítima a los ojos de los primeros econom istas . Para.
ellos la nación que produce mercancías básicas tiene las de ganar en última
instancia, o 10 que es lo mismo, puede en última instancia prescindir del comercio. Las mercancías no se producen con mercancías tout court sino '
con mercancías básicas.
Todo iría bien para todo s mient ras las naciones no se sin tieran amenazadasunas por otras, bien al pretender mejorar sus relaciones de int ercambio recíprocas, bien al coincidir en la pretensión de asegurarse el dominio sobre '
terceros países (para obtener las mercancías básicas de éstos o asegurarse sus .
mercados). Desde el punto de vista de Quesnay, cabe pensar, la ind ustria fran cesa tenía que «pagar un subsidio» a la agricultura (renunciando a obtener beneficios netos) para que la nación estuviera en condiciones de ejercer en el
comercio el poder que le comería su abundante dotación de tierras de calidad.
En cambio, la burguesía británica tenía que ser imperialista antes de que '
fuera demasiado tarde y de que su debilidad real apareciera.
Hay pasajes en Quesnay en los que parece reconocerse hasta qué puntoel trigo de Pensilvania constituía una amenaza para su doctrina. Pero no habían de ser tanto las colonias norteamericanas de Inglaterra como un desa· ·
rrollo interno del modo de producción capitalista lo que bendeciría definitivamente a la burguesía industrial -y antes que nada en Inglaterra- como'
la clase del futuro. Lejos de convertirse la manufactura en una rama de la
agricultura, como los fisiécratas pretendieron, fue esta última la que se convirtió en una rama de la industria. Sólo con Turgot 19 empezaron los economistas franceses a vislumbrar el cambio: los últimos escritos de Quesnay

16. El texto de Le Mercier (citado por N . J. WARE, 1931) invalidaría quizá la solución de
Meek al problema de las escalas de población (ver supra, p . 52).
17. Quizá podría interpretarse esto en términos de un programa lineal dinámico para el
período de transición: los mercados exteriores impedirían que los excedentes positi vos fuesen
bienes libre s y que el sistema se degradase.

18. No es causal qu e la flota inglesa se hiciese presente enl.as costas de Portugal cada&gt;
vez que los productores locales de tejidos trataban de obtener protecci ón para sus n acientes
industrias ,
19. Ver T . C. LUNDBERG (1964), mostrando que es de Turgot de donde A. Smith sacó el:
concepto de «capital» , Ver también MEEK (1973).

Hl,

QUESNAY FRENTE A RICARDO EN LA TEORÍA DEL COMERCIO

El slogan «laissez faite, laíssez passer» se asocia usualmente con los íisióeraras, aunque probablemente fue utilizado primeramente por el prefisiócrata
Boisguillevert, Pero 10 curioso es que el significado económico de la frase,
para los fisiócratas, era en cierta manera opuesto a 10 que el libre cambio vino
a ser en la tradición anglosajona. Libre cambio era para los fisiócratas libertad
de comercio dentro de la nación (en lo cual apuntaban a la misma unificación
del mercado nacional a la que se referían los mercantilistas) y libre exportación de trigo, no precisamente libertad de importación. N. J. Ware (1931)
destaca este punto netamente a partir de una lectura de Le Mercier de Ia
Ríviere.
Le Mercier fue aún más allá, pues puso de relieve que una vez alcanzado
el modo de producción óptimo el comercio exterior sería innecesario, si bien
debía permanecer como una posibilidad abierta en calidad de regulador del
precio. Según Le Mercier:
Una nación, una vez llegada a fas mejores condiciones posibles, para nada
neoesita del comercio exterior... su comercio exterior disminuye en la misma proporción en que su comercio interior aumenta.V

�58

P. MARAGALL

·(Lettre dtl Fermier a son Propriétaire y Lettre du Propriétaire a son Eermier,
1768, en Quesnay, 1888) se inscriben todavía en la línea de combatir la idea
de que la «satisfacción» (¡ouissance) constituía la base del valor, de forma
que la creaci6n de nuevas necesidades (de manufacturas) tu~iera que ser .bienvenida en la agricultura. Si las manufacturas devenían un input necesario en
la producción de trigo se iban al traste la inequívoca tasa-trigo de beneficio y
.e! sistema fisiocrático entero.
No veo claro, sin embargo, si puede decirse que los fisiócratas defendían
una determinada fase (incompleta y frágil) del desarrollo capitalista frente a
los «peligros» de! capitalismo industrial que se anunciaba o si simplemente
defendían a Francia. La satelizaci6n de la agricultura por la industria era un
proceso inevitable en un país donde aquélla trabaja.se bajo rendimient~s decrecientes y ésta bajo rendimientos constantes o crecientes, y en la medida en
.que se demostrara factible la sustitución de inputs. primarios por in~ut.s manufacturados en la producción y e! consumo agranos, Pero los rendimientos
decrecientes quedaban lejos en la Francia de! XVIII.
Habría que plantearse la cuesti6n de hasta qué punto e! papel dirigente de
Inglaterra en la formación del capitalismo mundial no infIuy6 decisivamente
en la rapidez con que el capitalismo industrial se convirtió en e! paradigma. del
capitalismo en general, dada la particular dotaci6n de factores de las Islas
británicas y el interés de la clase más poderosa y dinámica de toda esta época
{la burguesía industrial inglesa) en ampliar el mercado de sus manufacturas.
Hoy la historia ha dado la vuelta y está co,nfuma~do lo que Hobso~ y
Keynes anunciaron: cambiar manufacturas por trigo no Iba a ser una s~lucI6n
-eterna para Gran Bretaña (aunque no puede negarse que le ha proporcionado
más de un siglo de prosperidad, de las guerras napoleónicas a la segunda guerra mundial). El enfoque smithiano del comercio como salida para los excedentes -un concepto esencialmente fisiocrático-, junto con la especializa·ción en mercancías básicas, se está convirtiendo ya en sabiduría convencional
en la fase actual de contracción de la economía internacional tradicional,
Esta digresión pone de relieve las limitaciones de la teoría del comercio
internacional tal como apareció en Inglaterra y la inexistencia sobre estas
mismas bases de una teoría del capitalismo a escala mundial consciente, por
tanto, del efecto que en el desarrollo de ese modo de producción tuvo e! hecho de su peculiar origen en las islas británicas.
En el caso de Marx, estas limitaciones están relacionadas con la disciplina
que se impuso en cuanto al orden de las categorías a analizar en e! estudio del
.capitalismo. Los agregados concretos y complejos -estado, comercio mun.dial- que constituían el punto de partida de la economía «pre-cientHica» del
XVII y aun del xvnr, debían ser analizados al final, tras un estudio exhaustivo
.del capital nacional. El hecho de que el trabajo socialmente necesario -la
medida del valor- no fuera equivalente al trabajo internacionalmente necesario, y de que, por tanto, trabajos de igual duración pudieran no intercam biarse como iguales en el comercio internacional, constituiría una complica-

QUESNAY y LA ECONOMÍA POLÍTICA CLÁSICA

59

ción adicional del esquema, un paso más hacia 10 concreto, que Marx no llegó
a realizar.
Hay un párrafo de la Introducción General (1857, cap. 3) que ayuda a
comprender cómo Marx relegó la existencia concreta y real del capital nacional en un marco más amplio:

El concepto de riqueza nacional que se va formando imperceptiblemente en los
economistas del XVII Y que en parte continúa siendo válido para los del XVIII,
implica que la riqueza se produce sólo para el Estado y que el poder del Estado
es proporcional a esa riqueza. Era todavía una manera inconscientemente hipócrita
de anunciarse la riqueza y la producción de riqueza como objetivo de los Estados
modernos, considerando a éstos meramente como medios para tal producción.
(Citado de la edición McLelland de las Grundrisse, p. 42. La traducción y los subrayados
son míos.)
Las alabanzas de los fisíócratas al rey y al Estado eran realmente una
«manera inconscientemente hipócrita» de presentarse el capitalismo en escena antes de devorar a ambos. Probablemente podría mostrarse que los nuevos
terratenientes burgueses salidos de los rangos de la burocracia, cuyos intereses defendían los fisíócratas.é? necesitaban el apoyo del rey para vencer la
resistencia de los señores feudales. Pero ni el Estado -ni tampoco el rey
de Ing1aterra- dejaron de existir en el seno del capitalismo. Más bien adquirieron una nueva forma, bajo la cual fueron llamados a escena una vez tras
otra por el capitalismo, y de modo creciente desde los años treinta para acá.
El nivel subordinado adquiere de nuevo la primacía.
Entretanto nos hemos quedado sin una teoría del capital agregado, sin
una economía política de los Estados nacionales y del comercio entre ellos.
Posiblemente de aquí provengan [as debilidades de la teoría marxista del
imperialismo, anclada casi siempre en último término en la caída del tipo de
beneficio en las naciones delanteras, es decir, en una base muy general y escasamente operativa.

IV.

CONCLUSIÓN

Para terminar este artículo quiero sugerir que quizás una razón para la
secuencia del análisis en el Capital de Marx pueda hallarse en la relación de
Marx, por un lado, con la escuela fisiocrátíca y, por otro, con la economía
política clásica de Smith y Ricardo.
Quesnay, como Marx señaló repetidamente, era mucho más consciente
que los ingleses (especialmente Smith) de los requisitos de la reproducción,
y concretamente de la necesidad de incluir el capital constante en la contabili20. Véase este punto convincente establecido por N.

J.

WARE (1931).

�60

P. MARAGALL

dad del valor. Salarios, beneficios y rentas, como escribió Smith, constituyen

el valor añadido, pero no agotan la totalidad del valor producido en un período. Ricardo ideó una solución simple del problema al establecer sucesivamente
las condiciones de producción bajo las cuales la restricción del capital constante no afectaría en gran manera a la formación de los valores. Pero Marx
no quedaba satisfecho con una teoría que trataba adecuadamente la distribución (es decir, una teoría de los beneficios), sino que extendió su investigación
hacia el estudio de las condiciones de la reproducción, en el sentido de una
teoría del crecimiento."
En esto juega un papel el modelo fisiocrático. Pues el Tableau estaba
construido sobre supuestos tales que tanto la extracción de plusvalía como la
reproducción de sus condiciones a través de un conjunto definido de parámetros de circulación (relaciones de precios y pautas de comportamiento) podían presentarse simultánea mente. Marx intentó el mismo tipo de esfuerzo
para un mundo más complicado , en el que la plusvalía surgía tanto en la agricultura como en la industria, y en el que su origen se imputaba no a un solo
sector, sino a una mercancía usada en los dos sectores: la fuerza de trabajo.
Las dificultades de tal empresa (que eran inescapables después de que los economistas clásicos ingleses hubieran puesto las bases de la generalización de Ia
teoría del valor a todo tipo de trabajo) forzaron a Marx a adoptar un método
de sucesivas aproximaciones..:!2 Así los esquemas de reproducción del volumen II del Capital se derivan en el mismo marco de la producción de plusvalía
(volumen 1), formalmente en paralelo con la estructura del Tableau.
Pero si el Tableau parecía consistente en este aspecto, sin necesidad de
meterse en la cuestión de la modificación de los valores debida a la «redistribución de plusvalía» entre los sectores -puesto que un solo sector la producía y un solo sector, si bien distinto, se la apropiaba-, Marx podía sólo
adoptar este atajo en forma de primera aproximación. La «redistribución de
plusvalía» en un mundo de tipos de beneficio iguales en todos los sectores
conducía a una dimensionalidad distinta de la misma categoría de plusvalía,
lo cual complicaba el problema más allá del alcance de los instrumentos matemáticos disponibles para Marx. 23
Éste es un aspecto de las razones por las cuales Marx trató la reproducción
en un sistema contable de valores y DO en UD sistema de precios; en otras
palabras, ésta es, en parte, la razón por la que revirtió hacia una dualidad del
tipo de la del Tableau: valores-cantidades y no precios-cantidades.
Morishima (1973, p. 11) ha dicho en cierto sentido lo mismo al insistir
en que la teoría del valor-trabajo sirve en Marx para proporcionar una base
de agregación (además de una teoría de la explotación), es decir, un estándar
21. También se han interpretado Jos objetivos de Ricardo en este mismo sentido. Ver
R. HICKS, «Ricardo's Theory of Distribution», en PESTON y CoRPY (eds.), Essays in honour 01
Lord Robbins, 1972.
22. Ver en este sentido A. SHAIKH (1973).
23. Ver J. M. VEGARA (1973).

J.

QUESNAY y

LA ECONOMÍA POLÍTICA CLÁSICA

61

de agregación insensible a las variaciones a corto plazo de los precios de mercado y aun a las variaciones a medio plazo de Ias unidades-salario de Keynes.
Las desventajas de no operar con precios en una teoría del crecimiento o
la reproducción son bien conocidas. Ahora bien, en defensa de la utilización
de una teoría del valor puede decirse que no existe tai cosa como una teoría
pura de la reproducción y el crecimiento, y que el punto de vista de las clases
implicadas tiene que ser objeto de una elección inicial (explícita o no) si la
teoría ha de tener algún sentido.
El modelo de Quesnay es útil aquí al menos en dos sentidos: primero,
muestra cómo &lt;la reducción de los intereses de la sociedad a los de una clase
emergente dotada de algún derecho a reivindicarsu universalidad es una condición necesaria para una teoría significativa acerca del desarrollo de esa sociedad. Segundo, muestra también cómo sólo una teoría del valor puede proporcionar la base de una investigación de este tipo, entendiendo por teoría
del valor una teoría con raíces en los «valores» estables de una clase social,
y esto será así mientras continúen habiendo clases enfrentadas en formaciones sociales históricamente específicas yen estructuras internacionales conflictivas.
Hay otro aspecto de Quesnay que ayuda a comprender, en mi opinión, esta
relación necesaria entre el punto de vista de una clase social y la contabilidad
social resultante. Se trata de su manejo del capital constante, del que ya dijimos al final de la sección II (p. 55 ) que correspondía a una situación en
la que la circulación del capital era limitada. En el Premier Probl éme Économique (Quesnay, 1888, pp. 496 y ss.) esa limitación se extiende al capital circulante (semillas), lo que permite tratar al capital como puro valor (independientemente de los precios) al suponerse su circulación circunscrita al intercambio entre productores de un mismo sector.
Es significativo que en el Probléme, Quesnay, al analizar los efectos de
un aumento del precio del trigo supone que el cambio afecta al trigo-salario,
que se paga en dinero, pero no al trigo-semilla, que no llega a adquirir valor
monetario y se manipula e intercambia en especie (aumentando así aún más
el valor del excedente, al contabilizarse la semilla a su valor antiguo). En el
modelo de Quesnay, por tanto, el trabajo asalariado no es sino el componente
de una clase más amplia, pero hay ocasiones, como ésta, en las que sus características de mercancía empiezan a surgir, al menos en comparación con los
bienes de capital cuya circulación se supone más restringida.
En el Capital, Marx trata tanto el trabajo asalariado como los bienes de
capital en calidad de mercancías, y ello era lógicamente inescapable puesto
que el trabajo asalariado nace para él de la separación entre productores directos y medios de producción. P.ero h insistencia de Marx en la mercancía especial cuyo intercambio por capital oculta la naturaleza asimétrica de todo el
modo de producción (es decir, la fuerza de trabajo) sustrae una buena parte
de énfasis a su análisis de los efectos de los cambios de precio de los bienes
de capital sobre el nivel y el tipo de beneficio. Esto es específicamente cierto

�62

P. MARAGALL

en su tan debatido ejercicio numérico sobre la transformación de los valores,
en precios."
Lo importante aquí es que, como en Quesnay, cualquier transacción entre
«camaradas capitalistas» podía pensarse como una invariante en relación con
los cambios en los precios." Es como si los capitalistas se cargaran mutuamente el valor de sus transacciones recíprocas, cualquiera que fuese el precio.
En el caso de Quesnay tal simplificación parece más justificable, pues uno'
puede imaginarse más fácilmente en su caso que los bienes de capital se producen dentro del sector y 'aun dentro de la misma explotación (o taller). Hasta
qué punto 'el mismo supuesto se infiltra, quizá con menos legitimidad, en los,
desarrollos posteriores de la economía política (incluyendo el ejercicio de transformación de Marx) es una cuestión abierta.
En cierto sentido, la trayectoria del desarrollo económico, tal como viene
representada por sistemas cambiantes de pensamiento económico, está estrechamente relacionada con esta cada vez más amplia conciencia de los costes.
generados en el proceso de producción social, conciencia creciente que corre
paralela a la extensión del concepto de valor, en tanto que los valores unitarios (a corto plazo y si no se tiene en cuenta esa extensión) van declinando,
de acuerdo con el incremento de la productividad definido en un marco rígido.
Así, el punto de vista adoptado por Quesnay al tratar el cereal-pienso,
como un don gratuito de la naturaleza (o mejor dicho, del proceso de relación
con la naturaleza en que la producción social consiste) es equivalente al adoptado por la economía moderna, y en realidad por los actores sociales, al tratar
los recursos cuya reproducción se da por descontada, tales como el aire, el
agua o los espacios libres, Se supone que tales recursos «cuidan de sí mismos», por así decirlo.
Pero la creciente mercantilización de la vida social de la que Marx hablaba
en el primer párrafo del Capital no ha llegado aún a su fin. Esto hace que a
largo plazo la representación del desarrollo por un escalar como el tipo de
crecimiento no sea admisible: habría que ir añadiendo constantemente columnas a la matriz de los intercambios productivos. El desarrollo consiste en un.
incremento constante de la masa de valores (paralelo a una caída de los valores unitarios para cada estado definido de las relaciones con la naturaleza),
del que es difícil distinguir qué parte es debida a la nueva valorización de recursos hasta ese momento gratuitos o automáticamente reproducidos.
Así, nuestro rodeo por los orígenes de la economía política permite observar con cierta mayor perspectiva la ambigüedad del desarrollo de la que hoy '
somos conscientes por la fuerza de los hechos.

Facultad de Ciencias Económicas
Universidad Autónoma de Barcelona
24.
valores
de los
25.

Sobre la legitimidad de uno u otro criterio de invariancia para derivar precios de los'
véase J. M. VEGARA (1973) y D. LAIllMAN (1973). El último defiende que el punto de vista.
trabajadores puede tomarse como base para una elección racional,
Ver en este sentido, A. SHAIKH (1973) y también SHANE MAGE (1963).

QUESNAY y

LA ECONOMÍA POLÍTICA CLÁSICA

ApÉNDICE

Una formalización posible de la matriz de transacciones o Tableau, en términos mo-·
netarios, sería la siguiente
[1]

dónde A p es la matriz de coeficientes en términos monetarios, X P el vector de los,
outputs y X; la matriz diagonal de los outputs, siempre en términos de valor o monetarios.
El sector 1 es el agrícola y el sector 2 produce manufacturas (J\fNF). En esta interpretación se omite la circulación interna en el sector manufacturero, así como los «bienesinterés» en la agricultura (ver p. 55). Los outputs respectivos son de 5 y 2 unidades
monetarias, de acuerdo con los datos del Tableau.
El sector productivo o agrícola utííiza trigo por valor de dos unidades monetarias,
incluyendo el gasto en salarios, y una unidad monetaria de MNF, produciendo por valor
de 5. En el sector MNF se usa trigo por valor de 2 unidades monetarias y se producen,
como sabemos, MNF por valor de 2 unidades monetarias.
Supongamos que se forman dos tipos de beneficio distintos. Si P es el vector de'
precios, R el vector de los tipos de beneficio y R* la matriz diagonal de los mismos,

P=A'P+R*A'P o bien P=(I +R")A'P
Siendo A' la traspuesta de la matriz de coeficientes tísicos. Es decir,
(allx1Pl

+ a21x1P.)

(1

(a",x.p1 + a2!J.X,P2) (1

+ R1) = X1Pl

[2]'

+ R.) = x.p.

Obviamente, dada Ia información contenida en [1] el tipo de beneficio en el sector MNF
tiene que ser cero. Y es posible determinar el tipo de beneficio en la agricultura indepen- ·
dientemente de la información sobre los precios: R1 2/3. Pero ello no quiere decir que
el tipo de beneficio sea en general independiente de los precios; a partir de [2] sabemos
que

=

_ Pi - rJ"Pl - a21P.
R1 a~,

[3]

+ a,1P.

Pero dada la información contenida en [1] nos basta igualar Ia traspuesta de la matriz de transacciones monetarias con los primeros paréntesis de las expresiones a [a izquierda de [as ecuaciones [2], e igualar el vector de los outputs monetarios con las ex_o
presiones a la derecha de esas ecuaciones
,P
ll 1P
2)
, a.a.,x2x2P2
(22 O1) = (ApX:)' = (aa'2x.p1
X

para obtener los tipos de beneficio.

y

(25) =X p

(

1P1 )
X
X.P2

�65

P. MARAGALL

QUESNAY y LA ECONOMÍA POLÍTICA CLÁSICA

Lo que sí es cierto es que en el caso concreto de los datos del T ableau y dado ~ue el
t1po de beneficio en la manufactura resulta ser nulo, la ecuación [?] puede simplificarse
'hasta hacer independiente R1 de los precios. Si R. O, [3] se convierte en:

Puede, por tanto, obtenerse un resultado numérico semejante al del T ableau partiendo
de los datos físicos aquí supuestos y sin necesidad de suponer que no hay transacción
MNF-MNF. Claro que en este caso, sin embargo, el tipo de beneficio en la agricultura
depende explícitamente de 'los precios; pero esto, insisto, no contradice en absoluto [a
ffiosofía del Tableau, sino sólo los datos que Quesnay escogió para simplificar su problema.
Nótese que la única restricción teórica y general que se requiere es la de que el tipo de
beneficio en el sector MNF sea nulo por virtud de la competencia, y que no es preciso,
tampoco, que el valor de la producción de MNF sea igual al valor del trigo directamente
incorporado en aquella producción.
El ejemplo numérico adoptado aquí no es trivial. El valor de las demandas finales,
que se pueden obtener a partir de

64

=

(1- a,,/a,,) -

a11 (

1-0.. )
a,.
- a"

r=

La única determinación que podemos obtener acerca de los precios se ?eriva de la
relación general en las tablas input-output entre matrices físicas y monetarias: A p
P
A v». En nuestro caso sólo conocemos A.:

=

A.

(PiO

2/ 5 2/2)

= ( 115 0/2

Pi

O)

(O

P.

O

)-1

(dónde D es el vector de las demandas finales) es el mismo que en el ejemplo inicial, el
de Quesnay: 'los propietarios consumen por valor de una unidad monetaria en cada uno
de los sectores. Y ello es consistente con [a renta de dos unidades monetarias generada en
el Tableau .

P.

.de lo que resulta

2/ 5 2/2 )
( 1/5 O

a11 = 215
a., O
a'l (P2/ Pi) = 115

=

_ ((a
-

11 ) (a,.· "'/ '2) )
(a,,' P2/ .,) (a,,)

=

a,. ("/••) =

1

Caso b):
El sistema obtenido es el mismo que en el ejemplo anterior, pero aquí R, # O. En
este caso el problema sólo tiene una solución completa, como es sabido, si un tipo medio
d~ beneficio se forma en los dos sectores por igual (R,
R.), pues entonces

=

=

De modo que si hacemos p,
1, obtenemos P. a", 10 cual nos dice que el precio
de las MNF en términos de trigo es igual al input de trigo en la producción de una
unidad física de MNF.
Así, pues, los datos del Tableau están calculados de tal modo qu~ : o) el secto r. MNF
sea improductivo, o su tipo de beneficio nulo, y b ) el sector agrnno tenga un tipo de
beneficio o de creación de exceden te que está físicamente det erminado. Y ello depende
crucialmente del hecho de q ue el flujo MNF·IvlNF (o::) sea nulo y la producción de est e
sector iguale en valor al valor del input de trigo.
Supongamos ahora que hay utílización de MNF en el sector MNFy que conoc~mos las
transacciones en términos físicos ~supuestos los dos que el T ableau Économique, tal
.corno está presentado, no permite sostener-o ¿Puede llegarse, sin embargo, a los mismos
resultados obtenidos antes?
Suponiendo que la matriz de transacciones físicas y el vector de outputs físicos toman
los valores siguientes

2/ 5

=

=

-Caso a):
A partir del sistema [2] obtenemos

+ p,) (1 + R,) = 5p,
+ P.) (1 + R.) = 3P.

En este caso la segunda ecuación da directamente P,/P.
mera se resuelve en R, = 2/3.

= 1 Y en consecuencia la pri-

+ R)

(p, P.)

donde (111 + R) es el valor propio de la matriz A. Pero si a" (input de MNF por unidad
de trigo) se hace igual a cero, la ecuación del primer sector proporciona directamente un
tipo de beneficio inequívoco (trigo sobre trigo, independiente de los precios), e igual a
312, sin necesidad de que R. sea nulo ni de considerar por tanto, a la MNF como sector
improductivo. El supuesto de movilidad del capital entre agricultura e industria introduce
entonces el tipo de beneficio agrícola en la industria. Éste es el tipo inequívoco de beneficio del primer Ricardo y la restricción a21
O es la que Malthus le denunció como poco
plausible.~ La restricción ricardiana puede verse entonces como menos estrecha que la
impuesta por Quesnay tal como se interpreta en el caso a, pero curiosamente simétrica con
la presentación del T ableau, donde sólo aea O en vez de a21 O -aunque en elT ableau
los precios, como sabemos, deben «portarse bien» y no quedan explícitamente determinados-.

dos casos pueden considerarse: a) R. = O, Y b) R. # O.

(2p,
(2p,

1/5)

(p, P.) ( 213 113 = 11(1

26. Ver

s.

SRAFFA

(1970, p.

XXXII) .

=

�66

P. MARAGALL

J. M. OTERO
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Berna, 1950.

c.:

Propiedades dinámicas de los madejas macroeconométl'icos:
métodos de análisis y aplicaciones

Los modelos macroeconométricos fueron introducidos por Tinbergen
(1939) con la finalidad de contrastar teorías y analizar ciclos económicos. Ante
tales objetivos, las propiedades dinámicas de interés preferente eran aquellas
que persisten a largo plazo cualesquiera que sean las condiciones iniciales (supuesta . una situación exógena estacionaria). Estas propiedades dinámicas se
estudian exhaustivamente haciendo uso del método clásico basado en la ecuación característica. Este método está desarrollado en la sección primera del
presente trabajo.
Con el tiempo, los objetivos en la construcción de estos modelos se desplazaron de la teoría a las aplicaciones. Primero la finalidad se centró en hacer
predicciones y, más tarde , en la simulación de los efectos de medidas alternativas de política económica. Este cambio influyó en la perspectiva del análisis
de las propiedades dinámicas; el interés se desplazó desde la componente característica básica hacia la influencia de las condiciones iniciales y de la como
ponente de los estímulos exógenos, Así nació con Go1dberger (1959) un nuevo
instrumento de análisis: los multiplicadores, cuya aplicabilidad en política económica es directa. Los conceptos correspondientes se introducen en la sección
tercera.
,
Los enfoques anteriores fueron concebidos para modelos Iineales, mientra~
que la mayoría de los modelos macroeconómicos que se vienen usando son no
lineales. Estos modelos presentan una problemática especial que brevemente
expondremos en la sección cuarta.
Actualmente, gracias a las enormes posibilidades de cálculo que ofrecen
los ordenadores, la solución de sistemas dinámicos, ya sean lineales o no, se
puede abordar por métodos de simulación numérica. Esto se consigue sin necesidad de realizar manipulaciones algebraicas previas. Estos métodos presentan diversas variantes y su campo de aplicabilidad es muy amplio. Los conceptos básicos sobre simulación se introducen en la sección quinta, en donde

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                  <text>Recull la documentació relacionada amb l'activitat acadèmica de Pasqual Maragall:&#13;
- Escola primària: Escoles Virtèlia (1945-1957).&#13;
- Llicenciatura en Dret: Facultat de Dret de la Universitat de Barcelona (1957-1964).&#13;
- Llicenciatura en Econòmiques: Facultat d'Econòmiques de la Universitat de Barcelona (1958-1965).&#13;
- Pràctiques de Dret Europeu (1963): estada a Estrasburg (França) per realitzar unes pràctiques de Dret Europeu a la Facultat Internacional de Dret Comparat.&#13;
- Pràctiques a Roma (1964): beca per estudiar planificació regional a la SVIMEZ (Associazione per lo SVIluppo dell'industria nel MEZzogiorno).&#13;
- Pràctiques amb Delors a París (gener-juny 1966): beca del Govern francès per l’estudi de planificació regional. Realitza unes pràctiques com a economista a l'Association pour l'organisation des STages En France (ASTEF) on obté el Diploma de planificació sectorial i regional. Les pràctiques les fa al Comissariat del Vè Pla amb el professor Jacques Delors.&#13;
- Postgrau a la New School for Social Research, New York, amb beca Fulbright (setembre 1971-setembre 1973): Master of Arts en economia, especialitzat en economia internacional i economia urbana.&#13;
- Doctorat (02/03/1979): en Ciències Econòmiques a la UAB. La tesi doctoral Els preus del sòl urbà. El cas de Barcelona (1948-1978), la va dirigir el catedràtic Josep Maria Vegara Carrió i va obtenir una valoració "Summa cum laude".</text>
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                    <text>170

COMUNICACIONES

García-Durán-, caben muchas dudas sobre las conclusiones obtenidas a partir
de dicha estimación.»
A este respecto debe hacerse la matización de que el estudio de los «rendimiemos del capital en las distintas provincias españolas, para que sirvan de
guía a la política regional», que es el problema que más preocupa al señor
García-Durán, ha sido tan sólo uno más de los objeti vos de mi artículo, de
ent re los que cabría mencionar además: a) la propia estimación de la Riqueza
Provincial en 1970 (en mi opinión la aportación más importante de mi artículo), b ) la evoluci6n del capital por persona y e) las relaciones entre capitalización y su imposición.
Así pues, y a los efectos sobre los que gira la comunicación del señor
García-Durán, en el sentido de que le parece «muy negativa» la aplicaci ón
del criterio de los rendimientos del capital en las distintas provincias (medidos
con muchas reservas, por la relación capital-producto según apunto en mi
artículo, p. 157 de la mencionada revista) cara a la distribución espacial de
la inversión pública, me veo en la obligación de hacer una aclaración adicional. Efectivamente, debe aceptarse que la relación capital-producto es un
procedimiento relativamente burdo de selección de inversiones dentro de los
distintos enfoques operativos, utilizables en la planificación macroeconómica
a largo plazo. No obstante, también debe admitirse -todos lo hacen, Chennery, Tinbergen, Frisch, etc.- que de los criterios más simples, los basados
en la intensidad de factores (existen otros basados en la productividad y otros
basados en los precios contables), resuelven el problema de la asignaci6n por
la vía de la concentración sobre el recurso más escaso, recurso que en los países
en vías de desarrollo es el capital.
De todos modos, el uso del criterio de la relación capital-producto como
criterio de inversión sectorial y aun regional exige ciertas condiciones restrictivas: a) que el capital sea el único factor escaso del sistema y los demás sean
superabundantes, b) que con los diferentes productos a obtener se maximicen
los valores sociales (no solamente los privados), y e) que las producción tenga
lugar con una estructura de costes constantes. Como tales condiciones son
supuestos heroicos al aplicarlos al caso español, las conclusiones relativas a los
rendimientos de las inversiones en capital social en las distintas provincias,
que pudieran derivarse de mi artículo, deben tomarse simplemente a título
orientativo, y cara a la consecución «de una política regional prospectiva menos
ambigua» (p. 143),
De cualquier manera, y como decía ya en mi artículo (p. 144), Y me reitero ahora, «somos conscientes de que este trabajo es susceptible de grandes
mejoras por lo que serán de agradecer todas aquellas correcciones o críticas
que se nos hicieran en este sentido». Por ello, agradezco al señor GarcíaDurán, la llamada general de atención que hace a los lectores interesados
sobre las reservas con que algunas de las conclusiones de mi trabajo deban
ser aceptadas.

171

COMUNICACIONES

P. MARAGALL: Informe sobre el IV Congreso de la International Economic Association, Budapest, 1974.
Los Congresos de la lEA han tenido siempre una cierta tra:cendenc~a ~re­
cuérdese, por ejemplo, el Congreso de Lisboa sobre «Conse7uencla~ ec~norrucas
del tamaño de las naciones», un resumen de cuyas ponencias y discusiones ha
sido editado por el profesor A. Robinson de Cambridge y traducido al castellano por Labor, 1971, con este mismo título). Junto con los congre:os. de
Econometría y los de la American Economic Association forman el principal
foro de debate oral en economía.
Este año el Congreso se celebraba por primera vez en un país de Europa
del Este y asistían a él representaciones muy nutridas de economistas de esta
región frente a la representación occidental (M~ch1up, Balassa, Kaldor, Coaper, H. Johnson , Swoboda, Mundell, Kennen, Lipsey, Lundberg, Barre, Marjolin). La prometida presencia de gente del tercer mundo (A. Gunder Frank,
S. Amin, R. Prebisch) no se cumpli6, de modo que los representantes «hete~o­
doxos» quedaron reducidos a una minoría. (S. Tsuru, ~ente. de tendencias
moderadas como Lizano y unos pocos africanos). En síntesis el Congreso
consistió en un «tete-a-tete» entre economistas socialistas, principalmente rusos,
y occidentales, principalmente americanos, a un nivel bastante político, sobre
el tema de la integración económica internacional, ante un foro. de 2.000 economistas mayormente venidos de los países avanzados o serru-avanzados de
. '
Europa y América.
El número de intervenciones, incluyendo sesiones plenarias y grupos de
trabajo, totalizé unas 450, por lo que es imposib.le ~ar cuenta de la diversidad
ny cantidad de los debates habidos. S6lo la publicaci ón de l~s Actas d~1
greso y la síntesis de las principales contribuciones voluntarias que .editara el
profesor Robinson darán una idea de l~ q~e fue .el ~ongres.o con CIerto detalle. Algunas de las ponencias y contnbu~ones I~V1ta~as, mcluso corresp~n­
dientes a las sesiones plenarias, no estuvieron disponibles en forma escrita
a lo Iarzo del Congreso.
La ;ejor síntesis breve que puede hacerse de las reu~iones es. que és.t~s
consistieron en una comparaci6n competitiva entre dos tipos de mtegracion
económica internacional, la integraci6n de mercados ca~italista y la de p~o­
yectos de producción e intercambios internacionales a precios pac~ados o socialista personificados respectivamente por la CE.E. y el Consejo de Ayuda
Económica Mutua o Comecon. Como variantes en el debate hay que apu~tar
el ala radical de partidarios de la libertad de mercado (H¡~ber.le~) q~: consideran cualquier tipo de integración regional como una dlSCtlrrunacl0n co~tra
terceras naciones Y un obstáculo a la óptima asignación de re~rsos a ~lVel
mundial y los modelos de integración espacial de la producción de bienes
públicos: cuya novedad (el caso de la ponencia ?e CoOP~! consiste en tratar
la preferencia de los habitantes de una determinada region por uno u otro

c:o

°

�172

COMUNICACIONES

tipo de organización socio-económica (mercado o plan) como susceptible de
satisfacción por el lado de la oferta de bienes públicos, entre los que figuraría
precisamente el tipo de organización social. Así como las tesis de Haberler
suscitaban un debate encendido con los socialistas, las de Cooper, importadas
de la economía regional y urbana, quedaban sin respuesta posible.
El enfoque tradicional del estudio de los efectos de la integración (Balassa),
comparando «efectos creadores de comercio» con «efectos de desviación del
comercio», que daría un saldo positivo en el caso de la CEE en tanto que la
multiplicación de los intercambios intra-comunitarios sobrepasaría a la restricción del comercio entre países comunitarios y terceros, plantea, por un
lado , complicados problemas de medición y suscita, por otra , reflexiones sobre
la inutilidad de esta clase de ejercicios estáticos , cuando los efectos dinámicos
o sobre el crecimiento son los que realmente priman a la hora de decidir
(Lipsey , Kaldor). Es curioso que la mayor proximidad a nivel técnico se
diera entre los modelos propuestos en Europa occidental para medir de otras
formas el grado de integración (como 'en la ponencia del belga Walbroeck,
que proponía la proyección hasta el presente de un no-mundo de intercambios
y producción basado en las tendencias anteriores a la integración , para compararlo con el mundo real integrado) y modelos de planificación de producción
e intercambios como el de los polacos Mycielski y Trzeciakowski.
Las implicaciones políticas de esta relativa comunidad de intereses técnicos
a los dos lados de Europa planearon (sólo eso) sobre los debates, cuya inciativa y conclusión quedaba en manos, a nivel ideológico por lo menos, de los
representantes de las dos grandes potencias, USA y URSS. Las tensiones intrabloque (USA-EEC y URSS-países socialistas europeos), que sólo algún francés
se atrevía a airear abiertamente y aun sólo en los grupos de trabajo, quedaban
así en un segundo plano. Los rusos insistieron machaconamente en las ventajas de la integración europeo-oriental y veladamente en los sacrificios que ésta
representaba para la URSS. Para los americanos la crítica a las veleidades
independentistas de Europa Occidental se hacía más difícil, pues la CEE
tenía en los debates el rol de prototipo de la integración vía mercado libre.
Sólo la franqueza liberal de derecha de Haberler (cuya crítica, por otra parte,
caía convenientemente con mucho mayor peso sobre la integración socialista)
y en determinados momentos de H. Johnson (defendiendo a las multinacionales americanas de los gobiernos europeos «que quieren tenerlas en su país
pero no pagar los costes inherentes») o de Kennen (afirmando que si los
europeos se ahogaban en dólares es ante todo porque primero habían estado
clamando por ellos) era consistente con la obvia preocupación de los gobernantes norteamericanos, durante los últimos años, por la resistencia europea
a la penetración de capital norteamericano y la extensión del área comercial
europea al Mediterráneo y Africa.
A pesar de que un Congreso como éste tenía que reducir necesariamente
la actualidad y la carga política de los debates hasta un mínimo denominador

COMUNICACIONES

173

común relativamente soportable, algunos temas realmente picantes tenían que
emerger en una fase crítica de la economía internacional como es la presente.
Descartada la cuestión del tercer mundo (que casi simultáneamente provocaba
en Bucarest discusiones violentas en el marco del Congreso de la Población) ,
las dos preocupaciones presentes que se abrieron paso en las reuniones fueron: 1) la crisis monetaria internacional, cuestión que enfrentó a R. Mundell
con P . Kennen en el grupo de trabajo sobre movimientos internacionales de
capital, y 2) la integración monetaria europea .
La propuesta de Mundell de estabilizar la economía mundial mediante
políticas monetarias restrictivas 'en USA, Japón y A1emania occidental (acompañadas de políticas fiscales expansivas para evitar el paro generalizado) es
peligrosa y conducirá al peor de los mundos (depresión con inflación) en opinión de Kennen y también del alemán Giersch. Los rusos asistían de espectadores al debate , interviniendo sólo para anunciar una reducción de las inversiones americanas en Europa (del tema de la orientación de esas inversiones
hacia la Unión Soviética no se habló ni se hablará hasta el próximo Congreso,
que se centrará en las relaciones económicas Este-Oeste) y para defender el
papel del oro en un futuro sistema monetario internacional en que los países
socialistas estarían dispuestos a inte rvenir. A las acusaciones de discriminación
por la venta de petróleo ruso a precios inferiores al mundial (dentro del Comecon), los economistas soviéticos respondían que los intercambios entre países
socialistas se hacen siempre a precios mundiales pero desprovistos de variaciones cíclicas y especulativas -10 que no está exento de implicaciones poco
agradables seguramente para los árabes-o
La integración monetaria europea fue objeto de un «solo» de los economistas de la CEE decepcionados por la poca audiencia que sus recomendaciones tienen en Bruselas. La teoría de las «áreas monetarias óptimas» sostiene
que sin integración en el mercado de factores (igualación de tasas de salario y
tipos de beneficios) y propensiones a la inflación más o menos homogéneas entre naciones, no puede avanzarse hacia una unificación monetaria. La experiencia demuestra que el movimiento de factores más importante se ha producido
desde la periferia y el exterior de la Comunidad hacia el interior de ésta (migraciones mediterráneas a Francia, Alemania y también a otros países, como Suiza,
exteriores a la CEE). Los movimientos de capital a largo plazo dentro del Mercado Común han sido relativamente reducidos. Quizá poco pueda hacerse frente
a todo esto en el actual estado de cosas. En cambio, sí hubiera podido instrumentarse en opinión de muchos economistas, una política económica y monetaria europea más interdependiente, paso previo para la unificación. Otros economistas, más próximos a los niveles políticos de la CEE , argumentaban que la
causa principal del fracaso de la unificación monetaria representada por la flotación conjunta han sido las perturbaciones exteriores. La opinión posiblemente
más compartida es que nada puede hacerse mientras du re la crisis actual y no
se adopten las reformas estructurales previas para homogeneizar el comporta-

�174

COMUNICACIONES

miento de los mercados de factores y las políticas economicas (Lamfalussy).
Pero no faltaban opiniones en el sentido de que la crisis económica internacional hada precisamente más urgente (y posible) el lanzamiento de nuevas
iniciativas de unificación monetaria.
Aun contando con estas incursiones en temas de actualidad el tono del
Congreso era, por lo general, notoriamente versallesco en comparación con la
acidez y tensión de las discusiones político-económicas en curso a 10 largo y
ancho del mundo. De algún modo la confluencia de intereses USA-URSS en el
sentido de una evolución moderada a partir del statu quo internacional marcó
el carácter del Congreso, dejando lugar para el debate sólo a nivel abstracto
(mercado frente a plan). Lo más cierto parece ser que las dos grandes economías de ámbito continental, máximos exponentes del modo de producción
capitalista y socialista, están por el momento en condiciones de controlar
aquella evolución hacia la integración del resto del mundo en áreas económicas de tamaño comparable al suyo propio (al de USA y URSS). Esto es particularmente cierto en el caso de Europa, dividida por el momento en dos áreas
de influencia. Pero la creciente relación económica USA-URSS, que ambos
países parecen necesitar, tiene que suscitar un desarme comercial e ideológico
cuyas consecuencias sobre el proceso de formación de una economía europea
más interdependiente asusta posiblemente tanto en los Estados Unidos como
en la Unión Soviética, si bien por motivos diversos (indisciplina comercial en
el primer caso, ideológica 'en el segundo).
La participación 'española en el Congreso fue prácticamente nula, lo que
no deja de ser sorprendente para un país donde las consecuencias de la integración económica y comercial europea son materia de reflexión y discusión
cotidiana. Existen numerosos estudios de las repercusiones de la formación
del Mercado Común sobre la 'economía española, estudios cuya aportación
estará ausente de una cita que marcará por mucho tiempo el desarrollo de la
teoría económica de la integración internacional. Quizás el ingrediente político de la cuestión paralice un tanto a los economistas españoles: pero es
obvio que sobre la base de una argumentación política (el caso de la CEE) o
no política (por parte de Estados Unidos) los grandes mercados están inflígiendo costes económicos ciertos sobre nuestra actividad productiva al discriminar contra nuestras exportaciones de zapatos o manzanas (o de fuerza de
trabajo), o al dictarnos, como durante la primera fase de la crisis monetaria
1971-1973, una política de cambios determinada. Se puede estar de acuerdo
con la esencia de la argumentación política en que se basa la discriminación
comercial, pero ello no exime (al contrario) de calcular los costes de ésta.
La organización del Congreso fue correcta, sobre todo teniendo en cuenta
la diversidad de las delegaciones presentes. Un fallo patente fue el de la centralización y falta de capacidad de las fotocopiadoras. Pero esto se solventará
posiblemente en poco tiempo con la comparación económica Este-Oeste de
la que no se habló en el Congreso aunque el Congreso mismo fue una muestra
de relativa cooperación.

Reseñas

La question paysanne el le capitalisme,
S. AMIN y K. VERGOPOULOS. Ed. An-

thropos , IDEP, París, 1974, 220 pp.
En la teoría económica convencional el
sector agrícola ha sido generalmente olvidado: pese a las características especiales que presenta, la agricultura es considerada como un sector más de la economía, y los conceptos aplicables a los
demás sectores, especialmente el industrial, se usan para el análisis de la agricultura. Este olvido teórico va paralelo con
el olvido real: con pocas excepciones, la
agricultura de un país desarrollado es el
pariente pobre de los potentes sectores
industriales.
Con el creciente interés por el estudio
de los países subdesarrollados, los economistas han empezado a ver que las relaciones industria-agricultura tenían mucho
que ver con las relaciones países avanzados-países subdesarrollados: la agrícultura no es simplemente un sector con menos
capitalización (o menor composición orgánica del capital para los marxistas), sino
que presenta características socíoeconémicas especiales, al igual que los países subdesarrollados en relación con los desarrollados.
Esta constatación ha llevado en parte a
la búsqueda de los caracteres teóricos de
la economía agrícola, y ha surgido una
línea de pensamiento que investiga la naturaleza económica de la agricultura en
profundidad continuando la tradición de
los clásicos. Malthus, Ricardo, Marx, von
Bortkicwi tz, Kautski y Chayanov serían
los principales puntos en que debería basarse esta reconstrucci én. Y en ellos se
basa el libro de Samir Amin. Encuadrado

en una colección publicada por un instituto dependiente de las N.U., su estilo se
aleja mucho del pretendidamente aséptico
empleado por los técnicos internacionales.
La primera parte del libro, de la que
es autor S. Amín, intenta abordar los problemas a partir de la metodología elaborada por él mismo en sus obras anteriores.
Para ello recuerda sus contribuciones sobre modo de producción, modo de producción tributario, formación económico social, periodificación del capitalismo, etc.
Con estos datos y releyendo a Marx (como es costumbre), llega, a través de los
problemas de la transformación y de la
igualación de la tasa de beneficio, al concepto de rema. Nadie duda de la existencia de la renta diferencial (definida por Ricardo), pero la ren ta absoluta de la tierra
presenta un problema distinto. Para explicar su existencia, la economía política
tiene tres posibles caminos:
a) El monopolio sobre la propiedad de
la tierra: opinión de Srnith, Buchanan y
de Malthus en ciert a medida (y resucitada en una forma distinta por Robertus).
b) El hecho de que el sector agrícola
no permita los avances tecnológicos del
sector industrial, esté constantemente subcapitalizado y, por tanto, tenga una tasa
de beneficios mayor (tasa que incluiría la
renta de la tierra en opinión de Ricardo,
y de Marx según algunos).
e) La consideración de la agricultura
como un sector en el que no domina el
capitalismo sino un modo de producción
distinto, el modo de producción campesino, cuyo excedente sería la renta de la
tierra. Esta línea fue desarrollada por un
marxista ruso olvidado, Chayanov.
Al aplicar estas tres posibilidades al es-

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                  <text>Recull la documentació relacionada amb l'activitat acadèmica de Pasqual Maragall:&#13;
- Escola primària: Escoles Virtèlia (1945-1957).&#13;
- Llicenciatura en Dret: Facultat de Dret de la Universitat de Barcelona (1957-1964).&#13;
- Llicenciatura en Econòmiques: Facultat d'Econòmiques de la Universitat de Barcelona (1958-1965).&#13;
- Pràctiques de Dret Europeu (1963): estada a Estrasburg (França) per realitzar unes pràctiques de Dret Europeu a la Facultat Internacional de Dret Comparat.&#13;
- Pràctiques a Roma (1964): beca per estudiar planificació regional a la SVIMEZ (Associazione per lo SVIluppo dell'industria nel MEZzogiorno).&#13;
- Pràctiques amb Delors a París (gener-juny 1966): beca del Govern francès per l’estudi de planificació regional. Realitza unes pràctiques com a economista a l'Association pour l'organisation des STages En France (ASTEF) on obté el Diploma de planificació sectorial i regional. Les pràctiques les fa al Comissariat del Vè Pla amb el professor Jacques Delors.&#13;
- Postgrau a la New School for Social Research, New York, amb beca Fulbright (setembre 1971-setembre 1973): Master of Arts en economia, especialitzat en economia internacional i economia urbana.&#13;
- Doctorat (02/03/1979): en Ciències Econòmiques a la UAB. La tesi doctoral Els preus del sòl urbà. El cas de Barcelona (1948-1978), la va dirigir el catedràtic Josep Maria Vegara Carrió i va obtenir una valoració "Summa cum laude".</text>
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                  <text>Recull la documentació relacionada amb l'activitat acadèmica de Pasqual Maragall:&#13;
- Escola primària: Escoles Virtèlia (1945-1957).&#13;
- Llicenciatura en Dret: Facultat de Dret de la Universitat de Barcelona (1957-1964).&#13;
- Llicenciatura en Econòmiques: Facultat d'Econòmiques de la Universitat de Barcelona (1958-1965).&#13;
- Pràctiques de Dret Europeu (1963): estada a Estrasburg (França) per realitzar unes pràctiques de Dret Europeu a la Facultat Internacional de Dret Comparat.&#13;
- Pràctiques a Roma (1964): beca per estudiar planificació regional a la SVIMEZ (Associazione per lo SVIluppo dell'industria nel MEZzogiorno).&#13;
- Pràctiques amb Delors a París (gener-juny 1966): beca del Govern francès per l’estudi de planificació regional. Realitza unes pràctiques com a economista a l'Association pour l'organisation des STages En France (ASTEF) on obté el Diploma de planificació sectorial i regional. Les pràctiques les fa al Comissariat del Vè Pla amb el professor Jacques Delors.&#13;
- Postgrau a la New School for Social Research, New York, amb beca Fulbright (setembre 1971-setembre 1973): Master of Arts en economia, especialitzat en economia internacional i economia urbana.&#13;
- Doctorat (02/03/1979): en Ciències Econòmiques a la UAB. La tesi doctoral Els preus del sòl urbà. El cas de Barcelona (1948-1978), la va dirigir el catedràtic Josep Maria Vegara Carrió i va obtenir una valoració "Summa cum laude".</text>
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                <text>Article publicat fruit dels treballs realitzats per Pasqual Maragall a la New School for Social Research de New York, en el curs del mateix títol, desenvolupat pel professor T. Vietorisz.</text>
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                  <text>Recull la documentació relacionada amb l'activitat acadèmica de Pasqual Maragall:&#13;
- Escola primària: Escoles Virtèlia (1945-1957).&#13;
- Llicenciatura en Dret: Facultat de Dret de la Universitat de Barcelona (1957-1964).&#13;
- Llicenciatura en Econòmiques: Facultat d'Econòmiques de la Universitat de Barcelona (1958-1965).&#13;
- Pràctiques de Dret Europeu (1963): estada a Estrasburg (França) per realitzar unes pràctiques de Dret Europeu a la Facultat Internacional de Dret Comparat.&#13;
- Pràctiques a Roma (1964): beca per estudiar planificació regional a la SVIMEZ (Associazione per lo SVIluppo dell'industria nel MEZzogiorno).&#13;
- Pràctiques amb Delors a París (gener-juny 1966): beca del Govern francès per l’estudi de planificació regional. Realitza unes pràctiques com a economista a l'Association pour l'organisation des STages En France (ASTEF) on obté el Diploma de planificació sectorial i regional. Les pràctiques les fa al Comissariat del Vè Pla amb el professor Jacques Delors.&#13;
- Postgrau a la New School for Social Research, New York, amb beca Fulbright (setembre 1971-setembre 1973): Master of Arts en economia, especialitzat en economia internacional i economia urbana.&#13;
- Doctorat (02/03/1979): en Ciències Econòmiques a la UAB. La tesi doctoral Els preus del sòl urbà. El cas de Barcelona (1948-1978), la va dirigir el catedràtic Josep Maria Vegara Carrió i va obtenir una valoració "Summa cum laude".</text>
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                <text>Article publicat fruit dels treballs realitzats per Pasqual Maragall a la New School for Social Research de New York, en el curs del mateix títol, desenvolupat pel professor T. Vietorisz.</text>
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                <text>Article publicat conjuntament amb el seu company Mario Giménez, al butlletí del "Gabinete Técnico de Programación del Ayuntamiento de Barcelona".</text>
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                  <text>Recull la documentació relacionada amb l'activitat acadèmica de Pasqual Maragall:&#13;
- Escola primària: Escoles Virtèlia (1945-1957).&#13;
- Llicenciatura en Dret: Facultat de Dret de la Universitat de Barcelona (1957-1964).&#13;
- Llicenciatura en Econòmiques: Facultat d'Econòmiques de la Universitat de Barcelona (1958-1965).&#13;
- Pràctiques de Dret Europeu (1963): estada a Estrasburg (França) per realitzar unes pràctiques de Dret Europeu a la Facultat Internacional de Dret Comparat.&#13;
- Pràctiques a Roma (1964): beca per estudiar planificació regional a la SVIMEZ (Associazione per lo SVIluppo dell'industria nel MEZzogiorno).&#13;
- Pràctiques amb Delors a París (gener-juny 1966): beca del Govern francès per l’estudi de planificació regional. Realitza unes pràctiques com a economista a l'Association pour l'organisation des STages En France (ASTEF) on obté el Diploma de planificació sectorial i regional. Les pràctiques les fa al Comissariat del Vè Pla amb el professor Jacques Delors.&#13;
- Postgrau a la New School for Social Research, New York, amb beca Fulbright (setembre 1971-setembre 1973): Master of Arts en economia, especialitzat en economia internacional i economia urbana.&#13;
- Doctorat (02/03/1979): en Ciències Econòmiques a la UAB. La tesi doctoral Els preus del sòl urbà. El cas de Barcelona (1948-1978), la va dirigir el catedràtic Josep Maria Vegara Carrió i va obtenir una valoració "Summa cum laude".</text>
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                  <text>Recull la documentació relacionada amb l'activitat acadèmica de Pasqual Maragall:&#13;
- Escola primària: Escoles Virtèlia (1945-1957).&#13;
- Llicenciatura en Dret: Facultat de Dret de la Universitat de Barcelona (1957-1964).&#13;
- Llicenciatura en Econòmiques: Facultat d'Econòmiques de la Universitat de Barcelona (1958-1965).&#13;
- Pràctiques de Dret Europeu (1963): estada a Estrasburg (França) per realitzar unes pràctiques de Dret Europeu a la Facultat Internacional de Dret Comparat.&#13;
- Pràctiques a Roma (1964): beca per estudiar planificació regional a la SVIMEZ (Associazione per lo SVIluppo dell'industria nel MEZzogiorno).&#13;
- Pràctiques amb Delors a París (gener-juny 1966): beca del Govern francès per l’estudi de planificació regional. Realitza unes pràctiques com a economista a l'Association pour l'organisation des STages En France (ASTEF) on obté el Diploma de planificació sectorial i regional. Les pràctiques les fa al Comissariat del Vè Pla amb el professor Jacques Delors.&#13;
- Postgrau a la New School for Social Research, New York, amb beca Fulbright (setembre 1971-setembre 1973): Master of Arts en economia, especialitzat en economia internacional i economia urbana.&#13;
- Doctorat (02/03/1979): en Ciències Econòmiques a la UAB. La tesi doctoral Els preus del sòl urbà. El cas de Barcelona (1948-1978), la va dirigir el catedràtic Josep Maria Vegara Carrió i va obtenir una valoració "Summa cum laude".</text>
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- Postgrau a la New School for Social Research, New York, amb beca Fulbright (setembre 1971-setembre 1973): Master of Arts en economia, especialitzat en economia internacional i economia urbana.&#13;
- Doctorat (02/03/1979): en Ciències Econòmiques a la UAB. La tesi doctoral Els preus del sòl urbà. El cas de Barcelona (1948-1978), la va dirigir el catedràtic Josep Maria Vegara Carrió i va obtenir una valoració "Summa cum laude".</text>
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                  <text>Recull la documentació relacionada amb l'activitat acadèmica de Pasqual Maragall:&#13;
- Escola primària: Escoles Virtèlia (1945-1957).&#13;
- Llicenciatura en Dret: Facultat de Dret de la Universitat de Barcelona (1957-1964).&#13;
- Llicenciatura en Econòmiques: Facultat d'Econòmiques de la Universitat de Barcelona (1958-1965).&#13;
- Pràctiques de Dret Europeu (1963): estada a Estrasburg (França) per realitzar unes pràctiques de Dret Europeu a la Facultat Internacional de Dret Comparat.&#13;
- Pràctiques a Roma (1964): beca per estudiar planificació regional a la SVIMEZ (Associazione per lo SVIluppo dell'industria nel MEZzogiorno).&#13;
- Pràctiques amb Delors a París (gener-juny 1966): beca del Govern francès per l’estudi de planificació regional. Realitza unes pràctiques com a economista a l'Association pour l'organisation des STages En France (ASTEF) on obté el Diploma de planificació sectorial i regional. Les pràctiques les fa al Comissariat del Vè Pla amb el professor Jacques Delors.&#13;
- Postgrau a la New School for Social Research, New York, amb beca Fulbright (setembre 1971-setembre 1973): Master of Arts en economia, especialitzat en economia internacional i economia urbana.&#13;
- Doctorat (02/03/1979): en Ciències Econòmiques a la UAB. La tesi doctoral Els preus del sòl urbà. El cas de Barcelona (1948-1978), la va dirigir el catedràtic Josep Maria Vegara Carrió i va obtenir una valoració "Summa cum laude".</text>
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                    <text>�--------------_

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La cvulucióu vista a tnlV(~S de las protdnas - El porvcnir
humano - El horuhre progranwdo - NlWVOS métodos psieotenlfH~utieos- La IHlI'apsieología - Nuevos caminos de
la psicologfu - La cl'isis nroueturiu y el dólur - Las elll[JI"esus mulfinuciouules - Los límites del crecimiento - El
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del problcmu (le la herencia - Nueva tccnología médica
La medicina preventiva y social - Avances en sexualidad
El hombre y los sistemas ecológicos - El urbanismo - La
microelectrónica hoy- La época actual- La comunicaci ón
y la cultura de masas - La contracultura , ¿una nueva cultura? - La educación revolucionaria del presente - El futuro y el método prospectivo - La liberación femenina
Las migraciones en la actualidad - Aportaciones de la
literatura textual- Tendencias en la más nueva narrativa
hispanoamericana - Las fuerzas latentes del teatro
Cine 70: crisis y transición - El arte hiperrealistu - La
música culta y popular - El turismo - El valor del deporte
en el mundo actual
Con 36 láminas en color y 900 ilustracion es en negro

TOMO JII

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Las migraciones en la actualidad - A portaciones de la
literatura textual- Tendeucius en la 111ás nueva narrativa
hispanoamor-icuna - Las fuerzas latentes del teatro
Cine 70: crisis y truusición - El arte hiperrealista - La
música culta y popular - El turismo - El valor del deporte
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Con 36 láminas en color y 900 ilustraciones en negro

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�Primera edición : 1976

© Editorial Labor, S. A. - Calabri a, 235-239. BARCELONA - 15 (1975)
Depósito Legal-B . 4H')3· ¡ 97(, (111) . Printcd in Spain

LS.B.N. Obra completa: 84-335-0003-[
LS.I3.N . TOlllo 1I1: 84-335-0008-2
S. A. -I'rovenza. x!l. BARCELONA - 15
S. A. Arte sobre papel. Paseo Carlo-, 1. 157 -BARCELONA - 13

TAI.LERES GR,\FICOS IUERO-AMERICANOS,

Impresión Offset:

GR""OS.

�COLABORADORES

Dlj~

LOS l'Ol\10S III y IV

ELSA ARANA FREIRE

Ores . MOHAMED JAALDI

Abogado y periodista

y JOSÉ RODRÍGU EZ ARAN DA
Dispensario de Psiquiatría e H igien e Mental. C órdoba.
Directo r : Prof. Dr. Carl os Cast illa del Pin o

JOSÉ LUIS L ARANGUREN
Profesor de la Universidad de Santa Bárbara, California
JOSÉ CERCÓS
Compositor

ÓSCAR COLLAZOS
Periodista y escritor

ALBERTO COUSTÉ
Periodista y escritor

ENR IQ UE LAFOURCADE
Escritor

ELlSA LAMAS
Abogado y escrito ra

Dr. EST EBAN LAMOTE DE GRIGNON
Méd ico res idente del Servic io de Me d icina Pr eventiva y
Soci al del Hospital Clínico y Provi ncial de Barcelon a

MIHAI ENESCO

PAS CUAL MARAGALL

Licenciado en Derecho y periodista

Profesor d e la Un iversid ad Autó nom a de Bar celon a

SEBASTlÁN ESTRADÉ RODOREDA

Dr. JUAN MASANA RONQUILLO

Profesor en la c átedra de Tecnología espacial de la E.T.S.I./.
Barcelona. Universidad politécnica

Médico psiquiatra

ANDRÉS MERCÉ VARELA
ERNESTO FONTECILLA

Periodista y abogado

Ex Profesor de Bellas Artes de la Universidad de Chile,
arquitecto y pintor

AMANDO DE MIGUEL

JOSEP M.' GANZER BRUNA

Catedrático de Sociología de la Universidad de Valencia.
Doctor en Ciencias políticas

Ingeniero Industrial

RODOlFO NÚÑEZ DE lAS CUEVAS
JOSÉ LUIS GARCÍA VEGA
T écnico de Turi smo y peri odista

JOAN MANUEL GISBERT
Inve stigador teatral

GAS PAR GÓMEZ DE LA SERNA

Do ctor Ingeniero Geógrafo. Director General del Instituto
Geográfico y Catastral
y

GERMÁN LÓPEZ DE LEMOS
Ingeniero de Caminos. Departamento de Programas
Espaciales de aplicación cartográfica del /.G.e.

Director de la Mi sión del e.I.M.E. en España

Dr . JAIME PALAU

FRANCISCO GRANELL TRÍAS

D irector del Instituto de In vestigaciones de Biología "¡¡-undamental, Centro Coordinado del Con sejo Superior de lnve sligaciones Científicas. Uni versidad Autónoma de Barcelona

Doctor en Ciencias Económicas, Licenciado en Derecho ,
Profesor de la Univer sidad de Barcel ona y Director del
In stituto de Economía Americana

JOSÉ lUIS GUARNER
Escritor

ROMAN GUBERN

Dr. EDUARDO PETlTPI ERRE
Doctor en Biología, Profesor de la Universidad
de Burcelona

JOSÉ LUIS PINillOS

Escrit or cinernatogr ñtl co

Catcdr útico de Psicotogla de la Universidad Co mplute nse
de Madrid

RüBERT L H EIlBRONER
Profesor de Eco no mía de la Cátedra Norman Thomu s
en la New Sc hoo l Ior Social Rcsearch de la Grad ua tc
r;a cull y of Political Scicn ce

Ex Delegado General de la Rccherchc Scientifíque el
Tcchuiquc. Par ís. Pre sidente del Consej o de Administración
del e. N. H. 2000. Par is

PIERRE PIGANIOl

�VI

COLAIlORAIX1RI:S DI: I.OS

FRANCISCO

SERI~A

nl~l(JS

III

y

IV

TAI.IXR DI:. AI{()U ITI:CTURA

MESTRES

!la rcclonu

Doclor cn Ciencias Físicas. Profcsor adjunto de Elect"inic"
de la Universid ad de Barcelona

JA IME TERRADAS
I'rofesor ugrcg..i do de Ecologia de la Universidad Autónoma

ANTONIO SKÁRMETA

de Harcclunu

Escritor. ex Profesor de Literatura de la Universidad de Chile

JUAN ANTONIO SUB IRANA TORRENT

Dr. LINO TORRE
Jefe del Servicio de Cirugía del Hospital de Nuestra Se ñora
del Mar de Barcelona

Catedrático de Tecnología Quimica especial orgánica de
la Escuela Técn ica Superior de Ingenie ros de Barcelona.
Colaborador del Patronato Juan de la Cierva (Genética)

Profesor de Geofísiea de la Universidad de Barcelona

AGUSTÍN UDÍAS VALLlNA

Equipo té cnico
Proyecto editori al
y coord ina c ió n general
Diseño, m aqu eta y co m p a gi na ció n
Ilustración
D ibuj os , esq ue m a s, cor r cccí ói.
y direcci ón lécn ica

MAURICIO WACQUEZ
ANTON 10 SELL É S
LUIS paLANCa
DPTO . D E Pn O D U C CIÓ N D E' L A EDITOIUA I.

�ÍNDICE DL~ lVLATEUfAS
(TOMO 1lI)

..

�LA !&lt;:\,OLUc\ÚN

Introducción

LA TIERRA. EL O({IGEN DE LOS CONTINENTES.

pOI

. . . . . . . . . . . . . • . .. . . . . . . . . . . . . .. . . .. . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . _

Del núcleo terrestre
Evelucién de

m:

1;,

:I(

límite de la

A(al~1ÍN LJI)iA.~ VAl.UNA

_

.

lllaJ:n~tos(cra

2
3

Tierra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

8

El orillen de los continentes

12

Paleomagnctismo y deriva de los continentes

12

Inversión de los polos magnéticos y extensión del suelo oceánico, 16.
Sismicidad de la Tierra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

17

Teoría de la tectónica de placas

19

_. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

El mecanismo de la tectónica de placas, 20. -

Evolución histórica de los continentes, 24.

LA ARQUITECfURA DE LA CÉLULA, BASE DE LA VIDA, por JUAN ANTONIO SUlllRANA TORRENT
Introducción

28

Niveles de organización en biología, 29. La célula tipo y sus organelos

Progresos de instrumentación y sus límites, 29.

_. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Estructura general, 33 . - El citoplasma, 34. - Cloroplastos y mitocondrias, 37. microtúbulos, 41. - Núcleo y cromosoma, 42.
La diferenciación celular

_

Aspectos gen erales, 43. -

33

Ccntrlolos, cilios y

_. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

43

Un ejemplo de diferenciación celular: el espermatozoo, 46 .

La integración celular

49

La comunicación entre organelos, 49. -

La comunicación entre células, 51.

Consideraciones fina les . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

53

LA EVOLUCiÓN VISTA A TRAVÉS DE LAS PROTEíNAS, por JAIME PAlAU
Tíempo )' evolución

_

_

_. . . . . . . . . . . . .

56

Evolución de las especies. 56. - El substrato de la evolución biológica, 58. - El ácido dcsoxirribonuclcico, 58. - Evolución del ácid o dc soxi rribonuc!cico, 59. - El código gen ético y la s íntesis de protc ínas, 60. - Profundi zando en los fenotipos, 60.
La estructura de las proteínas

_

__

_

-

63

Las prote ína s como trazadoras de la evolución , 63. - Evolución de Jos centros activos de las proteínas,65. - Proteínas que evolucionan, 66. - Proteínas que IlO evolucionan, 67. - lsocnzirnas, 69. - Árboles
filo gcn ético s de proteínas, 71. - El futuro de la ev o luci ón molecular, 72.

EL PORVENIR I fUMANO, por
El talante de nuestro tiempo

_

ROUERT

L. HE1L1lRONLR
_

_. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

78

Los desafíos externos. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

82

Sistemas soc íocconómicos

9/í

_. . _. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

�x

í N D IC E DE ,\1 ..\ 1UUAS
l'úg .

La dimensi ón políticl __

_. . __ . . . . . . . .. .

115

Rcftcx iones sobre el por venir humano

_. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

122

EL IIOMURE I'ROGI{AMAJ&gt;O, por JOSI, LUIs L. ARANGUIlEN
Dcfinición

132

Las etapas pre vias de la predestinaci ón y de la pr ogramación, 132. - Providencialismo secul arizado,
134. - La educación programada, 139. - El hombre programado, 137. - La crítica moral, 140. - La
crítica doctrinal, 141. - Conclusión, 143.

NUEVOS MÉTODOS PSICOTERAPÉUTICOS, por MOHAMED JAAIDI y Jos é RODRíGUEZ ARANDA
Introducción e historia

_

_

_. . . . . . . . . . . . . . . . . .

146

Psicoanálisis o rtodo xo, 146. - Psicoanálisis infantil, 148. - Psicoterapias an al íticas, 150: Curas anacliticas, /52 .. Curas reeducadoras o de apoyo, 153 .. Curas anacliticas estrictas, /53. - Disidentes de Freud,
153: La psicología individual de Adler, 153 .. Psicologia analit ica de JUIIC, /54 .. Terapi a volitiva de Orto Rank;
/ 55. - Los culturistas o neo freudianos, 155. - Otros tipos de psicot erapi a, 156: Psicot erapia ex istencia/isla, 156 ..Psicot erapia /lO directiva de Rogers, 156 .. Psicoterapia de g rupo (o múltiple}, /56 .. Psicoterapias
breves, /5 9.

LA PARAPSICOLOGÍA, por ALllERTO COUSTÉ
Introducción

162

A la sombra de los mago s en flor . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ... . . . . . . . . . .. . . .. . . . . . . . . . . . . . .

163

El asalto a la ciencia . . " .. ..... . . . . . . • . . . . . . . . . . . ' "

. . . . . . . . . . . .. . .

164

Los trabajos y los días . . . . . . ... .. . . . .. . . . . . . . . . . . .. . . .. . . . . . . ..... . . . . .. . . . . .. . . . . • . . . . . . . . .. .. . . .

167

Los fenómenos psi . . _. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

171

Del lado de all á _

...

173

_

_. . . . . .

179

Innovacio nes en el ca mp o de la med ida, 179. - la enseñanza de la inteli genci a , l 82. con d ucta, 182. - La psicol ogía y la existencia sa na, 184.

La terapia de

__

_. . . . . • . . . . . . . .. . .

"

,

. . . . . .. . . . .

.. . . . . . .

N UEVOS CAMINOS DE LA PSICOLOGíA , po r Jos é LUIS PIN[LLOS
Progresos metodoló gicos

__

_

_

__

_

_

LA CRISIS MONETARIA Y EL DÓLAR , po r MIHAI ENESCO
La crisis actual . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . •

188

Los orígenes de nuestro sistema . __

189

_

. __

_..

. __

_

_. . _

__

_. . . . .

El dólar, moneda internaciona l, 190. - 1945-1973, un de sa rro llo industr ial sin precede ntes, 191. primeros añ os dc la posguerra, 191. - Los d ólares empiezan a so bra r, 193.
Hacia la crisi s: las caus as . . .

..

..

..

Los

.

Estados Unidos abusan de los privilegios que les confiere Brcuon Woods, 195. -

193

Los eurodólares, 196.

�í NIJI C E D E ~lA ITRIAS

Xl

Los curodól ur cs y la infl:lciún

.

198

El pruhl c rnu de la inflación, 19H . - i.Cll;U c~ so n las ca usu« de la in fla ci óu ", Il)~. - No todo~ los capitales
so n intluciuni sta s, 200. - Los ca pitules i n ll ac i o n is l a ~ , 200. - Los c ur odó l.rrcs y la in Ilación. 201. -- El
de sorden de 1971. 20 l . - La rcva luaci ón con tra la iullaci ón im po rtada.. .• 202. - oo . &lt;1 la de valu ación
medidas an tiinestadoun iden se, 203. - - El dilem a en Eu ro pa ; i.cstabilidad d e lo s valores monetarios
flaci oni stas 1, 204. - La in Ilación, problema n úmero uno, 206.

°

Los eurod élares y el fin del sistema mooetario

206

Eurodólarcs y oro, 206. - 15 de agosto de 1971; el dólar ya no es convertible, 206. - Washington 1971:
primera devaluación de Estados Unidos. 207. - Un nuevo sistema; ¿oro, dólar o derechos especiales
de giro?, 209. - El oro como moneda internacional: una discusión vieja de muchos años, 210. - El oro,
¿garantia contra la inflación ?, 210.
Derechos especiales de giro: la posible moneda internacional.... ... ..... ..... ........ ............ . .. ...

211

¿Qué son los derechos especiales de giro?, 211. - Los pr incipios del nuevo sistema monetario, 212. - Los
problemas del nuevo sistema, 213. - ¿Se impondrán realmente los DEO como moneda internacional?,
216. - Divcrsidad de estructuras políticas y económicas: dificultad para llegar a un acuerdo internacional, 217.

LAS EMPRESAS MULTINACIONALES, por FRANCISCO GRANELL TRíAS
210

Introducción
La internacionalización de la economía, 220. -

¿Q ué es la empresa multinacional?, 223.

Inversión internacional y empresas multinacionales

225

Los movimientos internacionales de capi tales, 225. - La evolución de la inversión internacional, 227.
Situación y perspect ivas de las inversiones intern acio na les y las empresas multinacionale s, 229.
La actividad de la empresa multinacional
La intcrnacionali zaci ón y diversifi cación de activid ad es, 234. Organi zación y gestión de las empresas multinacionales, 238.

234
La inv er sión en el extranjero, 237.

El impacto de las empresas multinacionales sobre la socied ad moderna
El papel desarrollador de las empresas multinacion ales , 240. de las empresas multinacionales, 243.

239
Objeciones a la funci ón desarrolladora

Un arreglo para la coexi stencia futura . . . . ,.. .. . ... . . ... . . . . . . . . . . .. .. . . . . . . .. . . . . .. . . .. . . .... . . . . . .

LO S LíMITES DEL CRECIM IE NT O , por PASCUAL MARAGALL

244

247

EL MUNDO DEL ESPACIO, por Sm AsTIÁN ESTRADÉ RODOREDA
La conqui sta de la Luna . . . . . . . . . . . . . .. .. . . . . . . .. . . . . ... . . .. . . . . .. . . . . . . . . . . . . . .. . . .. .. ... . . . . . .. . . 1J2
Eta pas de la conquista lunar
Eta pa balí stica , 273. -

_. . . . . . . . . .
Eta pa orbital y de al unizaje es tá ticos, 273. -

Gestación del desembarco lunar tripulado
Proyecto Mercury, 275. -

273

Etapa de explorac ión mó vil, 273.
.

275

Pr oyecto Gé mini s, 276.

Vuelo tripul ado a la Luna

276

Los vuelos Apel o

279

Vuelos tripul ado s a partir de la d écada de los sesenta

279

�X[(

í Nlll C E DE M ATER IA ;)

Estucioncs orbitales Salyut

_

-

Skylah, laboratorio en el ciclo . . ,

Programa ASTP

,

,

,

,

281

, . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . .. . . . .. . .. .

28 I

,..,

,....................

Space SIIUUle, la lanzadera del cspnclo

,..,

284

,.......

285

,
,. . . . . . . . .. .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . .
Construcción de centrales productoras de energía, 285. - Construcción de habitáculos, 285. - Ciclos
ecológicos, 286. - Centros de observación astronómica, 287. - Maquinaria de servicios, 287. - Comunicaciones, 287.

285

La Luna como estación orbital de la Tierra

Nuestro conocimiento de la Luna

,

Un testimonio cósmico singular

,

La llamada del cosmos . . ,
Venus, 288. - Mercurio, 289. jados del sistema solar, 291.

,,
,

,

,

,...

287

,. . ..... .. . . . . .. .. . .. . . . .... .... .. . . .. . . .. . .. . .. .. .

288

,
Los asteroides y Júpiter, 290. -

,.... ..
Los planetas má s ale-

288

, . . , . . . .. . .

291

Los satélites al servicio del hombre
",. . . . . . . . . . . . . . . . . .
N ave gación, 291. - Mete orología, 29 1. - Astronomía, 291. - Comunicaciones, 291. - Entorno espacial, 293. - Geodesia y geofísica, 293. - Aplicaciones en gener al, 294. - Apli caciones militares, 294.

291

Objetivos quc sc van cumpliendo

294

Marte, 289. -

No hay que olvidar la Tierra

,

,

,

,

,..... ...... ........

EL PROBLEMA DE LAS ENERGíAS, por JOSEP M.a GANZER BRUNA

297

TECNOLOGíA DE LOS SENSORES REMOTOS Y PROGRAMAS ESPAClALES PARA EL ESTUmO
DE LOS RECURSOS NATURALES Y DEL MEmO AMBlENTE,
por RODOLFO NÚÑEZ DE LAS CUEVAS y G ERMÁN LÓPEZ DE LEMOS
lntroducción sobre percepción remota

,..........

322

Tipos de sensores remotos ,. ,
,
,
,. . .. . .. .. .. . .
C ám ar as fot ográficas, 324, - C ám ar as multibanda , 325. - Cá ma ras de tele visión, 325. - Equip os de
barr ido mult iespectral, 325. - Radares laterale s, 327. - Radares de d isper sión, 329. - Radi ómetros
de microondas, 329. - Lid ar, 3] 0.

323

Tr atamiento de la información

, . . . . . . . . . .. . . . . .

331

~ . . . . . . . . . . . . . . . . . ..
Et-Pro grama EOS, 340,

]3 5

Programas espaciales
El Progr a ma E RO S, ]37. -

,

,

,

,
,
El Programa ER TS, 3] 9. -

,
El Programa E R EP, ] ] 9. -

Aplicación a recursos naturales y mcdio a mbiente
C artografía tem áti ca, 342. - Ocean ografía. Investigac ion es pesqueras, ]42. námi ca lito ral , ]45. - H idr olo gía, 345. - Agr icultura, vegeta ción, 345.

341
Urbani smo, ] 43. -

I' ERSPECTIVAS ACT UALES DEL PROBLEMA DE LA H ERENCIA, por EDUARDO
Generalidades
,..,
,
Experimentos de Mendcl y Morgan, 350.
El probl ema de la herencia de los cnracteres cuantitutivns

Di-

l' ETlTl'I ERR E

_

,

,

350

_

J54

�íNDIC E D E ~I A II:IUA S

XI[L

Naturulezn quiruicu dd matl'rial hercditariu. Sil coustaucia y l": ll'a l'ida d .1&lt;' uH"lifit-aciúu
i.CÚUIO SI' l'xl,n'.sa la i"formaciúu f.:clIl·lit-a
Estructura fiua del geu: análisis

g~uico

:1

_

,

.

355

nivel mnlccular " Síotcs¡s dI' las prntcinux y CÚlligo gClIl'lico ., ... .. ,

35')

en los f"glls JO I'U las hal'it'ri:ls

361

El efecto coordinado de bloques por genes: el opcr ón de las lmctcrias

364

El control gen ético de 1:1 diferenciación celular en los or/::lIlisuIOS slI(lcriorcs

366

Los genes en las poblaciones naturales, Mecanismos genéticos dc 1:1 evolución

368

NUEVA TECNOLOGíA MÉDICA, por LINO TORRE

. .-

Medicina y mundo

374

Campos de aplicación

376

Reanimación vital, 376 . - Reanimación respiratoria, 377. - Reposición sanguínea, 377. - Avances en
traumatología, 378 . - Progresos en anestesia-reanimación, 378. - Nuevos medicamentos, 379. - Radiaciones y medicina, 379. - D isminución de las enfermedades infecciosas, 380. - El cáncer puede curarse,
380. - Procedimientos, 380. - Cirugía moderna, 381. - Tecnología y quehacer médico, 384 .

LA MEDICINA PREVENTIVA Y SOCIAL, por EST([JAN LAMOTE DE GRIGNON
Consideraciones teóricas

o

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

En ferme da d y prev en ción, 388.- Historia y pr evención, 390. 392. - Aspectos sociales de la medi cina preventiva, 393.

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

388

•

Los pilares de la medicina pr eventiva ,

Panorámica actual de la medicina preventiva

395

Enfermedades infecciosas, 396. - Enfermedades metabólicas y endocrinas, 399. - Enfermedades cancerosas, 402. - Cardiopat ía coro naria, 404. - Hip ertensión ar teri al , 405. - Enfermedades de la civilizaci ón, 405.
Conclusiones

o

AVANCES EN SEXUAL IDA D, po r
Sexo y a ctua lida d . . _

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

•

407

•

J UAN M ASAN"

_

' . . . . . . ..

. . . . ..

410

La res pue st a sexua l hum ana, 411 : RESULTA DOS : Fase de excitación, 412 .. Fase de meseta , 4 12 .. Fase
org ásmic a, 4 15 .. Fase de resoluciou, 4 15. - Mecan ismos resp o nsa bles dcl dimorfismo sex ua l, 4 19: C ro mosomas, 4 19 .. G ánadas )' ¡' o r Ill OI/OS, 42 1.. Ambient e exterior, 413 . - Alteraciones sexuales, 424 . - Afrodisí acos, 429: Fcromouas, 429 .. Ne urotransmisores , 430 .

E L H O IVlBR E y LO S S IS TEl\IAS ECOLÓGI COS, po r J AI MI _ TERRADA.~
Ecologia y hiosfera

_

_

_

_

_

o

•

o

•

•

_

•

o

Los árbo les y e l bosque, 434 . - La nuiquina ecol ógica, 435 . - La biostcra, 436 . - N uestro pa dre, e l
501,436. -- Lo s seres vivo s y la energía, 437 . - Cúmo funciona un ecosistema . 438. - Evo lución y a da ptac ión, 442 . -- Las estrategias de la vida, 442. - Suc esió n. 44 3. --00 [ , plll la c illll, 443. - Rel acio nes e ntre
ecosistemas, 444. - Sistemas y subs iste mas . 445. -- U hom bre c u las cadenas de a lime ntación, 446 .
Desarro llo de la ag ric u ltura, 448 . - El ecosiste ma ind ustrial. 448 . - El I'el iglll de la po blació n, 449 .
La con tami nación , 453. - La erosión, 4 54. - - Recu rSl's no rcgc ncru blcs, 456. - - Per sp ectivas futuras, 457 .

434

�XIV

ÍNDICE DE ~1t\ rERI /\ S

EL lJnHANISl\lO,
lirh:llli.slllu y

e&lt;:ulI\()rflllu~ía

1'01'

&lt;:1

TAl LI'R Ill ' ¡\1('.'lJlII:CHIltA,

_

_

La forllla lid entorno artificlal . El aspecto social y la rccuica,
El análisis 1'11 e) urbanismo actual

Burcclonu

_. . _. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

·H;~.

Distinción entre análisis y proyecto, 46~ .

-

,

4(,0

,.. .. ....... .. ..... . .. . .. . ...... . .. .

464

¡\ 1I:ilisis físico, 464: La ciudad como .I'iS/ "1I111 (01' 11111/ , 465 : CO llfi}: lIl'C1citÍl/ ti" las ciudades, .166 : El distrito,
.¡61J : 1:1 barrio, 468 .. Espado urbano ('1/ cl harriu, '/(j &lt;) : 1.0.1' espacios ('1/ 1'1 distrit« ,1' e l/ 111 ritutud. .¡70: Elenteuto s arquitcct áuicos en barrios, distritus ... rimkuk:» , 471. - An:ilisis histórico-social, 472 : Anúlisis hist áriro, 474 : El siglo XX : e/ urbanismo relariuna 111 [arma [l sica con 111.1' aspectos sociales, 479.
El proyecto de la eeomorfología y el urbanismo en el futuro .,

LA MICROELECfRÜNICA, por

,

,

,. . . .

FRANCISCO SERRA MESTRES

Introducción
Los circuitos de válvulas

483

488

,

Descr ipción de una válvula, 488 . -

,

,

_

,

488

,.

489

Ventajas e inconvenientes de las válvulas, 488.

La necesidad de circuitos más pequeños. El «estado sólido»

,

,

,

, _ . , _. ,

Los primeros elementos de circuito de la nueva generación. La base científica, 489. --El primer diodo y
el primer transistor, 490. - Factores que intervienen cn la aparición y comercial ización del tr ansistor,
490. - Las técnicas de fabricación de componentes semiconductores. La técnica «p lanar», 491. - El
primer paso hacia la disminución de tamaño, 493.
Los microcircuitos o circuitos integrados ,

_

,

, .. , _

_

,

,.

493

¿Qué son los microcircuitos ", 493. - Tipos de circuitos integrados, Técnicas dc fabricación, 493.- Los
circuitos integrados y los ap aratos electrónicos domésticos, 497.
Producción de un aparato electrónico

,

Evolución en la concepción de un di seño electrónico, 499. -

,

,

,

,

,

,

Producción de un aparato completo, 499.

499

�íNDICL~ DE LL\l\HNAS EN COLOn
(TOi\IO 111)
Pág.

1. La Tierra

_. . . .

11. Producción, hambre y población

..

..

....

. . . . . . . ..

.....

_. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

IIL El porvenir humano

16
80
96

IV. La parapsicología. .... .... ... . .. .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
V. Crisis dc la moneda

168
200

VI. Las empresas multinacionales

22j

VIL El hombre en la Luna

_. . .

?:S 8

VIII. California y México desdc cl espacio . . . . . . . . . . . . . . . . ... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

328

IX. Cataluña desde el espacio

336

X. Aragón desde el espacio

_. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

344

XI. Castilla desde el espacio

_. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

344

XII. Corazón-pulmón artificial. ... ... .... . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

376

XIII. Quirófano moderno

384

XIV. Inmunología....... ............ ... .. . . .. . . . . . . . . . . . . . . .. .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . .. .. . .. . .
XV. Cirugía cardíaca.
XVI. Ecología

448

XVII. Urbanismo .. ...... ..... . . .. .. . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
XVllI. Microelectrónica

392
400

_

, . . . .. .

..

......................

.

..

464
496

�·
LOS LIMrrES
DEL CRECIlVllENTO
POR

PASCUAL MARAGALL
Pr ofeso r d e la U niv er sidad Au tó no ma de Bar celona

!l!&amp;L

�LOS LÍMII T S

"

111'1

( ' R I :C I ~ l l l:. N

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Fig . 1.

Los rico s con sumen ca da vez ma s ce reale s (casi una to ne la da al año por per sona en N orte am éri ca) . e n su mayor ía
inver tid o s e n la pr odu cci ó n de prote ín as a ni males como la carne y le s huevo s. Lo s re curso s ag rícolas -ti er ra, a gua , fertili zante s- nece sar io s para ali me ntar al norteameri cano m edi o so n cas i ci nco veces m ayore s qu e l os ut i li za do s por el ci udadano
me dio en la I ndia, Nigeria o Co lo mbi a. Lo s pai ses desarrolla dos ga staron mas ce rea l para pie nso del ganado e n 1970 que el
cons umo human o to ta l de C hina y la India . El nivel actu al de re se rv as mundia les de cerea les ha ca ldo po r deb aj o del nivel
de l a pro ducció n de un mes (Emma Roth schdd, New York Rev,ew 0 1 Books . 19-I X-1974 . comentan do e l l ibr o de Lester R Br ow n

1" the Human Interesf : A 5 tra ter¡V to S tabil ize World Po pu /ation ) (Arc hivo )

DESARROLLO Y LíMITE
El arg umento sim ple en qu e se ba sa la posibilid ad
de qu e aparezc an límites infranqueables al crecimient o ec onómico con siste, en ese nc ia, en supo ne r
qu e el cr ecimiento de los recurso s material es es geomé trico O, 6, \/, 12, 15... ) Y tien e un límite relati vo ,
e n tanto qu e el creci mie nto de 'los habitan tes del
globo. y de sus necesid ad es, es expo nencial (3, 9, 2 7,
lo: 1, 243 .. . ) . Mi entras la re lac ió n rccursos/Iiabitantes
es a lta --{) la d en sid ad demogr áfic a baja- au nque
su te nde nc ia es a l descen so de sd e el principio, ese d esden so no rcsu ltu a me nazador. Pero a partir d e un

momento da do esa relación sobre pasa mu y rápida y
es pec tacula rme nte en su des censo el u m bra l de las
necesid ad es mínim as de recu rsos para so b re vivir.
En particul ar, la a pli cac ión de es te esq uema nu mé rico a la situaci ón eco nó mica mund ial se fund ament a e n lo s iguie n te:
1) Los recurso s mat eri a les exis ten en cantid ade s
fin itas e n la t ierra, ta nto por lo que se refiere a rese rvas d e p cl r ólco o de cob re, por eje m plo , como al
ag ua o e l suc io para p rod uc ir lo s a li me ntos nccc sari os a la s uhs istc nc iu hu ma na.

�I.OS I.ÍJlIITES DI:I . CRLCIJlll1 :NIO

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La an u rn l

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re c ie~p en e l
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las dos décn r!as arH(!r lore s
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nnrn
un ej ér un o dolado de

ele l

u

nr

oq-

c

-

lodo s los r ec u r sos tecntco s
imaginables ( sensore s rem o tos, sis te m as aut om áticos de
respu e s t a aé rea,
e le me ntos
quimi co s par a la defoliación
siste mát ica de las l onas sel ·
váticas
dominados
por
el
FNL, bombas anlipersona) fue
a la retirada por
un ejército ba sado en el tra bajo simple y en una ideologia sólida. (P . J. Griflilhs.
Magnum-Zarooya.)
forzado

2) La tendencia al crecimiento de la población
no tiene un límite técnico. El des arrollo de los
servicios de medicina y sa nida d ha elevado las ta s as
de crecimiento del mundo por término medio. Y aun
con tasas constantes estaríamos en el caso de un
crecimiento exponencial,
3) Los límites institu cionales y sociales a ese erecimiento de la población o bien so n de carácter catastrófico (las guerras mundiales de nuestro siglo) y
en ese caso no entran en los cálculos, sea por el
«pacifismo» declarado de los mismos, sea porque
una guerra total equivaldría hoy a la aniquilación;
o bien so n límites unid os al de sarrollo económ ico
(limitación de la natalidad observad a en lo s países
desarrollados) y ese desarrollo económico mundi al,
esperado por los optimistas científicos sociales del
xiglo XIX y sus seguidores, no se ha producido.
No es tan corriente señ ala r que , aun a niveles
r cl.uivamcntc mode stos o medios de renta por habi tante. los países social istus muestran tasas d e crecimi ento demográfico inferiores a la s de los pai ses
ca pita lis ta s a l rasados . como muestra la tabla l .
Las tasas de crecimiento de los pai ses tanto ca pitalistas avanzados corno social istas, en esta tabl a,

oscilan entre uno y 1,5 %, en tanto que las de los
países capitalistas atrasados se mueven entre 2.4
y 30/0, siendo la tasa media mundial de 2,1 % .
En cualquier caso, bien porque no se ha generalizado el desarrollo econ ómico sin más (como inclu so Lenin creyó que iba a suceder), bien porque
el sistema capitalista sigue dominando en buena
parte del mundo atrasado, estamos enla fase del erecimiento exponencial de la población en que, según
los más pesimistas, las necesidades de recursos de sbordarán muy rápidamente las disponibilidades.
CRECIMIENTO económico equivale a aumento
del flujo de recursos y prestaciones consumibles por habitante y unidad de tiempo.
Siendo finito el stoc k de recursos materiales
incorporados en la producción corriente, a q uel
flujo no puede a um enta r a la larga s i la población crece más deprisa que la habilidad
de los hombres para obtener un mayor rendirnicnto de ese stock. Esa habilidad es un
aspecto de lo que se llama « pro greso té cnico».
Otro aspecto sería la habilidad para su stituir
trabajo humano por trabajo mecánico (o de

�el{ I:Cll\lIENTO

I.OS LÍ MI ITS DEI.

250

Tahla I
Tasas de crecimiento ..- couómico
y lit' la I'ohlaciún
TWiG anual

media c/c
crecimiento
Pobíuctán
de la
noblocíún
(1968)

[,NB

( 1968)

per cápita

(/961-68)
(en %)

(en dolares}

(/961-68)

730
524
238
20\
123
113
101
99
63

1,5
2,5
1,3
1,4
2,6
2,4
1,0
3,0
2,4

90
100
1100
3980
100
100
1190
250
70

60

1,0

1970

(m manes)

URSS· ........
Estados Unidos.
Pakislán .......
Indonesia ......
Japón .........
Brasil .........
Nigeria ........
República Fede-

media de erecimiento del

pe" cáplt a

Pof.fj

República Popular China" ....
India ..........

Tllwantlal
I'NB

ral de Alemania

(e"

%)

0,3
1,0
5,8
3,4
3,1
0,8
9,9
1,6
-0,3
3,4

• El Banco Mundial, de cuyo Atlas, 1970. proceden estos datos,
estima que [os valores del PNB para la URSS y China contienen
un amplio margen de error. (En el caso de China parece evidente
el error. P.M.)
Fuente: The Lirnits lo Growth, Potofnac editicn, 1972. p. 49.

Fig . 3 .

Exposición Internacional de Osaka . ·Si la diferencia
entre la renta media de los paises ricos (2400 dólares) y la de
los paises pobres [180 dólares) era en 1970 de 2200 dólares,
en el año 2000 llegara a 3320 dólares. Para esa misma fecha,
de los 6000 millones de habitantes calculados que tendré
nuestro planeta, 1500 serán mucho más ricos que ahora, mientras los 4500 millones restantes no parecen tener otra perspectiva que la pobreza. (Alejandro Muñoz Alonso, Cambio 16,

9-VII-73)

Miles de mil I.
de habits

POBLACION MUNDIAL

Estimacio· Provaccio
nes ONU nes ONU

6
5

I

-

-

4

3

2
Fig
..Los paises en vías
de desarrollo ya tienen hoy
en di a un problema de 50brepoblación y no necesitan
esperar el dia de la catastrote señalado por el modelo
del
MIT·
[W
Beckerman,
Uruvorstty College of London.
1972)

----

1

O

1700

~
~

1750

Fuente: 1he Linuts lo Growlh

1800

~

1850

V

1900

/

i
1950

2000

�251

1.0S LÍMITI :S DEI. C/{rCI~lIrN ro

Fig S Lo s antro n ólo q o s e s hin po ni endo a l de scub ie rto
la CKls te nci a de pu eblos prtmitlvos (como las tribus Ta ·
sed ays d e Fil ip ina s) cu yo s
recur so s tecn ol ó gicos le s per o
mrur tan produc ir ba st ante p or
en cima de la s es t r tc tn a n ecesldade s de subsiste nc ia , y
que sin e mbargo no se preocup an por obt ener tal e xce den te. La organización soc ial

de estos pueblos es con secuentemente poco co mpli cada y la existencia de clases
sociales no viene determi nada en ellas por una divt sl ón del trabajo llevada al
máximo con el fin de aumentar la efi ciencia. Sobre
esta aportación de la antropologia adquiere más fuerza
la convicci ón de que las socied ades human as no est án
nece saríamente som etidas a
los dictados de una s tecno loqias que van de sarrollán dose por si mismas. stn o
que pueden optar por una s

y des cartar

las máquinas) o simplemente prescindir de
ciertas prestaciones en su mayoría consistentes
en trabajo humano. Esto, en último t érmino,
supondría también un ahorro de recursos materiales: la tierra y los fertilizantes incorporados a la producción de alimentos para tales
trabajadores, ya innecesarios. Pero en una
perspectiva de crecimiento acelerado de la
población, esta solución no es realmente una
solución. En el límite, con el trabajo total mente automatizado, nadie trabajarla -pero

ot ra s . (Archiv o .!

todos querríamos comer igualmente-o Es decir que el progreso técnico que aquí cuenta (y
que debe ser más rápido que el progreso de
la población) se circunscribe al citado mejor
a pro vechamiento de recursos materiales finitos: sust itución de materias primas escasas por
otras menos utilizadas, nuevas fuentes de energía, etc.
La carrera entre pro greso técnic o y población fue
ya plant eada por John Stu art Mili co mo la clave a

�I.OS l.í~lIl T S 0 1'1. C1( I' C I ~ lII' Nr()

:?52

la so luc ión d el d ilc ma m. rlt h us iuno q ue ho y se re-

plant ea . El problem a de los lím ites nat urales del ere c imie nto , que a par cci ó cla ra me nt e en Inglaterra tr as
las guer ras napol eón icas y la con sigui ent e carestí a
del trigo, hab ía sido pospuesto por la bu rgue sía br itáni ca gracias a un planteamiento doble, estructurad o en forma teóri ca por Ricardo en lo que con stituyó la cumbre de la economía política clásica:
Por un lado debía privarse a la clase terrateniente.
de un consumo excesivo y canalizar el producto exced ente (el restante tra s la satisfacción de las ncoesida des sociales mín im as) hacia un a clase capitalista
di spu esta a enriquecerse ----'Cs decir, invertir- m ás
qu e a co nsum ir sin lím ite. Por otro lado Inglaterra
teni a que organizar el mundo de modo que sus manufacturas obtuvieran en cambio, en el extranjero,
m ás de ·10 que su limit ad a superficie agrícola podía
ofrecer en el mercado interio r campo-ciudad. Los do s
planteamientos se resumían en un o : liberalizar la
importación de tri go y arruinar así a los terratenientes menos inversores a través de la baja del precio
interior de este producto.
N aturalmentc este proceso tiene a su vez unos
lími tes, aho ra de ca rácter mundial. Se trataba en
real idad de traslad ar a un ámbito más amplio un
pro blem a que sigue siendo el m ism o, La capacidad
del mundo exterior (c ultr a ma rr p ara los ingleses)
para a bso rber manufacturas inglesas a un pr ecio
favorabl e no era infinit a. Y aun suponiendo resuelto
este pr obl ema ---que la expo rta ción de capital inglés trató de resol ver a partir de 1870 abriendo nuevos mercados, y ex plotando m an o de ob ra barata y
materias primas in si/u- , el gran problema, la redondez de la Tierra, su finitud, seguí a agazapado a
la espera. En realid ad nunca I1egó a planteársele a
Ingl at erra en estos t érminos, El surgimiento de nuevas p oten ci as acabaría mucho antes , para desgrac ia

Fig 7. La pesadilla o c ci d ental de qu e producir y conta minar viene n a se r l o mi sm o y l a convicc ión de q ue
lo d o

el

a pa ra to

socia l.

en

sus r o l es aperen tcrnen te m ás
inocuos . partrcipa en la tar ca
dc stru cu va tanto de l os re cu r so s naturaies escasos c o mo d e l as pobracione s y ri queza s de los pueblos atr asado s . pue rlc v e r se como uno
de l o s fac t o r e s exp li cativos
d el a uge de l as r eli g i o ne s
y act itud es cu lturales de or.ge n orien ta l que po ne n e l
ac en t o e n la p astvtda d . e l
gr e gari sm o y la eva sr ón ( A rc hivo)

F i g . 6. Lo s electro domést i co s no h an se rvi do só lo para simpli f ica r e l t rabajo de l a ca sa , Han se rv i d o ta mb ié n para rodear a la muj er de la clase medi a-al ta, en l os p aís es má s
ade l ant ado s . d e un ento rn o p ar e c i d o a l q ue e nc ue nt r a el
hom b re en lo s ce n tr o s pr od uctivos a u to ma t iz ado s , co rnpensa nd o a s í e l se n ti m i en to d e frustración d e l a mujer c ap aci tada p ara e l tr abaj o pe ro e xclu ida de é l p or e l sis t e m a
so ci a l d e va lore s dom ina nt es . ( A r chivo. )

�I .OS l.ÍM I T ES DI :!. CR I,C I ~ 1 11 N I O

de Ingl "l erra. co n la posihil idad de a ume ntar indclillid:unenl e su b ie nesl "r a trav és del intercambio
int erna cion al. ¡, st a situa ci ón es la base de lo que
1Ioh sou , l l i lfcrd i ng y Lenin de scribieron co n el
nombre de int prrinlismo.
Tras la s do s guaras mund iales originadas por esta
contrad icci ón. a Ingl aterra ha sucedido Norteamérica en un papel similar, y a la simplicidad de un
mundo unívo co primero, bajo dominio británico, y
objeto despu és de pugnas entre las grandes naciones
emergentes y el imperio en decadencia, ha sucedido,
duranle los qu ince o veinte a ños sigu ien tes a la segunda guerra mundial, un mundo bipolar (capitalista y anticapitali sta).
Los teóricos se replantean hoy, por tanto, las cuestiones del período Malthus-Mill pero a escala planetaria, con la inmensa m ayor complejidad de un
mundo que ya no es homogéneo (y quizás ni siquiera
bipolar) en cu anto a sistemas económicos, sociales y
políticos.
Dos grandes direcciones d e respuesta se vislumbran
al dilema tal como ha sido planteado por los científicos occidentales (yen p articular por el informe
del MIT o informe Meadows, encargado por el Club

253

de

R,,",a cn I')(,X y q ue lle va el t it ul o d e est e
uahnj o) :
[ ... ] el di lem a sl,l o es grav e si se olvida la
pot el\l:i:di d :I&lt;1 del f'rn greso técni co --e n el se nti do
u ntes aplIllt;ldo;

[ . . . 1 se trala de un fal so d ilema, reflejo del
terror dc la s m inorías bicncst antes del Oc cidente
industrializado ante el crecimiento de las masas
depauperadas de los países atrasados - y de
su combatividad política-. Del mismo modo
que esas masas ~'C han de liberar de la dependencia económica respecto de Occidente y del
atraso. deberán a lca nza r el tipo de comportamiento social que caracteriza a las culturas m ás
ricas y que se suele asociar con una natalid ad
inferior.
A la primera dirección de re spuesta podríamos
llamarl a optimism o tccnolágico, a la se gunda optim ismo social o in stitucional,
Frenle a estas variantes del optimismo, la línea
origin al de gente se nsible a los interrogantes levantados por la finitud d e los recursos (línea que cabría
denominar tlmitaciouisto), ¿qué soluciones apunta ,
qu é escen arios prevé como posibles?

Fi g . B. L a introd ucción d,a.
medida s in cipientes de s ao
nidad p úbü ca en lo s pai :::e s
atra sados , al hacer de scen -

der

la

ta sa

de

mortalidad

en lo s m i sm o s si n a fectar e l

ritm o de la

.

.."':' ~ .. .J
..

' fD""

~ :'

.'

1

nat a lid a d.

agr a-

va , d e sd e e l punto de v i st a
de l experto o c c idental , los

p ro b l emas

de l

sub des arro ll o

y en último termino l o s del
m undo entero Pero lo s p aise s so ci ali sta s. aun entre l os
menos d e sarr ollados, mu e st r a n tIpO S d e crecimiento d em o g r af ic o mucho m e n o s Inte n s o s . (Archivo. !

�2 5~

LOS i .i xu n x DU .

CR ' (" I~III

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pr e vist o por cinco

Co nsumo
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mundi al}

Princ in oí es
pro d uc to res
(% d el tot ot
mundial)

Prin cipales
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1% d el total
m und ial)

EE . UU .
en
pa ree n/aif

del
Consumo
m undial

Al/ a Medio Ba ja
Al um inio

t.17x 10' t

100

7,7

6,4

5, 1

31

55

Au s tral ia (33)
Gu ine a (20 )
J am a ica ( 10)

J a m ai ca (19 )
Surina m (1 2)
U RSS (20)
EE.U U . (13)

2300

5,3

4,1

3,0

1I1

150

EE .UU . (32)
U RSS-Ch ina (53)

23

3,3

2,9

2.5

IX

50

EE .UU. (27)
Canadá (20)

Cobalto

4,8

10'Ib

110

2, 0

1,5

1,0

60

148

C obre

308 x 10' t

36

5,8

4,6

3,4

21

48

Carbó n

Cinc

5

10

X

11

t

123 xlO't

X

Cromo

7 ,75 x 10' t

Estañ o

4,3 x 10' Ig t

Ga s natur al

420

3,3

2,6

2,0

95

154

17

2, 3

1,1

O

15

61

Canadá (23)
U R SS (11)
EE .UU. (8)

Rep . d el Congo ( 3 1)
Zam bia ( 16)

Re p. del Co ngo (51)

EE .UU . (28 )
Chi le ( 19)

EE.U U . (20)
U RSS (15 )
Z a m b ia (1 3)

R ep . de Sudáfrica (75)

URSS (30)
Turqu la ( 10)

T a ila nd ia (33 )
Ma lays¡a ( 14)

M a lay sla (4 1)
Bol ivia (16)
Tailandla (13)

EE.UU . (42)
URSS ( 12)

42

44
E E. U U . ( 26 )
Japón (1 3)
URSS ( 11)

26
32

E E .UU. (3 3)
URSS ( 13)
Japón (1 1)

33
19

E E.U U. (24)
J ap ón (1 4)

24

1.14 x 10 " p . c .

38

5,5

4,7

3,9

22

49

EE .U U . (25)
UR~~~.

E E .U U. (58)
URSS (18

63

Grupo del
platino
429 x 10' t ro y oz

4,5

3,8

3, I

47

85

Rep . de Sud áfrica (4 7)
U R SS (47 )

U R SS (5 9)

130

31

24 0

2, 3

1,8

1,3

93

173

U R SS (3)
Suram ér ica (1 8)
Cana d á ( 14)

URSS (25)
E E . U U . (14)

R ep , de' S u dá fr ica (38 )
U RSS (25)

URSS (34 )
Brasil ( 13)
R e p. d e Sud á fr ica (13)

Esp a ña (JO )
It al ia (2 1)

Espa ña (2 2 )
It a lia (21)
U R SS (1 8)

24
40

Hie rro

Manganeso

Mercurio

1 x 10

11

t

8 x lO' t

3,34

X

97

10' Ir-ascos

13

3, 5

3,1

2 ,9

2,6

2, 4

2,2

46

13

94

41

Moli bdeno

10,8 x 10' lb

79

5,0

4, 5

4,0

34

65

EE .UU . (25)
URSS (13)

E E.UU. (64 )
Canadá ( 18)

Níque l

147 x 10' lb

150

4,0

3,4

2, 8

5J

96

Cuba ( 25)
Nueva Caledonia (22)
URSS ( 14)
Ca n ad á ( 14 )

Canadá (42)
Nueva Caledonia (28)
URSS ( 16)

Oro

353 x lO' troy

Petróleo

4 55

Plal '"

Plom o

Tun g st eno

X

Ol

10' bbl s

5.5 x la " tr oy

91 x 10' t

2,9 -: 10' Ib

OL

EE.UU . (28)
U RSS (24)
Alema nia occ, (7)

28

14

38
26

11

4. 8

4, 1

J,4

9

29

Rep . de S udáfr ica (40)

Rep. de S ud áf r ica (77)
Canadá (6)

31

4,9

3,9

2,9

20

50

A ra bi a Saudit a (17)
Kuw e it ( 15)

E E .U U . (23)
URSS (1 6)

Pais es co m u n ista s
(3 6)
E E.U U. (24)

C a n a dá (20)
Méx ico ( 17)
Perú (1 6)

A leman ia

( 11)

26

EE .UU . (3 9)

URSS ( 1))
Aust ralia ( 13)
Ca na d á (11)

EE,UU . (25)
URSS ( 13)
Alem an ia occ . ( 11)

25

Chi na (7))

C h ina ( 25)
U RS S ( 19)
E E, U U . (14)

16

26

40

4.0

2,4

1, 9

2,7

2.0

2, 5

1,5

1,7

2,1

13

1I

28

F ue n te : ril e L imits (o Gro wth, Po to r nac cd ition, 19 71. 1'1'. 64-6 7.

42

64

72

EE .UU . (33)
U RS S ( 12)
J a pó n ( 6)

33

EE.UU . (26)
OC C.

22

�LOS

I ¡i\11 /1 S IlII

2'i'i

(1{I TIi\111 NIO

LAS MATERIAS PRIMAS - Previsible agotamiento

.

Carbon í111

.

,

.

~

Hierro
Cobalto 60
Ni uel 53

Platino 4
nesro 46

EN AÑOS

F;g . 9. .A las compañías no les interesa en contrar petróleo en todas partes, aunque les interese guardar en todas parles vastas
concesion es de expl otación . La estrategia mund ial de l os p etroleros dispone la existencia de " p ais es reserva", en donde teóri- ca mente no hay ptr ól eo . pero su el e aparecer por arte de birlibi rloque cada vez que hace falta [. .. ] . Buena parte del ju ego
petrolero e s un juego semánti co . Las reserva s pueden ser " calculadas". y en ese caso son muy poco de fiar. o "confirmadas" .
es decir, divulgadas por la compañ i a explotadora. [ .. .1 Asi, poco antes del derrocamiento de Allende la compañia estatal chilena
ENAP encontró un va sto yacimiento e n la Tierra del Fuego, " c alc ul ado" en 471 millones de barriles. Para que el descubrimiento
sea

"confirmado"

sera

necesario esperar a que

la

junta militar encargue a alguno de

los siete grandes que verifique las

afirmaciones de los geólogos chil enos- (Cambio 16, 29·X-7 3) .

,

;

•• _ - - J

r

Fig . 10. En l a actualid ad. los
p ai se s sub desarro ll ados y en

vía s

de

d e s a rroll o

--es de-

c i r , l o s que trad ici o nalm ente
han s i do f ue nte de mate ri as
primas- co nsi de r an a te n tamente la s po atburdades de
la indu strialización , para as¡
abandonar s u condici ón de
cuasi coloni as de los paises
desarroll ad o s Sin Industrias,
aquello s p ai ses se ve ría n c o nd enad o s a se g ui r i nt e r c amb iando d e s ven taj o sam e n t e sus
m ater ia s pri mas por bie ne s

manufa c tur ad o s

(ArchIvo)

�25(í

LOS

l.íl\lIl T S

Il E L

(. .. ] el «c rr..'Cimiento cero » de la po bl a c i ón ,
predicado (y si fuera preciso im puesto, seg ún
los más radi cales) entre las musus "tr" sad as, y
ado ptado co rno moral coh ere nte en los ['"í ses
ava nzados .
(. . .) la rclrocesión a un mundo dividid o en
nacionalidades agresivas, dom inadas a su vez
por minorías autoritarias: fascismo, paro, hambre, guerras. En último término la gran guerra
atómica como brutal restablecimiento del equilibrio entre el hombre y el medio natural.
(. .. ) una rad ical ·transfo rmació n del modo de
vida, centrada no tanto (o no sólo) en la autolimitación demográfica como en la contención
de las pulsiones de consumo y destrucción de la
naturaleza inherentes al crecimiento económico:
programas anticontaminación, conservación de
energía, responsabilización ecologista, reciclado
de productos usados [...) «a ntidesa rrollism o».
Dos conceptos económicos son út jl es para entender el tratamiento que puede hacerse de los límites
del crecim iento en la línea de la cultura co.ivencional :
el concepto de renta y el de bien libre (o precio nulo).
RENTA, por contraposición a sala rio y beneficio, es la retribución obtenida por la mera
po sesión de un factor productivo escaso. En
la economía política clásica del siglo XIX se
supon ía en general el salario ligado a un m ínimo técnico o social, de sub sistenci a, relativamente fijo. El beneficio se formaba aparte
y por encima de ese coste del trabajo com o
. retribución del capital empleado en la movilización del mismo trabajo, incluyendo materias primas consumidas, desg aste de maquinaria, etc., y tendía a igualarse en todos los
sectores de la economía gracias a los desplazamientos del capital entre secto res diversos.
Pero el ' excedente así apropiado por los capitali stas (excedente por encima de aquellas necesidades de sub sistencia del trabajo) debían
éstos repartírselo con los po seed ores del fa ctor
tierra. En la medida en qu e el cre cimiento de
la población impulsa se a la pu est a en cultivo
de tierras cada vez peores, se genera rían un as
retribuciones cad a vez má s elevadas para los
propietarios de tierras mejores, pues las expl otaciones agrícolas en ellas instal arlas venderían
a los precios alt os fijados por las explotaciones
m arginales, y los propietarios se ría n capaces
de captar esa díferencia de pr eci os grac ias a
la competencia entre ca p ita listas arrenda ta r ios
por las me jore s t ierra s. Éste es el pr oceso
clá sic o de gener aci ón de rent as, pen sado en
prin cipio para explicar la existencia y el vo lumen de las rentas del su elo ag rícola y el
su bsue lo minero.
Evidenteme nte en el extremo este crecimie nto de las rentas detendría el pr oceso de cr ec imiento económico , al reducir a cero el nivel
do beneficios obtenible sobre un os salarios monetarios crecientes con el pre cio del trigo (si

("1 (1

(" \ l\l ll ' NTO

bien fi jos e n términos real es) y bloqu ear por
tan to el móv il de la acum ulación de capi tu l.
Los eco no m istas llam ados neocl ásicos (segunda mit ad del siglo XIx ha sta nue stros dí as)
s upusie ro n que a largo pl azo el ca pita l no
sería cap az de apropiarse de todo el producto
excedente por encima de (as necesid ades estrictas, o lo que es lo mismo, que el tr ab ajo, en
determinadas condiciones, sería capaz de obtener algo más que lo requerido para reproducirse. Trabajo y 'capital empezaban a ser puestos en el mismo plano, como factores cooperantes en la producción y retribuidos cada
uno según su respectiva contribución o productividad. Se pasaba.por alto el carácter derivado del capital (como producto de trabajo
acumulado), se , partía de la ..base de que su
relativa abundancia impedirla -Ios efectos que
su posesión monopolística Por. 'un a cla se soci al
producía en el esquema ' clásico (es decir, el
tratamiento del ,beneficio como. un residuo),
aparecía como receptor de una retribución residual el empresario, el sujeto'que combinaba;
. sin poseerlos necesariamente, los factores pri. marias, trabajo y capital, y finalmente se generalizaba el concepto de renta para describir
. toda retribución desligada de una contribución
al producto y dependiente en cambio de la
escasez, temporal o permanente, fortuita o
provocad a, del factor productivo en cuestión:
rentas de monopolio, de localizaci ón, etc.
Un BIEN es LIBRE (su precio es nulo) cuando
su obtención, o su reposición una vez obtenido,
no implica ningún cost e. Hasta nuestros días,
éste es el caso del aire que respiramos, por
ejemplo . Pero la gratuidad de un bien, su
carácter no económico, no es una rel ación
hombre-naturaleza de carácter intemporal, sino
que varía históricamente. En determinad as 'socied ades primitivas los m etales preciosos no
ten ían un valor económico, sino en todo caso
m ágico o r eli gio so: su coste de obt enció n er a
baj o para las limitadas ca ntida des en que er an
«de mandado s» y ' su utiliza ción ro mo medio
de cambio no se hab ía generalizado -en re alidad, ni la idea misma de intercambi o, equivalente segú n un patrón cu antitativo, existía en
modo a lgu no.
D e este m odo, el h echo de que un re cu rso
se a lib re o no hay que comprobarlo en la co ntabil idad, por así decirl o , de los agen tes eronómicos invo lucra dos en el sistema eco n ómico
de qu e se trate, sean éstos pú blicos o privados .
En el siste ma eco n óm ico fisiocrático ---que es
el precedente inmedi ato de la econ om ía pol ítica ca pita lista desarrollad a en la Fran cia prerevolucionaria del X VIII- hay un a tendencia a
no conta bilizar como cos te de las explotacion es
agrari as el pienso de los caballos, qu e se supone o bte nido autom áti camente durante el proceso productivo sin gra ndes costes adicionales;

�I.OS

i .i M ITES

DEI. CR ECI MIENTO

257

•&gt;

....-.::..::-

Flg. 1r. Las inversiones de las empresas multin acionales en
los paises atrasad os tienen cada vez menos que ver con
el mercad o interior y las necesidad es de esos paí ses. S ícco
M ans ho lt ha c al cu lado qu e un 80 % de aq uellas invers iones
no contribuyen para nada a la satisfac ci ón de la s necesidades esenci ales, como es la producción de alimentos. En
opinión de Mansholt, las compañías multin acionales deberian
vende r a los paí ses pobres del mundo más program as de
producción de alim entos y de construcción de vi v ie ndas y
menos rec eptores de tel evisi ón y otro s product os de lujo .
(Archivo .)

lo mismo ocurre en este sistema con el estiércol empleado en la producción. Son recursos
qu e se dan por descontado, y que sólo empiezan a ser escasos (y por tanto económicos)
cua ndo la sustituc ión de la energía animal por
la mecánica los hace o bjeto de una actividad
productiva específica o cuando, en el caso
de los pien sos, la genera lizac ión del co nsumo
de carne eleva indirectamente la demanda
de los mismos.
En cierta form a el de sarrollo de! ca pita lismo,
o si se quiere de la economía, puede verse
como un proc eso del am pliació n suce siva del
campo de lo económico, de lo escaso - y por
lo tanto de lo su sceptible de apropi ación-o
Est e proceso corre paralelo a otro de signo
contrario: la a m pliació n ininterrumpid a de (as
pot enc ialid ad es produ ctivas. El propio crec imiento de la pobl ación determina por un lado
la a pa rició n de necesid ad es nuevas, o e! au mento de las t radi cion ales, y por o tro lado signifi ca un inc reme nto de la cap acid ad para
sati sfacerlas. Lo característi co de la situación
pre sente, ta l como la ve n los limita cionisi as

Fíg . 12. La -batalla perdida- de l os min eros del carbón por
mejorar sus cond icione s e n una indus tria en crisis t om a un
nuevo aspecto con e l aumen to de pre cio de los prod uct os
compe ti tiv os, co mo el fue l . ¿C uá l se ra aho ra e l argumento
de l os em presarios (o de l Esta do ) pa ra res po nde r a aque llas
re ivi ndicaci ones? El en care c im ient o de los re cur sos natura les
de los paise s atrasados estre cha e l m argen de mani o br a
de e mpresarios y G ob ier nos en Jos pa ise s ava nzados . (Archivo . )

(y no sólo ellos), es prec isam ente que el primer tipo de efectos del cr ecimiento de la
población (la e xtensió n del campo de lo eco nómico) de sbord a a m pliame nte al segundo tipo
de efect os, dada la ba ja p rod uctivida d rel ativ a
del trabajo simple, es decir, de la pobl ación
puesta a trabaj ar sin más . El ele me nto cru cial
en esta diverg en cia es pr ecisam ent e la limitació n de los recursos no re prod ucibles: la utilizaci ón a costes bajos de estos recursos requiere tina ac umulac ió n en orme de dosis indivi-

�25~

LO S LÍMITES f)LL CRI ·.CI,\:J EN

d ua les de trabajo s im ple ( los mil es de horu s
de trabajo que se requ ieren para formar, no
s ólo la maquinaria sofistica da, precisa par-a
extraer nuevos recursos y los instrumentos
mec án ic os y elemento s quím ic os requerido s po r
una agricultura m ás product iva, s ino para
formar también a lo s hombres que han de
manejar todos estos elementos); tal acumulación puede verse como superior al incremento de población que la h a generado con
su presión sobre el stock de recu rsos terrestres. Ahí está el problema .

La ideología limitacionista tiene varias vertientes,
varias salidas posibles: una de ellas es francamente
agresiva (aunque de apariencia paternalista). Agresiva para los intereses de los países atrasados poseedores de recursos escasos. El pl anteamiento gira en
torno del concepto de renta: esos países. en la medida
en que «exploten» su privilegiada situación, imponiendo precios elevados en el intercambio de sus
recursos por manufacturas o tecnología industrial,
serían los responsables de la recesión mundial previ sible, pues los países avanzados, donde tal variante
del limitacionismo se cuece, se verían obligados a
re stringir su propio nivel de consumo para pagar la
factura crec iente de materias primas y energía. Esta
re stricción iniciaría entonces una cadena de olas
contractivas en los intercambios internacionales y en
último término empobrecería a los más pobres. Éste
es el lado paternalista del argumento, si bien contiene un a amenaza apenas vel ada en el efecto boom eran g can que termina la hi storia.
El lado más agresivo del mi smo argumento es el
utilizado por el actual secre ta r io de Defensa norteameri cano, Schlesinger, en enero de 1974, al vaticinar que los países consumidores de petróleo (eufemismo para las grandes potencias occidentales y
J apón) podrían verse impelidos a intervenir militarm ente para asegurar el su m in istro de crudos: de la
abo lició n del arancel so b re el trigo, favorecida por
Rica rdo , a este tipo d e amenazas, los medios utiliza dos por el capitalismo industrial para enfrentarse
a los « re n tistas» del mom ento h an ido, pues, variando.
Un enfoque histórico de 'la mi sma cuestión, utilizando la idea de transi ción de bien. libre a bien económico, ofrece resultados muy distintos. Los países
occidentales han utilizado h asta ahor a el petróleo
co m o bien prácticamente libre (d e 50 a SO % de su
pre cio p ara el consumidor est á co nstitu id o por impuesto s ca rgado s por c ad a Es ta do de los países
co m pr ado res). La situación de fuerza relativa tanto
en el ca m po militar com o en e l económico (monopoli o por parte de la s cinco gra ndes empresas petroler as a m er ica nas, m ás British Pctrolcum y Royal
Dutch-Shell , inglesa y a ng lo -ho la nde sa respectiva ment e) h an permitido a los gra nd es pai se s o ccidental es inte rca m b ia r cant idad es m asi vas de petróleo por
un cu po limit ado de m an uf actu ras y se rvicios , el
s ufic ie n te para hacer agr ad able la vid a d e lo s jeq ues
ár a bes y m inorías gob e rn antes de lo s paí ses productores.

ro

La cx plot aci ón monopolisti ca de los recurso s escasos se cu nvicrt¿ c n ro n c cs en una acu saci ón ca rente
de h ase teórica. La s u b id a del preci o d e aquéllos
se ría ca si ex clu sivamente un fen ómeno s in to m ático
-&lt;:0 1110 la fiebre lo es de un a infección- y en sí
mi sm o m ás bien sa lud a ble: un a mejor as ignac ió n de
recursos podría derivarse de la compensación de elementos monopol ísticos en lo s dos lados del mercado; la explotación masiva de los recursos humano s y minerales de los países pobres, dejaría de
fun cionar como un a prima a la des idi a tecnológica
de los últimos años en el campo energético y Un
lógico racionamiento de lo disponible se impondría
UNA IDEA central de la economía como
estudio de la asignación de recursos es precisamente la de que un precio bajo suscita el
consumo generalizado y que la perentoriedad
de ese consumo (absoluta y relativamente, es
decir, sin y con relación a la. posibilidad de
sustituirlo por otro similar) es la que fija un
límite a la propia caída del precio y restablece
el equilibrio. Equilibrio significa aquí la posibilidad de reproducir este consumo en períodos su bs igu ien tes. En el caso de los productos
que in corporan componentes primarios escasos
(o no reproducibles como, por ejemplo, los
crudos) este equilibrio debe ser móvil al alza,
pues hay implicado un proceso de agotamiento, y só lo puede ser contenido por la aparición
de sustitutivos que antes resultaban excesivamente co stoso s y ahora aparecerán en la zona
de lo económico (rentable). Pero cuando el
tingl ado montado y las inversiones comprometid as en torno al producto en cuestión es
complejo, voluminoso y rígido, lo s costes inherentes, o su sustituc ió n por otro, pueden ser
tan a ltos que el alza del precio de equilibrio,
a partir d e un momento determinado, puede
ser rápid a y fuerte, sin límite aparente.
Éste es e l caso del petróleo en rel ación al
complicado s iste ma occ id e ntal (y soc ia lista)
de tran sporte por carretera y automóvil y de
producción d e materiales sintéticos para el
tex til , química final, etc.

En est a perspectiva es cuando apreciamos la modestia de los avances tecnológicos h abidos y su carácter unil at eral (máximo aprovechamiento de recursos
exi stentes medido en velocidad, pot encia , poder dest ruct ivo, et c.. pero escasos a van ces e n las líne as que
imp lican poco uso de re curso s natur ale s, m en os ri esgo
de acc ide ntes. etc .). Al propio tiempo co nsta tam os la
grav edad de dej ar la estrategia d e la rel aci ón hombrem edi o e n m an os de un os poco s g ra ndes ce ntros de
decisi ón -ll ám en se multina cionales, a ltos est ados m ayores o comi tés cenlral es- c uyo ca m po de intereses
no es lo sufi cicn tcmc nt.. a m plio para prev enir irrespo nsab ilid ad es Ilagrantes. Un eje m plo de estas últi11l,I S es ~I m o ntaj e de un s istcrna de tra ns po rte y un a
ser ie de ind ust rius b.ixicus sobre la base de un re-

�ros 1 .í ~11 rlós

I&gt;U . CIU 'CII\1\1 :N

ro

259

Fig. 13. El cam po de lo no eco nóm i co se va haci endo más pequ eño: e l ai re que re sp ir amo s, e l agu a qu e beb emo s, el esp ac io
vis ual y e fectivo .. . todo s estos fac tores que hasta hace bi en poco se daban por de scon tados. empie zan hoya tener un precio .
Preci o que los gra ndes con sum id ore s de es t os re cu rsos (e spe ci alm en te la gr an industria ) no pagan en ab soluto, a men os que
la libertad de l mercado sea modificada por intervenci ones consc ientes de los grupo s soc ial es a través de meca ni smos
po li tica s democr ático s. De ot ro modo , a la ex plo tación en la fabri ca se suma la exp lot ac ió n en el co nsumo, es de ci r, la
deg radació n de las co ndic io nes de v id a que se pue de n obt ene r c on un mi smo salario . La preo cupación por es tos pr obl ema s
: I ~ n e su ori ge n ta nto e n la co mbativi dad de lo s trabaj ad ore s c omo e n la ge ne ra liz ac ió n a las clase s media s de es te ti po de
-moobreci rni ent o de la c al i dad de v i da. (Arch iv o .)

curso cu ya du ra ción no se ga ra n tiza para m ás allá
de 20 a ños - el c aso del pe tr óleo-e- y con unos
cos tes de recon versi ón de los qu e muy poco se sa be,
. (Ce r IO qu e son elevados,
"Q ué mejo r entonc es qu e los efectos de la m ayor
,.;l hició n d e los pa íses produ ctores so b re el precio
d:: sus recu rso s? Só lo así pued e evitarse un ajus te
c. uast róü co . Pr ecios más alt ox, red ucció n d el co nSU l1l 0 , vent aja para la
inv estigación de proce sos y
recursos sust itut ivos, mayor duración de las reservas existentes. Todo ello d ebe contribuir a una

transición menos ab rupta a modalid ade s distintas d e
produ cci ón y consum o.
Si esto es así , la resistencia du ra y a largo plazo
de los Gobiern os occidentales a esta cla se de tr a nsici ón (up arte del regate o a cario pla zo , que es aqu í
un e pife nó me no ) só lo puede enten derse 1) por s u
ap ego a intereses ind us tria les en cris is y 2) por el
d isgusto co n que ve n la redi stribuc ión de poder econ ómico y polirico implicado en la tran sición ha ci a
un aumento de precios. Nadie daría un céntimo por
los buenos sentimientos de los altos funcionarios oc-

�2(ÍO

LOS 1.i 1.111'1.S 1)1.1. (,RI:CI"lll .'1 m

cidcntulcs, cuando deploran la «c xccsi v.n conccntr.rci ún de dólares en manos de los jeques árabes. No es
la suerte de las poblaciones dc cs(os paíscs lo que
les preocupa. sino la preservación dc un cquif ibrio

mundial en el que estas últimas no tienen nada que
ganar.

El mecanismo intencional es seguramente más complicado que esto. Una redistribución a escala mundial
de poder económico, en e¡ sentido apuntado, implica un estrechamiento del margen de maniobra de
los grupos dominantes en los países avanzados, y
sus Gobiernos, en el regateo doméstico (lo que los
marxistas llamarían lucha de clases) con las masas
productoras. Esto es importante de entender. en una
cierta medida el 'tratamiento que los países avanzados han podido hacer de la fuerza de trabajo y los
recursos naturales de los países pobres, el considerarlos como bienes prácticamente libres, o con un precio
mínimo, ha sido uno de Ios puntales de la transformación de la fuerza de trabajo occidental en un
bien económico. Mejor dicho, esa transformación,
producto de un proceso consciente de organización y
lucha por parte de la clase obrera industrial avanzada, ha podido ser contenida dentro de unos límites razonables gracias a aquella disponibilidad de
energía y materias exteriores.
Ya Aristóteles consideraba a los esclavos como
parte de la naturaleza, lo que le permitía reducir a
un mínimo el campo de la economía social y condenar 'la expansión del fenómeno mercantil. Algo
semejante estamos viendo ahora, cuando los herederos de la ciencia social europea del siglo xtx, basada en el utilitarismo, condenan desesperados los
excesos hedonistas de los propietarios del cobre, el
petróleo o el café y su excesiva fe en los precios
de mercado.
Un mundo se viene abajo, una determinada distribución mundial de poder. La ampliación ininterrumpida del campo de lo económico topa con unos
límites, primero sociales y políticos, luego (solamente
luego) técnicos. Pero los grupos favorecidos en el
actual reparto de poder tienen interés en presentar
en primer lugar estos últimos. No es sólo que el
petróleo se acabe y esto confiera un poder a sus
productores. como nos dicen. Es que el incipiente
poder que a estos productores confiere una distinta
distribución mundial de fuerzas (y particularmente
la aparición de naciones no capitalistas) les permite
plantear una negociación más dura en el establecimiento de unos precios que hace tiempo deberían
estar en alza. Y el tipo de progreso tecnológico de
los países avanzados no parece de momento capaz
de obtener recursos sustitutivos al ritmo que requcriría la ambición, históricamente consolidada, de
sus masas productoras.
«Hemos utilizado el ordenador como instrumento para mejorar nuestra comprensión
de las causas y consecuencias de las tendencias aceleradas que caracterizan el mundo
moderno, pero no se necesita ninguna familiaridad con los ordenadores para comprender

o discutir nuestras conclusiones (... J- Nuestro
propúsilo es abrir el dcb.uc.»
«Por el momento [as siguicntes conclusiones
se deducen de nuestro trabajo:
1. Si las tendencias actuales de las cinco
variables siguientes
población mundial;
industrialización (o capital);
polución;
producción de alimentos, y
agotamiento de recursos no renovables
continúan sin cambios, se alcanzarán los lírnites del crecimiento en este planeta en el curso
de los próximos cien años. El resultado más
probable de este hecho será un declive más
bien repentino e incontrolable tanto de la
población como de la capacidad industrial.
2. Es factible alterar estas tendencias del
crecimiento y establecer un estado de estabilidad económica y ecológica sostenible hasta
un futuro remoto. Ese estado de equilibrio
global podría diseñarse de modo que las necesidades materiales básicas de cada persona
fuesen satisfechas y que todos tuviesen una
oportunidad igual de realizar su potencial
humano.
3. Si los que poblamos el mundo decidimas luchar por este segundo resultado en
vez de aceptar el primero, cuanto más pronto
empecemos a trabajar por conseguirlo, mayores probabilidades tendremos de éxito.x
«Al construir el modelo, seguimos cuatro
etapas fundamentales:
1. Ante todo reseñamos las relaciones causales más importantes entre los cinco niveles
(citados arriba) y dibujamos la estructura de
sus interrelaciones fundamentales... pensando
que sucesivos refinamientos, debidos a un conocimiento más detallado, podrían añadirse
después, una vez que el sistema simple quedara
claro.
2. Entonces cualificamos cada una de las
relaciones con toda la precisión que nos fue
posible, utilizando datos mundiales donde los
habla disponibles y datos locales característicos en el resto de los casos.
3. Calculamos con el ordenador la operaClan simultánea de todas estas relaciones a
lo largo del tiempo. Verificamos entonces los
efectos derivados de introducir cambios numéricos en los supuestos básicos para hallar
los determinantes críticos del comportamiento
del sistema.
4. Verificamos finalmente el efecto de introducir en el sistema global las diversas 1'0lít icas que actualmente se proponen para mejorar o cambiar el comportamiento del sisterna.»

Extraído

de

D.

H.

MEADOWS.

D. L. MEADOWS, 1. RANDERS,
W. W. IlEHRENS: The Limits fa
Growth.

�I.OS I j 1-11 r I S () I l .

("f{

H 1,\ 111 N 1(1

261

pelníko. la cner~ ía uuclcn r, la s fibras s inté ticas. el alumiui o. ctc .»
(1)
La su pos ic i ón de q ue el pro greso técnico
no tien e por qu ~ most ra rse tan p oten te en el
períod o l'nO-2070 co mo lo fue en el 1H701970. no tiene en cu ent a que 50 % de la investigación y de sarrollo de productos se rel acionan con fines militares y de prestigio, y menos de dos por ciento con problemas agrícolas,
umbicntulcs e indu striales urgentes. El taisscz
inno ver es tan obsolet o hoy como el laissez
passe r .

Fig. 14. i Estamos entr ando e n la fase de rendimientos decrecie ntes en la inves tigación? ... El trabaj o cientí fico med io
en eco nomía e s leido p or 1,3 persona s, lo que supone que
la inmensa ma yor ia de los mism os es le ida só lo po r sus
autores y el co m it é de sel ección.- ( L W ilkins on, cita do por

E J. Mi shan y por Julio Seg ura en ... En tomo al cr e cim iento
econ ómico », Informac ión Comercial Española, mayo de 1973.
pagina 160 n.). (A,cI' ivo .)

Las críticas que el optimismo tecnológico
y social dirige a la sequedad de las conclusiones del informe del MIT so bre los límites del
cr ecimiento pueden re sumirse as í:
1) « Exces iva ate nc ió n a los límites fí sic os
del crecimiento omitiendo cambios en los valores, cambios que quizá sean los elementos
d iná mi cos m ás importantes del sisterna.»
2) «Los lím ites sociales y políticos al crecimiento pueden ser más importantes que lo s
físicos.»
3) «Es correcto favorecer nu evas técnicas
qu e no dañ e n e l medio, pero no est á ju stifi cado un crecim iento nulo: las re stricciones no
so n en re ali d ad tan estrict us.»
4) «E l pro blem a no est á en escoger e ntr e
crec im ie nto o n o creci m ie nto, si no en d eci di r
la co m posi ció n de la produ cción y su d istribuci ón .»

5) «E l in form e del M 11', co mo M althus,
sub estima el p ro greso técni co: incl uyendo va riables indi cativas del mi smo , todas las ca tástrofes pr evi st as quedan pospuestas. Una prcvisión hecha en l S70 no habría incluido e l

En el campo form al las críticas se convierten
en Un proceso general contra los modelos rnatemáticos tratados con ordenador:
1) Estos modelos proporcionan una aparienci a de conocimiento de lo que se ignora.
2) Desprecian en general los el ementos no
cuantitativos.
3) Pasan por a lto complicados problemas
de agregación (así cu ando se hacen previsiones
de población mundial o de producción industrial, sin distinguir entre países adel antados y
atrasados y, dentro de éstos, entre paí ses con
y sin importantes recurso s naturales, etc.).
4) Presuponen un a rigidez muy marcada
de a lg u nas de sus características, precisamente
como requisito d e la p ro yecc ió n de las características variables.
5) In corporan presupuestos políticos ingenuos pero no di scutibles por parte de gente
no ve rsad a en el lengu aj e matemát ico.
6) Representan en definitiva un int ento de
su stitu ir conocimientos por matemáticas y comprensión por cálculo.
(Extraído de Thinkin g ab out the
Future, A critique 01 «T he Limits
t o Growth», Su sse x University
Pre ss, 1973.)

L1. si m pl ic idad de los a rg um entos puramente técnicos, basad os en pro yecci on es d el futuro en término s físico s (población, recu rsos primar ios, producción industrial. polución ), no es tá d el tod o ju stificada.
Son pr eci sa s 10 qu e lo s c ie ntíficos so cia les llaman
«variables (o ecuaciones) de comport amiento» para
poder ha blar coherentem ente sobre el futuro. Y estas
relacion es adicionales incluyen tanto los distintqs
tipos de progreso técni co co mo las re lac io ne s de
poder en tre di stintos s ubg ru pos hum anos. L as pró="
yecc io nc s f ísicas so n útiles tan só lo en cua nto represent a n un determin ad o «esce na rio » - q ue sabe mos
que c o nd icio n a rá el
n unca se d ará así, tal c ual compo rt a mi ento tant o inno vati vo co m o político (y
tan lo int e rior CO IllO inte rn acion al) de los grupos hu m anos e n p rese ncia. co m po rt a m ie nto q ue a s u vez
incidir á so l -re e l esta do de la s va ria b les purament e
Iísic. rs: im ug in cmo -, por eje m plo el efe cto, ya cit ado,
del de sarr ollo económi co (obtenido qu izá gracias a
una nuis a lta valora ción de los recurso s primarios
en pod er de los pa ise s a tra sa dos) sobre el c o m p o rta -

�2ú2

L OS LÍ.\lIT I' S DI 1. ('IU CIí\lI ENr&lt;l

m ient o dcmogr áfic o d e los mism os pa íses

-p~rsl'~ c­

li"a oplimisla - 0, al contr.u iu, la acclcrución dc l
proceso de: expoliación de recursos naturales rcxult.uue ele una

por

parte d e

guerr a d e ; I g lc~i\"l n su hre estos paí sLs
los m ás a va nzn d ox - p&lt;: rs r ~ c l i v : l no

dcscart ahl c per o con un lim itc cla ro en el equilibrio
de pod er entre g ra nd es potencias, cap italistas y no
cnpita listus -c-, o bien, por último, el mi smo tipo •Je
e fectos producido no por una guerra abierta, sino
por la modificación interior de los reg ímenes políticos de los países productores a po yad a por algunas
grandes potencias y sus testaferros en la zona en
cuestió n,
Esta incl usió n de variables so cio po liticas, que ya
está pre sente en las teorías del imperialismo de los
primeros 20 años de este siglo, tiene inconvcnientes , desd e luego. La nitidez de los modelos ba sados
e n rel aci ones principalmente físicas y demográficas.
co m plica das {Id injinitum gracias a l uso de ordenad ores e lec tró n icos , pero relativamente si m ples al fin
y al cabo, desap arece para da r lugar importante en
el diagnóstico al criterio de los científicos en 10 que
concierne al tipo de rea ccio nes sociales previsible
a nte det erminados cuadros de parámetros naturale s,
físicos o primarios.
El bizantini smo de las polém ica s en el interior de
la más ac red itada de las escuelas globales de c ie nc ia
so c ia l - l a escuela marxista- es una prueba de la
inutilidad de muchos de los esfuerzos en esta línea
má s inclusiva. Es posible que al verse obli gado a
«escoge r» un o o va rios mod elo s de comportam iento
soc ial re lati vamente s im ples pa ra no cargar exc esiv amente el a ná lisis -sobre todo s i tenemos en c ue nta
la inf eri oridad del instrumental técnico con qu e normalment e operan las escuelas no ortodoxaslos
teóricos s ituados en est a línea tiendan a un cierto
(y paradójico) conservadurismo de categorías a na líticas fund ament ales. Así por eje m plo, en el an álisis
marxi sta más corriente, e l papel de los Estados nac io nales, o de las cue st iones es tr ic ta me nte militares,
queda a bso luta m ente subordinado a la vitalid ad de
una hipotética so cied ad civil (que hoy llamaríamos
«m ultinacio nal» ) independiente y. por asi decirlo ,
pr evia a cualqu ier ac ontecimient o en la esfera estata l, Esto. má s de cin cu ent a añ os de spu és del an áli sis
clásico del imperiali sm o y cuaren ta después de Keynes
y de los fascismos . es realmente d ifícil d e comprenderAun así. sin embargo. es m ás que probable que
un análi sis del tipo que he llam ado «inclusivo» (inclu sivo de rela ciones soc iales ) se a mu cho menos
peli gr oso y mucho m ás hon esto qu e el «ma lt hus ianismo co n orden ad ores» e n que co nsiste n los e je rc icios del tipo del de MI T : menos peli gro so po rqu e
la exac titu d de sus result ados no está deformad a por
1" ilusi ón de ver acidad que pr oducen los mo d elos
pasad os por máquina ; es decir, que el prin c ipi o
gar"age in, ga rbage o u t (no sa lc del mod elo m ás de
lo qu e po nemo s al pri nc ipio) e n que tod os es tos
e je rcic ios se basan , es mu cho m ás a pa rente e n el
cas o .. de los a n ál isis inclu si vos. Y es más q uc prob¡¡ble qu e anál isis de este tir o sea n los quc es té n
a la orde n del día y los que oc u pa r án mayorm ente

a lu ~ ~ ic " t ifi t:'{ tS spc ia lcs e n ad cl .uuc , una vez qu e el
cscc n.ui, prudu cido por los ;Ina listas de s is te m as ha
ll.un:«!o la .u cución so bre la existen cia pre sumible
de una ser ie d e lím ites al crecimiento. Sig ile s ie ndo
c ierto en c u ulq uiu r GI S,) que la inici ati va del deb ate,
y por (;1I1l0 su Iorm a d c aparici ón, habrá est ado en
manos d e expe rtos co nvenc io na les. Hi stóricamente
esto pud o 110 haber sido así : los tem as de la economía política de Rosa Lu xcrnburg, por ejemplo, no
SO I1 ajenos al tipo de preocupaciones que hoy airean
esos expertos --espe cialmente la insistencia de aquélla en la ne ces idad pa ra el capit ali sm o de una constante incorporación de á reas aún no sometidas a la
economía mercantil- . Lo mi smo podría decirse
quizá de la afirmación de Trotsk i (en 1938) de que
las fuerzas productivas del mundo habían dejado
de crecer- Pero la casi total de spreocupación de los
marxi stas por la positividad de estos argumentos los
ha con vertido e n general en argumentos, como decía,
sim pleme n te más honestos.

«Tras muchas discu siones, hemos decidido denominar equilibrio al estado de población
constante y capital co ns ta nte. Equilibrio signific a balance o igu aldad de fuerzas opuestas,
En. los términos dinámicos del modelo mundi al,
las fuerza s opuestas so n 1 as que producen el
aumento de la pobl ación y el capital (tamaño
familiar de seado a lto, po ca efectividad del
control de nat alid ad , alt o ni vel de inversión)
y las qu e provocan su d escen so ( Ia lta de al imentos, polución , a lta tasa de depreciación ti
ob sol esccnci aj . A sí pu es, la d efinición básica
de est ado d e eq uili brio gl obul es qu e la poblacióll -" el ca pit al sean esen cialmente estables,
cotn pensándo se los [actores que ti enden a su
aum ento )' di smin ución, gracias a 1111 con/rol
cuidadoso de los misnt os»
¿C uá les so n las condiciones precisas para
producir este result ado? ¿A qué niv el se produciría este equilibrio y co n qu é grado de
bienestar?
Co nd ic io nes :
l . La pobl ación se cst ubili zn igu al and o la
ta sa d e nacimientos a la de mo rtalid ad en 1975.
La ca pac ida d indu st rial se ad m ite qu e crecerá
naturalment e ha sta 1990, despu és de lo cual
se est abiliza también a través de igualar la tasa
de inversión a la tasa de depreci ación.
2. Para ev ita r una escase z de recursos no
ren o va bles, se supon e qu e el uso de recursos
por u nida d de produ cción industrial se reduce
hasta un cua rto de su va lo r en 1970 (és ta
y las cinco políticas sigui entes se introdu cen
en

1975)_

3. Para reducir aú n más el ritmo de a go tn rnic nro de recursos y el de po lució n, se d espla znn las prefer enc ia, eco nó micas de la so c iedad hac ia IlI S xervicio s del tipo de la edu cación y los de san id ad en d etrim ento de los
bien es rn.uerialcs producid os en [.ibrica (cambio que se o btiene inrro d ucic ndo u na rela ción

�l.OS

1.

2.

Previsiones MIT (versión simple)

Lo que ocurrirá si no cambia ning un a ten d enc ia. De 1900
a 1970 los datos son históricos. A li m ent os. producción in .
dustrial y población crecen expon en ci al m ent e hasta que los
recursos limitados provocan un ír en o n f crectrmento Industrial. Población y polución siguen creciendo hasta la calda
final ,

3.

crxru

LÍMI1 TS DI 1. C R I

263

NHl

Previsión MIT (con el doble de recursos)

Lo que ocurrirá si se descubren reservas de recursos hasta

el doble de las hoy conocidas y las demás tendencias no
cambian . El crecimiento industrial puede proseguir por un
tiempo mas. Pero el aumento consiguiente de la polución
sobrepasa los limites de saturación. Aumenta la tasa de
mortalidad y disminuye la producción de alimentos.

Equilibrio mundial (1)

4.

Equilibrio mundial (2)

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2

Lo que ocurrirá si se aplican las politicas r eseñadas en
la página 262 . La producción industrial per cáptta alcanza
un equilibrío a un nivel triple del promedio mundial

o

o

A ÑOS
Lo que ocurrirá

SI

N

los frenos al aumento de la población

y del capital se producen con los retrasos naturales en
el sistema El nivel de equilibrio de la población es superior y el de la producción Industrial per cápita inferior al
cuadro 3

en 1970.

Fueme rile LlfTllh to Grovvth . Potomac ed.non 1972 pp '29 lJJ 1GB v 112

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F ig . 15 Un n de las ce nse c u e nctas de la p o luc ró n de
lag os y m are s es la re ducción del grad o de c o n c ent ra ci ón de oxigen o en el agua
En el mar B álti co . por cjernplo, la con centración de o xt -

geno ha

descendido

de

tal

modo que . a ciertas profundidades, prácticamente ningu na fonna de vida acuática es

viable . En el lago Dntario
ha podido comprobarse cómo
al aumento del grado de utilización del mismo en calidad de vertedero final de
re siduos municipales, industriales y agr ícolas , corresponde una d isminución del
volumen de capturas de pe·
ces. (Sin/es·Rolger.)

que d a los serVICIOS «desea dos» pc r cáp itu
como función creciente del nivel de rent a).
4. La polución genera d a por unidad de
producción industrial y agraria se reduce a
un cuarto de su va lo r en 1970 .
5. Co mo quiera qu e las cua t ro políticas antcriores darían como resultado un ni vel de
alimentos pcr c ápita más bien bajo, a lg u na
gente seguiría mal nutrid a si la tradicional desigualdad en la distribución persistiera. Para
evitar esta situación se valora muy alto la

producción de alimentos s uficientes para todos.
Por tanto, se re orienta el capi tal hacia la produ cción d e a limen tos aunque tal inversión
se ria con sid e rada «unt iccon órnica ».
G. El ace nto pue sto en un a agricultura muy
ca pita liza d a. s i bien nece sari o para produ cir
ulimcruos bust.uucs, co nd uc iría a una rápid a
erosión del sucio y ugot umie nto de su fcrtiliclad. imposibilitando la cstubihdad a largo
plaw del sect or agrario. Esta política implica
pues. por eje m plo. la utili zación de capital

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I iM IITS DI I

('1(1 ( '1~111 N

ro

265
Flg, 16.

A Itnale s del siglo

pas auo los Ingleses se po r c a laro n de que la cnpa ctd ad
del mundo e stertor (ultramar
para ellos) par a co ns um ir mn nUriJClUr8S
británicas
a
un
precio r&lt;Jvoruul e par a l os la bncantes
no
e ra
infinita
Otros paises pr e te ndi a n par licipar en e l monopolio in-

dustrial
mundial ;

británico
para

de

ello

ámbito
pusieron

aranceles a la importación y
protegieron el desarrollo de
sus industrias nacionales. pri-

vando 8 los ingleses de mercados para sus manufactures
y amenazándoles en los de
terceros paises. La reacctén
británica consistió en su stt tu ir librecambismo por imperialismo con el fin de asegurarse políticamente el do minio de esos mercados, asi
como los recursos naturales
de los mismos paises. Las
demás potencias siguieron la
misma linea . Hoy todo el
mundo deplora la voracidad
con que los países avanzados
consumieron recursos natura-

les exteriores en su ascenso
como grandes potencias. (Ar-_
chivo ,)

para obtener abonos a partir de de sperdicios
orgánicos urbanos que serían así devueltos a
la tierra (lo cual reduciría también la polución).
7. La detracción de capital de la industria
para dedicarlo a servicios superiores y prod ucc ió n de alimentos, y al reciclaje de recursos y control dc la polución (de acue rd o con
los seis puntos anteriores) conduciría a un
nivel final bajo en el stoc k de capital industrial.
Para corurarrcstar este efecto se incrementa la
vida media del capital industrial, lo que irn-

plica un di seño mejor de cara a su duración y
reparación, y menos capital desechado por
causa de obsolescencia (desgaste económico,
por ejemplo, de la maquinaria, debido a la
aparición de maquinaria más moderna).
Nivel de bienestar:
«La pobl ación eslabilizada mundial es só lo
ligcrarncnte superior a la actual. Hay m ás del
doble de alimentos [la cápitu que en 1no por
t érmino medio, y la vida media es casi de
70 años. La producción industrial pcr cdpita

�I OS

l.í~'ITI ·.S DLI

C Rl ( ·1,\111

"ro

esl;; b.rst antc por en cima del nivel actual , y
los se rv icios [la c ápita se han tripl icado. El
i ugrcso medio por person a (producción industrial, alimentos y servi cio s) es de unos 1~00
dólares - a pro xim ada mente la mitad del ingrcso medio actual en Estados Unidos, igual
al ingreso medio europeo y tres veces al actual
ingreso medio mundial-o Los recursos se van
agotando aún gradualmente, tal como tiene
que ser en cualquier supuesto realista, pero el
ritmo de agotamiento es tan bajo que da tiempo a la tecnología y a la industria a adaptarse
a los cambios en la disponibilidad de recursos.»

cco uo m in ""I itica de 101111 Stuar t M ili (li b ro IV,
capítu lo (¡ : «So b re e l esta do es tacio na rio» d ccl ara ba
que

Extraído de D. H . MEADOWS,
D. L. MEADOWS, J. RANDERS y
W. W. BEIlRENS: T/¡e Limits td
Growth ...

¿Es que Mili no pensaba en la posibilidad de que
la economía de 'los países atrasados dependiera de la
de los más avanzados y viceversa?

¿Por qué es precisamente ahora cuando nos damos cuenta de que existen unos límites al crecimiento económico? Tratándose de un fenómeno a
largo plazo tampoco puede considerarse clima algo
totalmente nuevo. Las respuestas a esta cuestión sólo
pueden ser tentativas; el tiempo dirá qué papel cumple esta polémica. Pero pueden aventurarse algunas
conjetu ra s.
En primer lugar, tal descubrimiento de los límites del progreso no es, como se ha dicho , Un fenómeno nuev o en el pensamiento occidental, sino más
bien recurrente. Trataremos de ver a qué obedecen
esos ciclos de pesimismo económico, si es que existen
reglas válida s en general para los mismos.
En segundo lugar, parece claro que el limitacionismo se in serta dentro de un «malestar civilizacional»
más amplio. por utilizar términos de Robert Heilbroner. (V. el trabajo «El porvenir humano».)
Antes de examinar estas líneas de expli cación con
mayor detalle adelantemos dos hechos que en todo
c aso parecen fundament al es:
h a de sa pa recido , a l menos momentáneamente, la
fe cie ga en la innovaci ón que caracterizó en
buen a parte las décad as de los 50 y 60. Exist en indicios de lo que los economist as ll aman
rend imientos decrecientes en el campo mismo
de la investigación y el desarrollo de nuevos
productos;
se extiende la certe za de que el modo de vida
de la delgada capa de la humanidad, que ha
sumi nistrado hasta a ho ra modelos y motivaciones de mejora , tanto a los sectores atra sados y
op rimidos de Oc cid ent e como a las m asas de
los paí ses pobres, no es un modo de vid a gene ra liz a ble: el mun do no d a para t anto , o más
exacta m ente, no da par a eso.
Ya e n dos ocasiones, por lo menos, lo s economi stas bri t:íni cos se pronunciaron por la conveniencia (no ya la posibilid ad) del estancamiento económico. H emos citado una de ellas: en lR48, e! año
de la rev olu ción social e n EUropa, los Principios de

« El m ejor estado de la naturaleza human a
es aquel en que, no habiendo pobres, nadie
de sea se r más rico».
«El aumento de la producción - sigue Milles sólo importante en los paí ses atrasados del
mundo; en los más avanzados, lo econórnicamente necesario es una mejor distribución, para
lo cual es indispensable una más estricta contención dcmogr áfica .»

«Por razones de independencia nacional --dice
por una parte- es esencial que el país no caiga
muy por deb ajo de sus vecinos en estas cosas
(incremento de la producción y acumulación).
Pero en sí mi smas -añade- carecen de importancia, en tanto el incrernenjo de la población
o cualquier otro motivo impide que la masa del
pueblo participe de modo alguno en 'los bene,
ficios .»
[Qu e produzcan ellos, los países atrasadosl, viene
a se r la consign a de Mili, mientras Inglaterra se concentra en aplicar todos los resultados de! progreso
técnico a reducir la jornada de trabajo antes que
a crecer en producción y pobl ación. Lógicamente,
com o e! esquema ricardiano había puesto de relieve,
la duración de la jornada de trabajo en Inglaterra,
el bienestar de las masas, dependía de los términos
de intercambio de las manufacturas allí producidas
en el mercado mundial, donde se cambiaban por alimentos y materias primas. Esto iba quedando olvid ado en un siglo qu e no vio ninguna gran guerra
internacional (de spués de las n apoleónicas y a salvo
del interludio bélico franco-pru siano de 1871) y sí
en cambio la apa ric ió n de una nu eva clase, el prolet ar iado indust ri al. pr esionando por una redistribuci ón de la rent a en los países av anzados. Lo único
importante, en el campo intern ac ion al, era «no caer
muy por deb ajo» de los dem ás 'países industrial es.
Lo s atrasados no planteaban aún ningún problema.
Poco menos de un siglo más tarde, en 1930, Keynes pronunciaba en Madr id- una co nfere ncia sobre
« Las posibilidades económica s de nuestros nietos»
(publi cada lue go en sus Essays () 11 Persuasion) , El
pr obl em a de la fu erza rel ativa de lo s países indust ria les de Eu ropa occ ide nta l h abía ya provocado la
primer a gu erra mundial. y d ado paso a la cri sis de
los a ños 30. La re ce la de Kcy nc s, con el Imp er io
b rit ánico um en a zndo de muerte, era una versión m od ern a de la utopía mil liana:
1)
2)

3)

Control de nat alidad.
Impedir las gue rras.
Confiar en la ciencia y en la innovación.

�I.OS

t.ixu u

S

DI l . &lt;"I{I-.C I,\ 111 N l o

Fig . 17. -P ar a los Ideólogos del catastrofismo demográfico se trata de " c onvencer" a l o s habitantes d el su bdesarrollo de la
conveniencia de i niciar la "transición" bajando la fe cundida d I . J. Lo s trab ajo s act uale s e n este impo rta nte ca mpo de "avoda
al tercer mundo" se d iri gen haci a la este ril izac ión irreve rsib le tanto de varone s como de muje res . [... 1 El loco inter és por
soluc io narles a los paise s pobr e s su atra so por v ía demográfica nace de una v is ión politi ca bastante si mple: una de mografía
galo pante puede ayudar a que se pr oduzca la exp losión c apaz de acabar con un sis te ma que mues tra bien a las cl aras su
" capaci dad para re so l ver e l problem a del desarroll o - (J Legu i na, Cambio 16, 2-X-1972) (Archivo )

4) Dejar que la ac um ulac ió n de ca pita l se a s irnplcmcntc un a rcsu lta ntc de la d if erencia entre producción y co ns u mo : no ya e l móvil del s iste ma
·~ l) n ó m i co .

.Cu ál es el s ig ni fica do d e esta receta '! Qui zá pucin terpre ta rse as í: « No queremos má s pobres llal11 an ou a la pu erta. No explotem os a fas nacio nes
po bre s hasta el punto de justifica r su rebelión : que
las cosas sigan s im pjc rncn te tal co m o están . Pu est o
qu e no tenemos los recursos para mantener nu estro
~ .l

imperi o por la fuerza, tr at emos de pacificar e l mundo».
Ho y nu est ra arma es la cienc ia, la tecn olo gía. En
cu an to a la esc ena nacion al , empecem o s a tomarno s
las COS; IS con calm a. El exc edente di spon ible para
in vasión deb e ría ser un su b prod uc to de la a ctivid ad
económica. no su moti vo . Y só lo un a pequeña parte
del mi sm o debería ir a par ar a los rentistas (en
este caso el ca pita l finan ciero) mientras que la mayor
parle tien e que canalizarla el empresario, la ernpresa csuua]. aun si la privada no se av iene a tra hajar con redu cidos o pequeños márgenes de beneficio,

�2M';

I.(!S l.iMI

«Cuando la acumulación de capital

110

n·s DEL CKLCIMIEN ro

sea ya

u na cuestión de importancia social decisiva [.. .]
- pc nsa ba Keyncs - se producirán graudcs cam-

bios en el c ódigo rnoral ».
I.a obsesión por el crecimiento dejará de estar justificada . «Olvidar el mañana» y «Vivir para hoy»

serán por fin algo más que frases lanzadas con mayor o menor impotencia al paso de los comportamientos económicos (ahorro, previsión, regateo) que
realmente moldean nuestra sociedad.
«Pero, ¡cuidado! -añade prudentemente Keynes-, todavía no ha sonado la hora de todo
esto. Avaricia y usura y precaución deben seguir
siendo nuestros dioses por un tiempo aún. Pues
sólo ellos pueden guiarnos por el túnel de las
necesidades económicas hasta la luz del día.»
Tanto Mili como Keynes, pues, hacen coincidir
pesimismo económíco con optimismo moral. Algo
de esto estamos viendo hoy en algunos sectores del
limitacionismo. La diferencia crucial entre ayer y
hoy está en que ya no es posible la ingenuidad con
que tanto Mill como Keynes condenaban al resto
del mundo a «apañárselas»: a crecer con una condición que ninguno de los actuales países avanzados
encontró en su camino, a saber, el respeto a los
derechos adquiridos.
En el estancamiento económico como solución de
los problemas de la humanidad se juntan por tanto
utopías reformistas con intereses defensivos de los
imperios que han pasado su mejor hora. Esto es
tan válido para Aristóteles y la Grecia del siglo III
antes de Cristo, como para la Inglaterra de entreguerras y como lo es hoy para el mundo occidental en
general y Estados Unidos en particular.
Durante los años 50 y 60, con una cúspide quizás
hacia 1967-1968, el mundo occidental vivió en la
convicción, casi entusiasta, de que ninguna barrera
podía oponerse al progreso material, basado fundamentalmente en la investigación científica y en el
de sarrollo de nuevas tecnologías. En Estados Unidos
se suele hacer coincidir el desencadenamiento final
de esta ola de entusiasmo científico-técnico con el
lanzamiento del Sputnik por la URSS en 1958, la
constatación más o menos simultánea de la potencialidad bélica de esta última nación y la enorme
canalización de recursos públicos y privados que estos dos fenómenos suscitaron, en Estados Unidos,
hacia la investigación, las universidades, los programas espaciales y el desarrollo de productos relacionado s con la defensa.
Curiosamente uno de los resultados de esta amplia atención concedida a la ciencia ha sido más
bien inquietante: «hemos aprendido de nuevo que
no sa bemos nada», En campos muy diversos se ha
ido e xtend iendo la desconfianza respecto de la solide z o la bondad de los productos, los procedimientos
y las instituciones, Los efectos sec u nda rios empiezan
a se r conocidos y temidos en más de lo que se va lo ra n los efectos deseados - ta nto en el caso de las

medicinas como en el de la producción industrial
o el c rec im ie n to' de [as ciudades, en la utilización
de energía nuclear como en los tratamientos psicotcrápicos y los métodos educativos.
«Viv imos en un mar creciente de productos
químicos canccrígcnos .»
«Nuestro mundo está cambiando y, especialmente en los últimos 40 años, el medio
en que vivimos ha sido alterado hasta un grado
extraordinario.»
Según una estimación de la OMS, 85 % de
los casos de cáncer «se derivan de causas
ambientales».
«El aire que respiramos contiene gases y
partículas que nunca antes habían penetrado
en pulmones humanos. Los alimentos contienen productos químicos calculados y fabricados para mejorar su sabor, frescura y apariencia, pero extraños a nuestros intestinos,
hígados, riñones y sangre. Tocamos, ingerimos,
inhalamos, absorbemos una cantidad creciente
de materiales sintéticos y agentes químicos que
han existido desde siempre en la tierra pero
que nunca habían formado parte del entorno
humano inmediato.»
«Los cánceres que hoy estamos viendo tuvieron su origen 15 o 35 años atrás. Y los
agentes cancerígenos nuevos que estamos introduciendo ahora en nuestro medio no empezarán a producir efectos hasta pasadas unas
décadas. La prevención del cáncer del año 2000
está a la orden del día en 1974.»
Dr. E. C. HAMMONO, vicepresidente de epidemiología y estadística de la American Cancer Saciety; y Dr. 1. SELlKOfF, profesor
de medicina comunitaria en Mount
Sinai School of Medicine, Nueva
York.

L, obsesión de que producir y contaminar vienen
a ser lo mismo es muy expresiva de este estado de
cosas. No es ajeno a ello un hecho doble, específico de los Estados Unidos: la profunda implicación
de todo el aparato productivo norteamericano, y
especialmente las grandes- empresas, en una guerra
que ha aparecido progresivamente a los ojos del
pueblo C0ll10 una guerra imperial y represiva, la de
Vietnam; y en segundo lugar (aunque no es menos
importante) el hecho de que esta gu erra (de un
ejército científicamente destructivo contra otro basado en el trabajo simple) haya termin ado en una
retirada próxima a la derrota .
El paralelo de esta situación e n el terreno cultural ha sido la crisis de la utopía liberal norteamerican a acerca de la solución de tus problemas raciales y en general de las desigualdades soc ia les por 'la
vía de la educaci ón. Que esta crisis sea más o menos
definitiva es otra cucstj ón, pero lo cierto es que el

�LOS LÍMII TS DI'I. CRI:C1MII'NTO

'Ilpacto de las revueltas r aci alcs de Watts, Ncwurk,
,'!c':lera, fue tan fuerte como el de la ofensiva del
Telh en 1')(¡X -y aproximadamente sirnultá nco.
La agonía posterior de la conciencia nortcamcricana en ambos campos, con la subida de Nixon al
poder y la implantación de políticas de fuerza cada
vez más abiertas (desde el desmontaje del sistema de
«Wel fare» o Asistencia Social hasta el bombardeo
de Hanoi) puede observarse en la escena política y
cultural de aquel país, convertida en un enfrentanicnto entre unos centros de poder faltos de la legi. -uidad ideológica de 'los años del kenncdysmo, y
,,,da suerte de movimientos que cabría denominar
de rechazo y desconfianza tanto como de protesta:
la revuelta de los consumidores, la antipsiquiatría, la
pasividad de las religiones orientales que se extienden por las universidades o los mítines de las minorías de accionistas de las grandes empresas, que se
oponen a la producción de artefactos y procedimientos destructivos (como las bombas antipersonal desarrolladas por Honcywell para la guerra de Vietnam).
Lo más nuevo, pues, del pesimismo actual es que
.: extiende a [as posibilidades de la .tccnotogla, al
:'lcnos en los dos extremos del espectro ideológico.
Contra Mill y Keynes, que creían que el crecimiento
iba a ser difícil pero también innecesario, dado el
poder enorme de la ciencia aplicada a la producción,
tanto los sociólogos radicales (Jenks, por ejemplo, con
su crítica demoledora de la efectividad del sistema
educativo norteamericano) como Nixon (con su crítica práctica, por la vía presupuestaria, del mismo)
estarían de acuerdo en que hay que volver a una
':;::rta humildad en el terreno educacional y en las
....eranzas depositadas en la investigación.
Entre ambos extremos los liberales (en Estados
Unidos) y reformistas (en Europa, incluyendo las
esferas dominantes eh la URSS) siguen creyendo en
las posibilidades que brinda la innovación y el estudio ante el dilema del crecimiento en un mundo finito.
Pero es difícil mantener ya por más tiempo el
supuesto de neutralidad de la ciencia. Quién más,
quién menos, todos los optimistas se pronuncian por
un nuevo tipo de sociedad, por un nuevo tipo de
-laciones entre la esfera intelectual y la productiva,
un reconocimiento del hecho de que si bien las
.crzas productivas y la tecnología moldean las relaciones sociales, éstas han determinado en primer
lugar el tipo de fuerzas productivas, su estructura y
la clase de ciencia que conviene desarrollar.

269

\.a const atución de que cl modo de vida de lO o
de 20 % de la población de Occidente que ostenta
posic ionc» de poder y riqueza no puede en modo
alguno generalizarse en el futuro a la mayoría de
la población mundial, es la contribución más significativa de los limitacionistas, el principio del despertar del sueño que la cultura convencional de Occidente (incluyendo sus ramas críticas tradicionales)
ha estado fabulando quizá desde el siglo XVIII.
En nuestro país, un biólogo como Faustino Cordón
(&lt;&lt;\.a ordenación de la biosfera al servicio del hombre», Revista de Occidente, 12H, noviembre de 1973)
predica la dimisión de los expertos y técnicos para
dejar paso a la superior visión de los científicos.
Pero es más corriente hallar reacciones, quizá sólo
provisionalmente, que abandonan las promesas de
la ciencia y la tecnología en conjunto para adentrarse en la búsqueda de soluciones políticas en el más
amplio sentido de la palabra. Preconizar, por ejemplo, una ciencia aplicada a la simplificación del
utillaje productivo y a capacitar al individuo para
moldear su entorno inmediato (Ivan IlIich) parece
una salida política por excelencia, en la medida en
que parte de subordinar el desarrollo de la ciencia
a un designio social predeterminado.
Lógicamente, si el máximo al que puede llegar la
humanidad es a un nivel de riqueza por habitanteaproximadamente igual a la mitad del nivel presente
en Estados Unidos: 1) un gran fraude histórico ha
sido cometido; 2) es de esperar que Estados Unidos
intenten por todos los medios mantener una cierta
desigualdad, a riesgo de ver reducido su propio bienestar drásticamente; 3) el sistema capitalista, basado en la atribución a una minoría de buena parte
de los frutos de la expansión económica como medio
de movil ización del potencial productivo, deja de
ser un sistema practicable, o por así decirlo, interesante para la humanidad.
Estos argumentos que, como es obvio, deben intranquilizar a los beneficiarios (y a los ideólogos) del
actual sistema mundial económico y político --a)lllO
muy bien expresa el tono urgente y dramático del
limitacionismo-, no pueden, sin embargo, dejar totalmente tranquilo a nadie, y menos que a nadie
al socialismo tradicional concebido como método de
acumulación acelerada en un mundo hostil y aun
como sistema de distribución más racional de los
frutos de un crecimiento nunca puesto en cuestión,
excepto en los países más atrasados.

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&#13;
- Gabinet Tècnic de Programació de l'Ajuntament de Barcelona (febrer 1965-1968, funcionari 1968-1979) :  com a economista.&#13;
- Servei d'estudis del Banc Urquijo (1965-1968).&#13;
- Aula Barcelona (setembre 1997 - març 1999): funda i presideix Aula Barcelona com a centre de gestió del coneixement per a l'administració de les ciutats. És un espai comú de reflexió entre universitat, empresa i administració en relació amb la ciutat i el seu passat, present i futur.</text>
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