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                    <text>CONFERENCIA DEL ALCALDE DE BARCEtONA, PASQUAL MARAGALL,
EN TOLEDO. 26-2-93
"Los Ayuntamientos y las ciudades en la perspectiva
europea"
Quisiera empezar subrayando la importancia de que
estemos hoy aquí hablando de ayuntamientos, hablando de
ciudades, hablando de municipios y de poderes locales,
hablando un poco de lo que en realidad es nuestra casa.
Recuerdo un artículo reciente, de hará un año quizás,
de Václav Havel. Un bello artículo en el cual explicaba
qué era para él su casa. Y él decía (cito libremente)
"Mi casa, para mí, es mi misma,casa, mi familia, pero
también ni barrio es mi casa y'también mi equipo de
fútbol de barrio es mi casa, parque son los míos. Y
también mi ciudad, por supuestcp, y también BohemiaMoravia, la República Checa, per-4) también es mi casa el
Estado Checoslovaco. También y0 me siento ciudadano
europeo, también Europa es mi casa y hasta me siento
ciudadano del mundo, como persona humana que soy. Por
tanto, todas éstas son mis patrias. Y aún hay más,
porque yo que he sido prisioneroj cuando me cambiaban
que me sacaban de mi
de celda, tenía la impresión
casa, la celda que había sido mía y que yo me había
arreglado".
Pero al final de este artículo» Havel se preguntaba
cuál de todas estas patrias es'más patria, cuál de
todas ellas es la més merecedora de respeto, y él mismo
encontraba la respuesta en la ciudad, en el civismo.
Porque para Havel el civismo es el único patriotismo
completo porque es el único que respeta a todos los
demás. Porque el civismo es aquel sentimiento que hace
que reconozcamos en cada persona todas sus casas, todas
sus pertenencias, todas sus patrias. Por lo tanto, si
de algo me hacen declararme ciudadano, dice Havel, seré
ciudadano de mi ciudad, cívico, ;una persona humana que
hace de su ciudad el principio dS una patria que no se
termina nunca.
Y a mí me gusta hablar en ese tono, que es el nuestro,
de cosas que sabemos, de cosas que conocemos, de
personas - casi diría - que conocemos... Y quizás menos
en mi ciudad que en algunas de las ciudades que están
aquí representadas, porque mi ciudad es muy grande; y
yo debo reconocer que hablo más por algunos de ustedes
que por mí mismo.

�En todo caso, es importante hablar de ciudades, hablar
de municipios y de poderes locales y hacerlo en un
momento histórico de nuestro 'país. En un momento
histórico también de Europa, en el que nosotros
entramos, y se forma un país único, prácticamente una
unión europea, y uno se pregunta qué es Europa y cómo
va a funcionar.
Y recordando el papel importante 0 fundamental, de los
ayuntamientos en la consolidación y en la implantación
de la democracia española, el papel que tuvieron y que
a veces se olvida, pero que siguen teniendo hoy,
tenemos que añadir otra importancia, que es no ya la
importancia española de la democracia local, sino la
importancia europea de la democracia local. Ver cual es
el papel que los municipios van a tener en la
construcción de Europa. Y voy air intercambiando los
dos papeles porque los dos me parecen importantes: el
papel de los municipios en España y algo que no está
muy lejos, que es el papel de los municipios en Europa.
En este sentido, yo podría resumir ahora mi conferencia
en cinco frases, cinco afirmaciones, que son:
Primera:
Hay que establecer el principio de
subsidiariedad. Y como éste es un nombre muy raro,
sería bueno cambiarlo por otro más sencillo, el
principio de proximidad, es decir, el principio de que
lo más próximo es lo que cuenta rtás.
Segunda: Hay que aproximar el Estado a los ciudadanos a
través de los municipios. No niego que haya otras
maneras, pero digo que hay sobre todo que aproximar el
Estado a los ciudadanos a través de los municipios.
Tercera: Ha sonado la hora de la administración local.
Y no nos gustaría esta vez tenennos que arrepentir de
haberlo dicho.
Cuarta: Empezamos la segunda etapa del cambio. Nosotros
no estamos aquí para conservar nada, estamos aquí para
seguir cambiando.
Quinta: Les voy a hacer una invitación al optimismo,
pero bien entendido de que esta invitación al optimismo
no es convencional, sino que es hecha desde la
convicción de que invitar al op#imismo hoy es invitar
al realismo también. Que siendo¡realistas, tenemos que
ser optimistas.
Para terminar, unas bellas palabras de un poeta de 1900
que a ustedes seguro que primerq les sorprenderán, y
finalmente espero les gustarán.

�Desde que en 1951 fue creado el movimiento de ciudades
de Europa, el Consejo de Municipios y Regiones de
Europa, que se llama ahora, Europa empezaba a reconocer
algo que había sido siempre en la historia, es decir,
un sistema de ciudades. En eso Europa es distinta a
América.
Porque América, ni en su Constitución ni en sus
tradiciones políticas reconoce la existencia de poderes
locales fuertes. Los poderes locales son creación de
los Estados o bien emanación de la propia población en
forma de ciudades incorporadas, como les llaman ellos,
Incorporated Towns. Pero no están reconocidos en la
Constitución, ni en la de Estados Unidos ni en la del
Canadá. En cambio, vemos como Maastricht si reconoce lo
que es propiamente la existencia de un poder local y
reconoce la existencia de algo distinto que la propia
nación y que los propios Estados asociados en la
Federación, que son las ciudades y que son también las
regiones.
Las ciudades de Europa fueron las que crearon condados,
fueron ellas, y no al revés como en Estados Unidos,
país de conquista, país de marca, país de frontera.
Aquí fue al revés, fueron las ciudades quienes crearon
los condados, los condados 'quienes crearon las
repúblicas y las repúblicas a veces crearon imperios.
Yo les voy a decir una serie de nombres de ciudades que
han creado cada una de ellas un imperio, y que son
ciudades evidentemente europeas, como Roma, París,
Viena, Londres, Berlín, Toledo, Madrid. Todas y cada
una de estas ciudades han tenido imperios en los que,
por decirlo así, no se ponía el!sol, y son cada una de
ellas, sólo, una ciudad europea hoy. Son ciudades
europeas.
Pero también están luego las ciudades que no han sido
capitales de imperio y ni siquiera capitales de Estado.
Y detrás de cada una de ellas hay unas resonancias que
son irrebatibles, sin las cuales Europa no se
entendería: Florencia, Munich, Manchester... cada una
de ellas nos sugiere algo, nos sugiere una parte de lo
que entendemos por Europa. En Manchester pensamos en la
industria, en el capitalismo salvaje del siglo XIX, con
toda su pujanza y toda su crueldad. Cuando hablamos de
Florencia no hace falta que les explique... Munich es
Baviera y todo lo que ésto representa, la música, la
historia. Munich fue un reino propiamente, con un rey
loco al final, amante de la música, pero que tuvo
ejército hasta el año 1914.

�Y Bilbao, y Amberes, y Rotterdam f y Milan, y Barcelona,
y Colonia, y Bruselas, y Santiago de Compostela, y
Venecia, y Edimburgo, y Sevilla,,y Praga, y Montpelier.
Y cada una de estas palabras nos sugiere algo que, todo
sumado (y tendríamos que ir siguiendo), compone el
concierto de Europa; y es bueno que Europa, en ese
momento de renacer o de nacer formalmente, no se olvide
de las partes componentes que laidefinen.
Hoy, la colaboración entre las ciudades es la red de
seguridad de la construcción europea. Las ciudades de
una y otra parte de Europa están dando pasos
importantes de colaboración, y esto lo hemos visto
recientemente en Praga, en la Asamblea del Consejo de
Municipios y Regiones de Europa. Lo vimos el mismo día
que en el Parlamento checoslovaco se estaba votando la
separación de bienes entre la República Checa y la
Eslovaca, en una situación "tan irremediablemente
perdida, desde un punto de vista político, que ni
siquiera pudieron hacer la separación en octubre, que
es cuando querían, porque les faltó quorum.
Este mismo día de octubre, el 'alcalde de Bratislava,
que es la capital de Eslovaquia, "y el alcalde de Praga,
que es la capital de Bohemia-Mo r avia y el alcalde de
Varsovia y el de Budapest y 300 alcaldes más, nos
reuníamos en un teatro de Praga para decir todos
exactamente lo mismo, en el mismo lenguaje, para decir
todos: Queremos Europa, queremos más Europa; en segundo
lugar, queremos más subsidiariedad, es decir, más
proximidad al poder; y tercero, queremos colaborar más
directamente, queremos ponernos en contacto directo, de
ciudad a ciudad, informando al Estado, pero
directamente. De ciudad a ciudad."
Y ese lenguaje era común y el adento era el mismo, no
había ninguna acritud. No había !en esa ciudad, que en
ese momento se estaba dividiendo, estaba perdiendo, por
decirlo así, su capitalidad de una república mayor, no
había ninguna acritud y el lenguaje era llano entre
todos los que estábamos en esa reunión.
Algo habremos hecho los españoles,
y diría los
municipios españoles, algo habremos hecho
verdadaremente importante entre todos para que Europa
nos haya otorgado la confianza de presidir ese Consejo
de más de 300 ciudades europeas a las que se suman las
más de treinta mil entidades locales que están
agrupadas en el Consejo de Municipios y Regiones.
Esta es la situación desde la lcual hoy nos podemos
plantear la primera afirmación,
que es
la

�subsidiariedad, que nos lleva de la mano a otra, que es
la de la igual dignidad de todos los poderes.
Déjenme empezar por un tema que tiene algo de enojoso:
la presencia de los municipios en los organismos
europeos coincide hoy con los deseos de afirmación de
un grupo de colectividades territoriales -las regiones,
las comunidades-, algunas de las cuales han llegado a
pedir la exclusión de los municipios del Comité de las
Regiones de la Comunidad Europea, aprovechando la
confusión que sólo su nombre puede derivar, pero no su
contenido, puesto que lo que está establecido en el
Tratado de Maastricht, claramente en su articulo 198,
es que el Comité se llama de ¡Regiones pero es de
Regiones y Municipios y Corpora4iones Locales. Y por
tanto, espero que en la próxima revisión de Maastricht
en el 96, lo primero que se ca$bie sea el nombre del
Comité, para que sea más acorde con su propio
contenido.
La posición del Consejo de Municipios y Regiones que yo
presido, que es la misma que la de la Federación de
Municipios y Provincias de España, es la de que hay que
constituir el Comité de las Regiones que se creó en
Maastricht sobre una base equilibrada para desarrollar
durante los años que nos separan hasta la revisión del
Tratado, hasta el 96, un diálogo constituyente, no un
organismo constituido y cristalizado.
Nos consta que en todas partes hay voluntad de diálogo
entre ciudades y regiones, aunque por supuesto no falte
el exclusionismo de alguno. Los¡dias 15 y 16 de marzo,
Miguel Angel Martínez y yo vamosía estar en Estrasburgo
en una sesión de lo que es la !Europa mayor, no la
Europa comunitaria de los Doce,
sino la Europa grande
de los 27, cerca de 30 ya. Y es t a Europa también tiene
una Conferencia de Poderes Locales y Regionales, que
esta vez se llama así, se llamalbien, como es. Y las
regiones piden a los municipios, que son dominantes en
esa Conferencia, que les dejen entrar y que les dejen
además no sólo entrar, que ya están representadas, sino
tener su propia sección, su propia Cámara, llegaron a
decir. Y las ciudades vamos a decir que sí.
1

1

En fin, se convino finalmentelque no se hablaría de
cámara pero sí de sección. Y las ciudades vamos a decir
que si. Las ciudades españolaá ahí y el Consejo de
Municipios y Regiones de Europa, que tiene la mayoría
en el Consejo de Europa de Poderes Regionales y
Locales, van a decir sí a las regiones, pueden ustedes
entrar como sección. Hagamos una sección de municipios
y una sección de Regiones. Pero no hagamos lo contrario
en el Comité de Regiones. Hagan ustedes el favor de

�entrar aquí y constituir su sección y hagan el favor de
dos cosas: una, mantener con los poderes locales una
asamblea única, anual, que ésta es la famosa
conferencia de poderes locales c:siginales de Europa, y
en segundo lugar, aplicar la misma filosofía en
Bruselas el día que se tenga qué constituir el Comité
de las Regiones, y no dejarse engañar por falsedades
que son puramente nominalistas.
Todos vemos que Maastricht es un paso histórico, que
nace de la Europa territorial, la Europa concreta,
con ;nombres,
acentos y
físicamente determinada,
perfiles diferentes y, con todo, irrevocablemente
dispuesta a esa frase tan bella, que es la unión en la
libertad. Esa es la definición d4 federalismo que hacía
un poeta catalán a principios de siglo, la unión en la
libertad.
1

Todos vemos que en Maastricht Ia renacido o ha nacido
formalmente esta Europa.
¿Y qué debemos entender por un principio de
subsidiariedad? Primero, la política -y ahí hay un acto
de humildad que tenemos que hacen todos- es subsidiaria
de la sociedad, es decir, no :debe de meterse ni el
Estado, ni la Autonomía, ni siguiera el municipio, en
nada que los ciudadanos puedan resolver por sí mismos.
A lo mejor, organizar un partidd de fútbol no requiere
ningún color político. Pues que no entre nadie de los
poderes políticos de ningún tipo'
Y dentro de la política,
la Comunidad Autónoma
nacionalidad, región o "land" o estado federado, no
debe de intervenir cuando municipio u otra
institución local pueda resolvery actuar por si misma.
Y siguiendo este principio, tampoco los gobiernos
federales o estatales en su caso, o las naciones-estado
deberían intervenir en la solución de temas que las
Autonomías o regiones, etc, pudieran solventar, en el
bien entendido de que, tras esta afirmación que acabo
de hacer, hay que hacer otra, axenglón seguido; en el
bien entendido de que hay confianza federal, lo que en
alemán llaman "bundestreue" . Esto sólo puede aplicarse
cuando hay una constitución espiritual no escrita que
permite y garantiza que entre todos los poderes que
forman la federación haya confianza; no cuando hay
desconfianza.
Y para mi, en este país, aparte de los partidos que
somos, que somos varios, el nuestro y otros, hay dos
partidos que no coinciden con las fronteras de nuestros
partidos, que son el partido de la confianza y el
partido de la desconfianza. Y hay quien se acerca a la

�federación o al Estado de las Au onomlas sobre la base
de decir "a mí que me paguen primero y luego entro".
Antes de afirmar, preguntan, o antes de conceder piden.
Y éste es el partido de la desconfianza, y de ese
partido, que unirá a muchos de los localistas de toda
España, que se han ido copiando del primero y los unirá
en una suma que no dará resultado, porque esta suma es
insumable, que es la suma de los egoísmos y no la de
las generosidades. A este partido le llamo yo el
partido de la desconfianza, y nosotros deberíamos ser,
en nuestro partido, muy rigurosos en no dejar que
nadie, en ningún momento, se apunte al partido de la
desconfianza.
Nosotros somos de los que creemos que la España de las
Autonomías se puede construir precisamente porque el
buen sentido se puede imponer, y porque la generosidad
no anda escasa en España en estos tiempos, aunque
parezca mentira.
Y para proseguir, con el principio de subsidiariedad,
en lo alto de la escala europea, las instituciones
comunitarias deberían dejar a los Estados todo aquello
que sea posible que éstos resuelNfan.
Esta frase que he dicho tan deprisa, desgraciadamente,
es la que la gente identificó con el principio de
subsidiariedad porque ésta es lalúnica que interesaba a
los ingleses. Los ingleses han presidido en los
últimos seis meses Europa e hicieron de la conferencia
de Edimburgo, básicamente, una conferencia basada en la
identificación del principio de subsidiariedad con esta
parte de su contenido, que es sólo una de las muchas
partes que tiene, como habéis visto.
Esta es la sustancia del princip4o de proximidad. Sus
fuentes legales son dos: una, la Carta Europea de
Autonomía Local, del Consejo de Europa, fantástica
Carta que todos los concejales y regidores y alcaldes
de municipios deberíamos tener e4 el cajón más cercano
a nuestra mano en la mesa del despacho, porque es
derecho positivo, porque es una Carta que ha sido
ratificada como tratado internacional por el Estado
español y otros veinte de Europa y siendo ley positiva,
se puede invocar y los jueces lb aplican, y os podría
explicar algún caso de sentencias en que los jueces ya
han utilizado este principio pa a favorecer a algunas
corporaciones locales frente a las pretensiones de
otras.
Es derecho positivo español, y no sólo eso, es derecho
positivo español de la mayor jerarquía después de la
Constitución. Está por encima de las leyes ordinarias,

�y por tanto prevalece. En fin, si algo tuviera que
hacer hoy una reunión de alcaldes, sería repartirse
mutuamente la Carta Europea de la Autonomía Local
porque ahí está no sólo la base de nuestra seguridad,
sino la base del futuro europeo.
Y la segunda fuente de este principio de proximidad
es la propia declaración de $Maastricht a la que
deseamos una vigencia bien pront4 y bien total.
Caminamos pues hacia un concepto yo diría sustantivo y
generalizado de subsidiariedad, más allá, por decirlo
ahora al revés, hacia un concepto de proximidad al
poder, que evite también la opacidad que a veces existe
entre niveles de gobierno. Comq si las instituciones
europeas no pudieran saber lo que pasa más allá de la
puerta del Estado, de cada uno de los Estados, porque
en virtud del principio de subsidiariedad no pudiera.
No es cierto. Más allá del gobierno inmediatamente
inferior existe una realidad que el gobierno superior
no puede ignorar, aunque sobre 011a no puede actuar si
no es de acuerdo con el gobierno ;inferior. Ahí sí que
vale la precaución, pero no en el sentido de mantener
la ignorancia.
No sé si me explico:
No pueden ser opacas las
realidades. Un gobierno nacional puede contratar y
puede convenir con las diputaciones o los
ayuntamientos, siempre sabiéndolo y conociéndolo y no
obstaculizando los principios e la Autonomía ni las
competencias de la Autonomía. Pero no se puede
pretender que un gobierno nacional no conozca lo que
pasa detrás de las fronteras, por decirlo así, de las
paredes erigidas por una comunidad local. Y diría lo
mismo de las relaciones entre l Comunidad Europea y
las regiones y las ciudades, a cesar de lo que se dijo
en Edimburgo.
En Edimburgo se dijo algo muy interesante si se
interpreta bien: se dijo que las reuniones entre
instituciones europeas y regiones o ciudades deberían
estar siempre de acuerdo con la opinión de los estados,
y en eso yo creo que hay que estar de acuerdo. Pero de
eso no debe derivarse que haya opacidad y que las
instituciones comunitarias no puedan ni siquiera saber
o dirigirse a, o saber lo que ocurre en las regiones,
en las provincias o en los municipios. Deben saberlo. Y
siempre informar al Estado.
Yo creo que esta es la auténtica concepción del
principio de subsidiariedad y de proximidad. Todo eso
quiere decir algo enormemente tràscendente, puesto que
pone en juego algunos de los principios básicos de la

�política tal como la hemos entendido hasta ahora, que
es el principio de igual dignidad de todos los niveles
de gobierno. Todos los niveles de gobierno son
gobierno. El gobierno federal, o central en nuestro
gobierno local, a lo
caso, el gobierno autonómico y
anglosajón. Todos los gobiernos son gobierno y merecen
el mismo trato e igual dignidad.

el

Y el principio de soberanía tiene que convivir con este
otro principio. El principio de soberanía nacional
tiene que convivir con el principio de igual dignidad
de todos los gobiernos. Significa todo esto además que
los ciudadanos pueden reclamar, en nombre de esa misma
dignidad, que no se edifique ningún nivel
administrativo ni se preste servicio público alguno que
no se justifique ante la sociedad como imprescindible.
Todo esto me lleva a plantear una hipótesis, que sólo
es una hipótesis y no quisiera haceros comulgar a todos
con la hipótesis, pero sí que la considerárais, y es la
de quienes desde esta óptica pueden reinterpretar quizá
la famosa crisis europea de ;].as relaciones entre
sociedad y política, o entre laígente y los políticos,
o entre ciudadanos y clase politica de la siguiente
manera: las cosas quizá no siempre se están haciendo al
nivel de proximidad que los ciudadanos perciben como
posible y deseable, es decir, no es que no se hagan las
cosas bien, no es que no se hagas las cosas que hay que
hacer. Si que se hacen las cosas que hay que hacer,
gente quiere que se
pero no se hacen desde donde
hagan, desde la proximidad que la gente quiere tener
con el político que protagoniza Osa acción.

le

A veces, esa proximidad, como reclaman más y más
observadores cada día, puede conseguirse mediante una
mayor o mejor pedagogía política ? Por ejemplo, se ha
dicho que Europa no se entiende porque no se explica
bien, o tantas otras cosas, como el Estado de las
Autonomías, que la ciudadania no la entiende porque no
lo hemos explicado bastante. Hay;que explicarse más, de
acuerdo. Pero cuando uno oye ildefinidamente que hay
que explicarse más, empieza asospechar que lo que
ocurre es que no se está explicando lo que la gente
quiere que se le explique, o bien que no lo está explicando quien la gente quiere que lo explique, o bien
incluso puede fallar el quien y el donde. Por eso
propongo que al principio de la subsidiariedad se le
pudiera llamar definitivamente también el principio de
proximidad. Esta es la auténtica cuestión en juego.
Segundo punto: aproximar el Estado a los ciudadanos
desde los municipios. Podríamos decir todo esto de otra
manera: aspiramos desde un nivel de la ciudad y la vida

�local a civilizar el Estado, y que nadie se ofenda.
Civilizar en el sentido civil, de cives, que es
derivado de "polis", idéntico a ciudad, en el sentido
de hacerlo más civil, más cercano, más en minúscula y
sin pérdida de eficacia.
He leido datos de Inglaterra que demuestran que
mediante los planes de ocupación llevados por el
gobierno central costaría tre$ veces más crear un
empleo que desde un plan gestionado localmente. Estos
son cálculos del partido laborista y los datos que daba
eran exactamente estos. Por cada libra esterlina que se
gastaba el poder local en crear un empleo, tres debía
de gastarse el poder central. Por la distancia que hay
entre quien define la política y quien, en definitiva,
tiene que definir.
Aproximar el Estado al ciudadano ha de ser, y pronto,
algo muy concreto, si no queremos que quede para
siempre en un deseo insatisfecho. Con aproximar el
Estado al ciudadano, con civilizar el Estado, no quiero
decir sustituir el Estado por la sociedad civil, quiere
decir solaparlos. Para buscar uha imagen muy gráfica:
supongamos que la administración pública es un edificio
que hay planta baja,
muy grande con varios pisos en
entresuelo, primer piso y azotea. Bien, la planta baja
son las ciudades, los municipios El entresuelo son las
autonomías. La planta primera son los estados y la
azotea sería Europa, que es a lo último que hemos
llegado.
el

é

Yo creo que dentro de ese edificio hay que trasladar
los muebles del piso alto a la planta baja y abrir las
puertas a la circulación de las personas, en la planta
baja. Esa planta baja son las ciudades, los municipios,
y para llegar a ellos desde lo alto del Estado, hay que
pasar por el entresuelo que son las autonomías, y hay
que solicitar a las autonomías que no acumulen ahí todo
el peso, que no quieran acumular ahí todo el peso, a
riesgo de hundir el edificio.
Es importante que se entienda que quizá lo más
interesante de esta década que se abre va a suceder en
la azotea y en la planta baja k en Europa y en las
ciudades. El Estado y las autohomías, es decir, el
Estado de las Autonomías, debe saber proseguir el
esfuerzo de 15 años que llevamos:ya, en otro terreno,
debe saber vencer el cansancio seguir renunciando a
identificar la seguridad y estabilidad del edificio
político con determinados niveles de ese edificio.
La fuerza que cambie este paísile vendrá, como decía
Felipe González hace muy poco, 1 primero, del plus de
1
10
1

�libertad europea. El lo decía contraponiéndolo a la
visión un poco anglicana de la Europa burocrática o
tecnocrática de Bruselas. Y él decía que no, que Europa
para nosotros es otra cosa, para los chicos de mi país,
decía, y para los ciudadanos de mi país es otra cosa:
Europa es un plus de libertad, libertad de viaje, de
empresa, de estudios o de cuenta corriente...
Y en segundo lugar le vendrá dé la consolidación de
espacios con calidad de vida, competitivos, completos,
capaces de aliarse con sus vecinos, seguros, limpios,
ordenados, dotados de proyectos, ambiciosos, tolerantes
y bien equipados. Es decir, de un sistema de ciudades
digno del país que ya hemos construido y de la nueva
patria europea que nace ahora.
El Estado, pues, se civiliza y enriquece en las
autonomías y con las autonomías y éstas con las
ciudades y sus pueblos, y todos con Europa, con la
libertad sin fronteras que Europa significa.
y esta vez sin
ha llegado,
Tercera afirmación:
paliativos, la hora de la administración local.
Nosotros tenemos una rica experiencia en el gobierno
municipal, en Catalunya como :en Castilla, en las
grandes ciudades industriales,£ en las pequeñas y
medianas, en los pequeños muni4ipios rurales. Todos
hemos compartido una profunda y rica experiencia de
democratización de la vida locall es decir, una tarea
de gobierno y de mejora de la vida cotidiana de
nuestros conciudadanos.
Hemos participado, en los últimos 15 años, de una forma
activa en la construcción de una democracia avanzada,
hemos contribuido decisivamente a instaurar en nuestro
país los hábitos y costumbres democráticas. Yo recuerdo
hasta qué punto, en el famoso 2$-F del 81, se tuvo que
decir que lo que realmente había ido creando espíritu
democrático en este país había;sido esta fina lluvia
que había venido de la vida muni c ipal, de la democracia
municipal, que había ido empapando el terreno seco de
democracia de la piel de toro. Había sido esta
infiltración diaria, constante¡ permanente, de los
concejales democráticos de toda España sobre nuestro
territorio. Fue esto, con toa seguridad, lo que
desarmó a los que querían armars e contra la democracia.
Y estoy hablando en un sentido /figurado, un sentido
político pero tremendamente real al mismo tiempo. Los
ayuntamientos han prestado además una colaboración leal
y desinterasada en la construcción del Estado de las
Autonomías. Cuando nosotros íbamos al ministro de
Economía y Hacienda, al anterior y al actual, y le

�decíamos que queríamos pasar del 8 % del presupuesto
del Estado al 12 %, nos decía Con razón "no me pidan
sobre el presupuesto neto porque el presupuesto neto
mío va a ser cada vez menor, no l se hagan ilusiones de
que ustedes, manteniendo el 8 %!ni incluso subiendo al
12 %, de lo que a mí me queda depués de transferir les
vaya a salir bien el negocio" Y ahí tuvimos que
inventar otra ecuación, que nolera la del 8 ni del 12
%, sino que era la del 50/ 25/ 25. Es decir, la mitad
para el Estado y la otra mitad para los poderes
territoriales también a partes iguales.
Seguro que esta ley puede tener; mejoras, seguro que
alguien podrá demostrar que es ! más científico 28 que
25, o el 49 y no el 50. Da lomismo. En todo caso,
nosotros nos fijamos este principio por reducción al
absurdo e irrebatible, y debía de haber y lo ha habido,
una reducción del gasto neto, final, del Estado, porque
a última hora todos saben que mucho sale del Estado, de
su presupuesto bruto. En su presupuesto neto debería
haber una disminución y la ha habido. España ha pasado
del 80 o del 90 % de gasto público realizado por el
Estado central a un 60%, seguramente, y ha pasado de un
cero de las autonomías que en el año 80 no existían, a
un 25 casi en el año 93. Hay diferentes versiones sobre
esta cuestión, depende de que contemos o no las
pensiones, las clases pasivas, los intereses de la
deuda, etc.
En fin, yo creo que estamos alrededor del 15 - 25 - 60
en este momento, y eso quiere decir que los
ayuntamientos no han aumentado. Incluso estoy dispuesto
a admitir que los ayuntamientoshan mejorado. Pero no
Los
han mejorado todo lo que debían mejorar.
su ritmo de
ayuntamientos se han sacrificado,
incremento de recursos se ha est4ibilizado porque había
muy delicado,
muy
en juego algo muy complejo,
cristalino, muy fácil de romper l que era esa confianza
ese Estado de las Autonomías que antes
general,
decíamos que ha sido nuestro objetivo prioritario en la
década de los 80. Pero es que ahora estamos en la
década de los 90, y por tanto Iiay que ir pensando en
otra cosa.
En este horizonte de profundización de la democracia y
de la integración en Europa, há llegado la hora de la
administración local. El principio de proximidad aquí
tiene que significar no sólo dinero y no sobre todo
dinero. Primero de todo, mayor confianza política,
mayor confianza político-administrativa del gobierno y
de las autonomías en los ayuntamientos y diputaciones o
comarcas o áreas metropolitanas, A mí no me sirve el
argumento de que en un país donde las cosas, por la

�mejora de la democracia local, puedan llegar a
situaciones como las que estamos viviendo en la ciudad
de Marbella, o en algunas de las ciudades vascas, con
alcaldes de HB, a mi no me sirve el argumento de que,
puesto que existe el alcalde de Marbella y alcaldes de
HB, a los ayuntamientos no se les pueden dar
determinadas cosas. No me sirve porque para algo sirve
precisamente la democracia local l para corregir de una
forma rapidisma los errores que el votante haya podido
tener.
Ustedes miren la mortalidad política, en el mejor
sentido de la palabra, de los: alcaldes, luego las
comparan con las de los diputados y gobernantes
autonómicos y luego con las de los ministros del
gobierno del Estado y verán que la mortalidad política
de los alcaldes y concejales es mucho mayor. Y lo es
porque el edificio en el que viven es mucho más
democrático, es cristalino, las paredes son
transparentes, no hay nada que Ocultar. La gente sabe
lo que paga y lo que recibe y por tanto, se pueden dar
pero esas
anomalías como las que hemos l citado,
anomalías tienen corta vida en una democracia sana.
Por tanto, que no se nos diga "mayor confianza política
no, porque usted sabe, puede ser que se la estemos
dando indirectamente y no querríamos dársela a tal
señor o a tal otro señor". Ahí está la democracia para
corregirse a sí misma. Por tanto, en primer lugar,
mayor confianza política.
reconocimiento de los niveles
En segundo lugar,
competenciales reales y de las potestades jurídicas y
administrativas correspondientes para que la
administración local pueda hacer,valer suficientemente
su autoridad, como la propia del Estado, en temas
perentorios y complejos,
como por ejemplo la
circulación de vehículos y la disciplina vial.
Hay iniciativas, en este momento, de la FEMP y de otros
ayuntamientos, como Madrid y Bar4elona, en el sentido y este es un ejemplo muy concrete, y ustedes dirán que
es demasiado concreto, que no e$ bastante político, y
yo les diré que se equivocan, porque a la gente es lo
único que les interesa-, en el sentido, decía, de la
presunción de veracidad de las denuncias formuladas por
vigilantes, por auxiliares de la policía municipal. Y
dice el legislador estatal que , esto no es nada, que
esto es una minucia que lo arregla el alcalde de otra
forma. Esto no es una minucia, esto es lo mismo que
decir que en nuestras ciudades no se pueden implantar
las zonas azules. Modificaciones en el procedimiento
sancionador que permitan la suspensión del permiso de

�conducir o por puntos. Esta cosa tan "peregrina" valió
pero ha valido
en Francia una agitación enorme,
rescatar miles de vidas. Ahí están las estadísticas
absolutamente espectaculares de la disminución del
número de accidentes mortales en Francia en los últimos
meses gracias a tener la valentía política, que la
hubo, de introducir de un sistema de suspensión por
puntos del carnet de conducir.
En este momento no tenemos capacidad para corregir
conductas que en el fondo hacen a nuestros ciudadanos
poco confiados en la democracia porque ven que son
conductas antisociales, conductas de vandalismo y de
conducción temeraria.
¿Cómo pueden ustedes entender ue el alcalde de La
Coruña no pueda retirar el carnet de conducir a un
conductor que vaya con su coche andando por encima de
la acera e impidiendo que los peatones pasen? ¿Cómo es
posible ese desaguisado, de que lo que llamamos poderes
locales sean tan poco poder que ni siquiera puedan
reaccionar in situ y de forma gráfica y ejemplar ante
circunstancias como esta que se repiten cada día y
miles de veces en las calles de nuestras ciudades
grandes, medianas y pequeñas, porque las ciudades
pequeñas no están exentas de estos problemas, al
contrario, van siguiendo a las ciudades mayores?
Y ese desorden en la calle es un O de los problemas más
importantes que tiene nuestra gobernabilidad en este
momento. Responder a esos problemas nos darla mucho más
crédito que solucionar muchos de los problemas de 1812
y del siglo pasado que afortunadamente ya hemos
solucionado, los grandes tema$ de la política con
masyúsculas.
Adecuar la dotación de recursos económicos, por
supuesto. El gobierno y las autonomías deben resolver
esa crisis de las finanzas municipales con medidas
estructurales eficientes, hijas de esa confianza
política que reclamamos. Tendencia hacia el reparto 50
- 25 - 25 que en nuestro congreso último establecía
como objetivo dentro de la década antes del año 2.000 y
que por tanto se va a jugar en l9s años que van de 1993
a 1997 de una forma muy clara.
Posibilidad de participación de los ayuntamientos en
los impuestos fuertes y elásticos sin entrar en
colisión con los que puedan corresponder a las
autonomías. Y los impuestos fuertes y elásticos porque
no es posible que las ciudades tengan que recurrir a
retratarse cada 4 o 5 años delante de sus poblaciones
de forma más o menos brutal con fina nueva sorpresa para

�el ciudadano contribuyente que $e entera de que va a
tener que aumentar en un 60, 70 u 80 % un impuesto que
se le había ido quedando atrás por falta de
actualización.
Eso no es posible, porque es lo mismo que poner una
bomba de relojería detrás de cada alcaldía, del partido
que sea, además. Es un sistema de desestabilizar la
vida local no dotar a los ayuntamientos de sistemas más
ágiles y más flexibles de financiación.
Y por último, mayor colaboración entre los municipios,
por la vía de sus propias organizaciones que ya
existen, como la FEMP, o el Consejo de Municipios y
Regiones de Europa, pero también en el de las
relaciones bilaterales o de grupo entre ciudades, como
las que ya también existen entre las grandes ciudades
españolas y en el grupo de Eurociudades.
Cuarta afirmación: entramos enfila segunda etapa del
cambio. Los ayuntamientos y lOs poderes locales han
sido quizá la cara más directa y visible del cambio que
este país ha vivido en los últimos años. El cambio
socialista del 82 había tenido un prólogo electoral que
a veces algunos olvidan, un prólogo electoral y de
gobierno en las primeras elecciones municipales
democráticas de 1979.
Pero desde 1987 y desde quizá un poco antes fallan
cosas muy básicas para solucionar problemas en el campo
del tráfico, de la seguridad y de la vivienda. No ha
sido casual que los ayuntamientos y diputaciones se
convirtieran en el gran vivero de los altos cargos para
los sucesivos gobiernos socialistas, como es el caso de

Narcís Serra.

Pero no es sólo esto. A mi no me satisface la famosa
frase de que los municipios son la escuela de la
democracia, (a veces parece que dijeran la escuela de
párvulos de la democracia). Por ahí tienen que pasar
para luego llegar a ser los auténticos políticos. Se
equivocan: la auténtica política es aquella que a la
gente le interesa. Este país ha resuelto sus grandes
temas seculares, porque en estos 15 años, 12 de los
cuales han sido socialistas, se han hecho los cambios la reforma agraria, la separación de la Iglesia y el
Estado, la reforma militar, la entrada en Europa, la
reforma administrativa, la fiscal, las grandes reformas
que el país tenía pendientes y que la República quiso
hacer y no pudo porque no tenía aliento, porque no tuvo
fuerza política para ello.

�Todo esto se ha ido haciendo, y sin embargo la gente no
tiene la impresión de que la vida en la calle cada día
sea muchísimo mejor.
Ahí estamos. No nos faltan motivos de confianza y de
estímulo, pero no nos faltan tampoco nuevos retos que
afrontar y nuevos problemas que resolver. Hace falta
más cambio. Ahora viene la asegunda parte. Y no
ganaremos nunca una elección sobre la base de
conservar.
¿Quién puede hacer las reformas que este país está
pidiendo a gritos en la vida local, esta reforma de las
pequeñas cosas? ¿Quién puede hacerlo sino el partido
que fue llevado a resolver los grandes problemas con el
pueblo, con 10 millones de votol en 1982?. Vamos a ver
si somos capaces en nuestro lenguaje, con nuestra
manera de actuar, nuestra confianza, de demostrar que
"los conservadores", de cambia, nada, y que "los
progresistas, de cambio, mucho", y que somos capaces de
cambiarnos hasta a nosotros mismos si conviene. No
estamos apegados cada uno a muestro sillón, somos
capaces de dejar paso a otros mientras sean otros que
vengan con real ánimo y con real ',capacidad de cambiar.
Bien, desde la vía local, desde los ayuntamientos y
diputaciones, podemos encabezar de nuevo este proceso.
Estamos acostumbrados a afrontar los problemas de todo
tipo que se plantean en nuestros municipios sin
preguntarnos si son o no son de ¡competencia municipal.
No vamos a decir que somos los me47ores, nos basta con
decir que llevamos 12 años trabajando por la libertad y
por el cambio y que lo vamos a seguir haciendo. Con el
optimismo de quienes se sienten cargados de razón y de
quienes conocen las caras y los problemas de sus
ciudadanos y por tanto estamos menos pendientes de los
intermediarios de la opinión, porque vemos las cosas
más directamente, porque bebemos el agua de la fuente,
porque vemos la cara de nuestros conciudadanos cada
día.
Y esto, que no es cómodo, es sin embargo un privilegio,

porque nos permite saber exactamente sin necesidad de
ver la prensa cada mañana lo q(ue está pensando la
gente. No podemos renunciar pepe al cansancio, la
incomprensión e incluso el acoso de nuestros
adversarios políticos a seguir encabezando el progreso
de nuestro país desde una actitud abierta a todas las
colaboraciones. Esta fue en el 82 la fuerza del cambio,
y debe ser siempre nuestra fuerza, promover el futuro y
el cambio desde el diálogo, la colaboración y la
apertura a todos los sectores sociales progresistas,
16

�que son la mayoría, y a todos .os sectores sociales
realmente esperanzados, que son también la mayoría por
mucho que las encuestas a veces digan lo contrario.
Se dice y se repite que estamos en una época de crisis
de las grandes ideas, pero nuestra tradición socialista
es la tradición de la libertad y de la solidaridad, que
nos permite y nos obliga a sel. más sensibles a la
dimensión renovada de los problemas, que para nuestros
adversarios políticos de siempre son una pura cuestión
de estadística y a lo sumo, en el mejor de los casos,
una cuestión de caridad. Y aún hay que contar en que
sectores de voluntariado y de benevolentes van a ser
aliados nuestros porque tienen contribuciones positivas
que hacer.
La atalaya inmediata de la r4alidad, que son los
ayuntamientos, nos mantiene muy 'cerca de la evolución
de las cosas. Desde esta proximidad, se pueden promover
soluciones imaginativas de ayuda a las víctimas del
hambre y de la guerra y se pueden difundir y practicar
fórmulas eficaces de tolerancia y de convivencia
constra los brotes de racismo y de xenofobia.
Un ejemplo de las cosas que hay que potenciar. Se decía
que los juzgados de guardia iban a significar mayor
número de suspensiones porque los juicios, como son tan
inmediatos, no se iban a poder disponer de pruebas,
iban a haber fallos, etc.
Al contario,
las
estadísticas demuestran que
hay muchas
menos
suspensiones de juicio con la ju sticia rápida que con
la justicia convencional, entre otras cosas porque los
testigos se acuerdan de lo que pasó y el guardia de
turno también. Y en el juicio corOencional pasa un año,
dos y tres y el día que el testigo tiene que declarar
ya ni está en el país a lo mejpr y el guardia ni
recuerda en qué distrito estaba trabajando.
Hay quien todavía quiere echar para atrás esta
experiencia y reducir el número de juzgados de guardia,
y hay quien pretende que todo e[sto no es importante
para la vida de los ciudadanos de este país. Esto es lo
importante, que seamos capaces de llevar nuestro
espíritu renovador también a la administración de
justicia, y me consta que son muchos -la gran mayoríalos jueces que así lo comprenden.
Todos tenemos experiencia en inc iativas locales para
promover soluciones de acuerdo con un estado, de
acuerdo con la Comisión Europea y de acuerdo con la
iniciativa privada muchas veces. Quizá lo mejor y más
útil que hemos podido ensayar hin sido fórmulas de
apoyo a la gente emprendedora y creativa en lo
17

�económico, social y en lo cultual. Esta es pues una
experiencia sobre la que podemos relanzar ideas para la
segunda etapa del cambio que no$ proponemos afrontar.
Este es un capital político que nos hemos ganado en
estos años y que hemos de explotar, en el buen sentido,
en beneficio de los ciudadanos.
Ultimo punto: invitación al optimismo. Invïtación al
realismo. Un premio Nobel de Economía, Arrow, dijo una
vez que las crisis económicas -las depresiones y las
recesiones- se producen cuando la gente está más
pesimista de lo que la realidad obliga a estar, cuando
hay una no sintonía entre la psicología dominante y la
realidad dominante, la realidad y los factores
económicos reales. Existe entonces crisis cuando la
gente es más pesimista de lo que debería ser, por
razones que se desconocen y
son muy difíciles de
detectar y de corregir.

que

Por tanto, cuando digo invitación al optimismo digo
invitación al realismo, porque nos dicen los datos que
se puede y se debe ser más optirista de lo que se está
siendo.
Me gustaría acabar esta conferencia con una breve
alusión a este tema, y congretmente, con toda
sinceridad y agradecimiento a lo$ que estáis aquí, una
alusión a lo que ha significado para Barcelona,
Catalunya y para toda España este año 92 que acabamos
de despedir. He rechazado abiertamente el clima de
pesimismo que parece que nos invade después del 92.
Como ha dicho Felipe González, el 92 ha sido un año muy
bueno para España, aunque ahora haya dificultades
económicas en toda Europa, no sólo en España. Los
Juegos Olímpicos y la Expo de Sevilla han dado a España
un gran prestigio en el exterior.
Un prestigio no es una vaguedad, es un intangible que
pesa, que cuenta incluso ni4méricamente, incluso
económicamente. Estamos mejor preparados para superar
la crisis que otros países mál importantes que el
nuestro y estamos en todo caso'mejor preparados que
antes del 92. Con 1993 han comenzado los años en que
podemos y debemos sacar provecho de ese gran esfuerzo,
rentabilizar esa gran inversión de futuro, que han sido
los grandes acontecimientos universales del 92.
Barcelona cree haber contribuídd a difundir en Europa
la imagen positiva de la nueva Eepaña democrática -como
hizo Toquio en 1964; en ese año Japón era un gran país
y la gente no lo sabía; los Juegos sirvieron para que
la gente supiera que Japón se había desarrollado. Esa
nueva España que hemos deseado desde hace tanto tiempo,
18

�que desearon ya nuestros padres y nuestros abuelos y
que hemos ido construyendo con tenacidad en los últimos
15 años, una España democrática, fraternal, diversa,
construida con la fuerza de sus Nacionalidades, de sus
regiones, de sus culturas diversas y de sus periferias
y en la que conviven con comolidad y libertad sus
diversas banderas y sus diversas lenguas.
Quería explicarles brevemente las palabras de un
escritor catalán de hace 100 añol, que les van a chocar
al principio pero después les vas a gustar. Decía que a
un alemán, cuando le preguntan si hay que declararse
europeo, el alemán dice que es alemán y todo el mundo
entiende que es europeo, igual qie a un francés, que no
dice que es europeo, sino francés. Y este poeta decía
que, no se asusten, a un catalán, si se le pregunta qué
es, no debe decir que es europeo, debe decir que es
catalán, y llegará un día en que se entienda que
diciendo ésto querrá decir que e europeo. Y por qué no
dice español, en vez de catal n, y él afirmaba que
porque la mejor forma de ser un uen español es ser un
buen catalán. Preciosa metáfora.
Este señor no ha terminado aquí. Decía que seguramente
llegaría un día en que a los ampurdaneses, por el bien
de Catalunya, les convendrá más llamarse ampurdaneses
que catalanes. Y lo mismo -añadió- diría de Barcelona.
Y llegará un día en que más les convendrá, por el bien
de Catalunya, llamarse barceloheses y no catalanes,
porque es mucho más importante el grano que la espiga.
La verdad está siempre en lo mlás pequeño, no en lo
mayor. Y acababa diciendo que si un día Catalunya
pierde el Empordà, pierde su razón de ser, será otra
cosa. Y, sin embargo, si un día de Catalunya sólo
quedara l'Empordà, Catalunya podia volver a nacer.
Y me gustaría poder decir lo mismo de Castilla y
España. Que si un día a España se le quitara Castilla,
no sería España, y sin embargo me gustaría poder decir
que si un dia de España sólo quedara Castilla, España
podría volver a nacer.
Y aún me gustaría poder decir lo mismo de España y
Europa, es decir, que si un día a Europa le faltara
España, Europa no fuera Europa, pero que si un día a
Europa sólo le quedara España, Europa podría volver a
nacer.

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            <description>A statement of any changes in ownership and custody of the resource since its creation that are significant for its authenticity, integrity, and interpretation. The statement may include a description of any changes successive custodians made to the resource.</description>
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                <text>Aquest document forma part del fons municipal de l’Ajuntament de Barcelona (productor de la documentació) i és còpia digital de l’original custodiat a l’Arxiu Municipal Contemporani de Barcelona.</text>
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        <name>EAD Archive</name>
        <description>The Encoded Archival Description is a common standard used to describe collections of small pieces and to create hierarchical and structured finding aids.</description>
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            <description>The hierarchical level of the materials being described by the element (may be other level too).</description>
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        <name>Discursos i conferències</name>
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